Canciones de amor despechado. Bella sin Almax. El gran rebote

El templo del tirano. Sabin Balasa

Rebote de antología del señor Cocciante, quien pone a parir a su bella examada ¡Desagradecido!

Primero se pone mandón

“Y ahora ¡Siéntate!”

Pero no en cualquier sitio, prohibido elegir…

“¡Allí, de frente a mí!

Y calladita

“¡Escúchame! ¡Sin interrumpirme!

Luego va y le dice que es que no hay emoción en la relación

Sin alegría, sin una lágrima…”

Pues llora un poquito, hombre, y desahógate, que es gratis. Después -típico truco masculino- se hace la víctima

En tu trampa también he caído…

Porque desde los ancestros más remotos ella es la pecadora que tienta al inocente varón… (¡Un poco de novedosa originalidad, porfi…!) Pero ni por esas. Por el contrario, rematando con ¡Una de solidaridad masculina!

El amante próximo… Pobre diablo ¡Qué pena me da…!

Porque él se pone celoso -y morboso, y generoso- pensando en el que vendrá después

“Cuando te haga el amor…” (ayayay…!) “…Le cederé mi lugar” Algo así como en las plazas de aparcamiento municipales

Y de vuelta a la dictadura, en un conato de voyerismo retroactivo, le ordena algo que, dice, se le da muy bien

Y ahora ¡Desnúdate…!”

Tranquilízate, Cocciante, y tómate una pastilla de esas que te va a salir una úlcera. Es duro quedarse sin la bella… Bella sin Almax

©KolordeCítara

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Cantor y bello, pero… despechado

https://www.youtube.com/results?search_query=bella+sin+alma

En Canciones Diez. Mejores canciones, Mejores voces

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Canciones de amor razonado

l'étang de nénuphars Claude Monet

El estanque de nenúfares, Caude Monet

Antes escribía sobre música. Incluso me atreví a hacer algo así como crítica de películas. Me gustaba especialmente escribir mis críticas gamberrillas, siempre que la película lo permitiera.

Pero uno de estos días, ella, maldita alma, quería una tregua, aburrida de tanta distopía con tratamiento thriller. Y hay que obedecer a la jefa ¿Hay otra manera? Ella, la maldita, quería decir

Fue al escuchar una canción que conocía apenas. Es una canción de amor, bellísima. No es fácil hacer una canción de amor sin caer en la cursilería. No lo hace Francis Cabrel en La quiero a morir. Y volviendo a mis antiguos temas, me apeteció hacer una lista de canciones así.

Pero ¿Cuál sería el criterio? Lo supe cuando reencontré otra canción, en este caso muy conocida, porque yo la cantaba hace tiempo, acompañada por una guitarra. Te doy una canción, de Silvio Rodríguez. Bellísima.

Entonces decidí que este sería el

Primer criterio

Que yo pudiese decir “Bellísima”. Podrían venir después explicaciones y análisis, pero esa debería ser la primera sensación.

Ya tengo dos, ya son posibles las comparaciones, lo que tienen en común

Viendo las letras de ambas encuentro el

Segundo criterio

Es la admiración por la amada

“La quiere a morir”, porque la fuerza de ella lo ha cambiado. Ha pasado de no ser nada, a ser el guardián del sueño de sus noches. Traducido en español por sus sueños de amor, porque ellos sólo pueden compartir sueños de amor, porque ella crea y recompone lo destruido “como si nada”. Le enseña y le ayuda a subir, porque es sabia y le inspira. Lo atrapa sin apretarlo, y él ve el mar en sus ojos.

Mientras se escucha, alguien puede tener la ilusión de que lo aman o lo han amado así, identificándose con la canción, con el poeta, emocionándose, aun por tres minutos.

No es este un amor ciego, está más que justificado.

Y sugiere una felicidad tranquila, pero apasionada. Porque atraviesan los puentes que ella ha construido entre los dos y el cielo, “cada vez que ella no quiere dormir”. Por eso él, con su voz enamorada, suave y convincente, la quiere con locura

Y cuando Silvio Rodríguez “le da una canción”, de nuevo la admiración hace duradero al amor «De pronto son años», como desean los que están enamorados, que sea para siempre.

Yo, que hago canciones “Te doy una canción”, te doy todas mis canciones, porque te amo siempre y te veo en todas partes, porque todas mis canciones están inspiradas por ti. Muerte, patria, disparo, libro, palabra, guerrilla, amor. Te amo cuando apareces, pero “si no apareces, no me importa”, porque el dolor de tu ausencia también me inspira una canción. Esto dice con voz humilde, sincera y elocuente Silvio Rodríguez. De nuevo, una felicidad tranquila, pero apasionada, lejos del dramatismo de algunos boleros: ”Arráncame la vida, porque para nada la quiero sin ti”. Muy bonito ese bolero, pero ese va a ser el

Tercer criterio

Nada de dramatismo desesperado.

Otro punto en común de las dos canciones es que ninguna hace alusiones eróticas explícitas. Eso nos dará el

Cuarto criterio

Las alusiones eróticas deben estar implícitas o desprenderse de las otras palabras. Porque he visto una versión de La quiero a morir con un añadido en este sentido que no viene a cuento. Se pueden hacer canciones así, por supuesto, con temperatura, pero sin mezclar esa poesía etérea con la hormona

Tengo estas dos canciones bellísimas, de admiración, exentas de dramatismo perruno, de felicidad tranquila, pero apasionada, y sin alusiones eróticas explícitas. Porque a ellos, poetas, no les hacen falta, ellos ya lo dicen, todo, así.

Y es que, los criterios segundo, tercero y cuarto son la explicación del primero. En estas canciones.

A ver si la maldita encuentra más como estas…

 

Ópera, Rock, Swing… las Canciones Diez no se privan de nada

Rock-Rock, 1966 . Richard Lindner

Rock-Rock, 1966 . Richard Lindner

Bohemian Rapsody. Composición, arreglos e interpretación de Queen

Mi sueño a punto de hacerse fusión de realidad. Porque esta música, en su momento más operístico, explosiona en vibrante rock. Y Freddie, rockero mastodóntico, rockero lírico, rockero rey… reina en la explosión: King, Queen, Drag Queen… Las clasificaciones de las ratas de biblioteca, como yo alguna vez, son útiles e imprescindibles, pero aquí -como en los cuentos de hadas- los ratones se han convertido en briosos corceles que han conducido el melodrama hacia el rock…Y se ha declarado día de fiesta. Porque la primera clasificación de la música –que no consta en las enciclopedias- es, principalmente, la buena, y la mala…

My Way. Frank Sinatra. De Paul Anka, Jacques Revaux, Gilles Thibault, Claude François. Arreglos de Don Costa

Un día iba en mi coche nuevo. El anterior ya estaba un poco cascajo. Venía de mis clases, pensando en el buen resultado que había obtenido enseñando –en primer lugar- ciertos pasajes difíciles como finales típicos de piezas del sur de América, de manera que, al llegar a ellos, no se estancaran lxs alumnxs ante la dificultad. Es cansado aun yendo todo bien. Se cansa la faringe, por hablar en un tono más alto de lo normal y casi continuamente, y por permanecer todo el rato de pie. Entonces prendí la radio. Un coche puede ser la mejor caja de resonancia para escuchar música. Era Frank Sinatra. Era My Way. Aquello sonaba increíble.

-Anda, pero si es Frank Sinatra ¡Y me gusta! Pero… ¿Es que ya me he hecho mayor? Qué voz tan especial… Y qué arreglos… No pueden ser mejores… Es perfecto. Estaba entrando en estado de pasmo. Un nuevo error de juventud ¿Cuántos van ya…? ¡Oh, my God! Como aquella vez que confundí un pepinillo con una aceituna…

Hay cantantes que sin saber una palabra de solfeo y sin haber pisado jamás un conservatorio, traen de fábrica una voz especial, acompañada por el don de la afinación. Y con esos credenciales -nada más y nada menos- pueden convertirse en ídolos de masas. Pero el músico, este sí, con formación, tiene que estar detrás, para ayudarles a sacarse el máximo partido, para las partituras y, sobre todo, para los arreglos.

Los arreglos y los músicos que acompañan a Frank Sinatra son espectaculares. Y creo que un porcentaje alto de la calidad de los resultados les corresponde a ellos.  Don Costa, Quincy Jones, Nelson Riddle… Cuanta sabiduría. Y cuanto swing! Tanto en sentido jazzístico, por los contratiempos, las notas sincopadas, la cohesión rítmica, como en el más subjetivo de esa sensación flotante e irresistible, que atrapa y arrastra, llevando el movimiento al cuerpo, a los pies, al deseo… de baile.

Something Stupid. Frank y Nancy Sinatra. De Carsons C. Parks. Arreglos de Billy Strange

No conozco a nadie a quien no le guste esta canción.  Es como la película E.T. El extraterrestre. No quería ir porque tenía pinta de infantil. Pero finalmente fui y me cautivó, como a todos. Pues Something Stupid es igual, pero en canción.

Es también una muestra de la afinidad, al menos musical, entre un padre y una hija. Frank lleva la melodía, Nancy hace una segunda voz por debajo, más grave que la de su padre. Es una voz con muy pocas notas, casi monótona, algo frecuente en las voces intermedias, pero que apoya y realza la parte de Frank, con mayor interés melódico.

Dime una estupidez, anda…

Moon River. Frank Sinatra. De Henry Mancini y Johnny Mercer. Arreglos de Nelson Riddle

Guitarra-voz, íntimas, a solas… (gran guitarrista) ¿Dejamos que se incorporen los violines…? Dejemos… pero suavecito. Pero mira, estoy permisiva hoy, voy a permitir también a una sugerente trompa. Siempre me ha gustado mucho… Es el viento-metal que más me mola…

Estas tres últimas canciones son del mismo disco. En no pocas ocasiones, a los discos de música ligera les achaco que tienen una o dos canciones buenas y bien hechas y el resto son puro relleno. En este disco de Frank Sinatra se amortiza hasta el último euro. Porque también hay discos diez. Son esos que no necesitas levantarte cada dos por tres para parar el siguiente track, porque es insufrible. Es decir, que podría añadir aquí unas cuantas más del mismo disco. Pero tampoco se trata de hacer un inventario exhaustivo, sino de señalar los parámetros que pueden definir una gran canción. Lo que va un poco antes del tributo debido al gusto particular de cada cual, a lo que no está escrito.

La gran ópera, de Salvador Dali

La gran ópera, de Salvador Dali

Bang, bang (My baby shot me down). Nancy Sinatra. De Sonny Bono

Hablando del rey de Roma… Me dije: ya que estamos con esta family  voy a añadir esta de Nancy que también es genial. Entonces, como en ese momento me resultaba cómodo, pinché el título en Youtube. Pero no era Nancy. Era la primera vez que lo escuchaba, y me pareció una canción-shop, es decir, como el foto-shop pero en canción, tecnología pura. La “interpretaban” unas muchachitas muy espabiladas, que a lo mejor hasta cantan bien y todo. No sé, habría que oírlas sin refuerzos. Me dejaron las orejas doloridas y no me quedaron ganas de repetir. O sea que no la comento más. Pero los escasos minutos que duraba los contemplé hasta el final porque me resultó llamativo. Eran unas chicas muy macizas, pero su macizorrez era plástica, protésica, extensiva. Aun adivinando el despliegue de profesionales que había detrás, era como una representación colegial hecha por alumnas disfrazadas de personajes de cómic. Porque para ser bailarina de leyenda también hay que echarle muchas horas. Pero no durante la última semana o el último mes. Más bien durante los últimos años. Y es curioso, con esta no me daban ganas de bailar, más bien me paralizaba, como si ya me lo dieran todo hecho. Mientras acababa de verlo seguí dándole…

Esto debe ser lo que les gusta a muchos jóvenes… Pero… cuando se empiecen a quitar por las noches (supongo que se lo quitarán para dormir) prótesis de glúteo, tetas de mentirijillas, pelucones, pestañazos y zancatos… ¿Qué quedará? Pues a lo mejor otro tipo de belleza. Más natural seguro. Al menos de persona, no de personaje. Pero claro, es espectáculo y es una forma de llamar la atención como otra cualquiera. Será que va de eso. La ventaja es que sin los aditamentos no habrá quién las reconozca, y eso puede estar muy bien para recobrar el anonimato. Pero claro, yo estaba buscando hablar de canciones y de repente me veo aquí, discurriendo sobre postizos. Bueno, así, los críticos que no sepan de música, tendrán algo de lo que escribir. Canciones disfrazadas y cantantes travestidas para público ingenuo y críticos del estilismo fashion. Educación musical a la moda. Comprad este disco. Si os cansa pronto no os preocupéis que el mes que viene sacaremos otro con más ornato, para que nadie se aburra. Igual haremos con la ropa. Música y ropa de consumo, rápidamente sustituible. Para mantener las ventas.

Yo me quedo con las balas de Nancy

Melodía desencadenada. Righteous Brothers. De Alex North & Hy Zaret

Para emocionar hasta a las piedras. Especialmente si se la escucha acompañada por la escena de la película en la que Patrick Swayze, ya ghost, vuelve para la despedida definitiva. Ghost, que, como película romántica, es magistral, alcanza en esa escena la cumbre del romanticismo en cine. La mezcla de argumento, actores carismáticos, fotografía espectacular, canción irrepetible y voz –por registro y por color- insuperable, resulta completamente eficaz en su cometido.

Aquí se va a desencadenar algo terrible… intuyo.

 No me importa nada. Luz Casal. De P. Varona, M. Rodríguez y G. Varona

Es posible, cariño mío, que ni siquiera con esta voz y estos arreglos te convenza. Creo que te falta algo, tal vez un punto de cocción, para eso, pero –bailando, porque no me puedo resistir, ¡Viva el Rock!-  te lo diré de todos modos:

-Escucho tus bobadas… y no me importa nada, nada… Pa que te enteres

Y ahora me voy, que tengo una cítara con Led Zeppelin. De Madrid, al cielo. Creo que él pone la escalera…

 

Ver nuevos términos en Glosario musical creciente, como la luna: Arreglos, Boogie Woogie, Jazz, Melodía, Rock, Rock and Roll, Solfeo, Swing © KolordeCítara

Ligia Elena y las otras… Canciones Diez

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Trumpet – Jean-Michel Basquiat, 1984

Ligia Elena, de Willie Colon y Rubén Blades

Rubén Blades

En ocasiones siento una especial delectación en desatar lo bienatado. Una bella niña en edad de florecer con todo dispuesto amorosamente para que, como lo más natural del mundo, se  despose con uno de sus pretendientes de la sociedad, y que, cuando nadie lo espera, da la campanada y se fuga con un trompetista. Ligia Elena con esto demuestra varias cosas:

-Que es independiente y no se deja influenciar por el ambiente circundante

-Que es romántica, porque sigue los dictados de su corazón

-Que no es interesada porque, de momento, tienen que vivir en un cuarto chiquito con poquitos muebles (Aunque quien sabe si luego el trompetista no se nos vuelve Louis Armstrong)

-Que tiene buen gusto, porque se ha decidido por un músico, el cual ha dado muy buena nota ¿un diez?

-Que es rica. Porque ser rico consiste precisamente en eso, en hacer lo que a uno le apetece

Yo la entiendo. Pero en esta versión, ojo. Porque después he escuchado otra, en tango, en un nuevo disco de Blades, en la que se me descuadran las corcheas.

Primero me sustituye al trompetista por un violinista, como si eso fuera más fino y más acorde con la clase social de la muchacha. Lo cual es un contrasentido, porque de lo que se trata, precisamente, es de transgredir. Y con un violinista se transgrede menos. Después me ha quitado a mis coros “asfixiaos”. Y con ellos, toda la frescura y el SABOOOORRRR…!!!.

Como en tantas ocasiones, el remake es inferior al original, en una versión descafeinada, como de viejas glorias. No pensaba decir algo así, pero esa adaptación se ha cruzado en mi camino y… no quiero que se preste a confusión

Así que vuelvo a mi trompetista…

Ligia Elena está contenta y su familia esta asfixiaaa!!!

Ligia Elena está contenta y su familia esta asfixiaaa!!!

Ligia Elena está contenta y su familia esta asfixiaaa!!!

Me encanta ese tono gamberro con el que lo dicen, y ellos se lo pasan en grande. Se ríen, y yo con ellos. Es más, ante el hecho consumado de que Ligia Elena se ha quedado con el trompetista, yo me pido primer a un corista

Uauuu! Estoy asfixiaaaa! Todo es superior: la letra, las percusiones sabrosonas, el piano, los instrumentos de viento-metal: ¡Había que homenajear al trompetista, sólo faltaría! Y al final, todos ellos, dan la venia a este coro, mi coro asfixiao, lo mejor de esta canción Diez.

¿Se entera Doña Gertrudis?

Every Breath You Take, Sting

Sting & Police

El amor, a veces, es una cuestión de miradas. Miradas que hablan, miradas que dicen, miradas que miran. No apartaré mis ojos de ti. Mis ojos como expresión de la atención que te dedico. Porque todo tú me encandilas. No puedo dejar de mirarte, no puedo dejar de amarte, no puedo dejar de pensar en ti. No puedo pensar en otra cosa, te amo tanto, no puedo estar lejos de ti. El tiempo es interminable cuando tú no estás y yo sólo quiero mirarte. Sólo quiero vivir para ti, solo te quiero mirar a ti. Por eso en cada uno de tus movimientos, en cada uno de tus suspiros, o lo que sea, yo te estaré mirando

La voz es desesperada, el acompañamiento mecánico… como la obsesión del amor

Pero resulta que luego va Sting y dice que no, que él no quería decir eso, porque él es que se estaba separando y estaba algo tenso. Así que aclaró: “Creo que es una canción muy, muy fea y siniestra y que la gente la ha confundido con una pequeña y dulce canción de amor.” (En Wikipedia) 

Pues mira Sting, la canción es lo que es, habla por sí misma y ya has tenido tu oportunidad. Si toda esa gente la ha interpretado como una canción de amor, será por algo. Es lo que pasa cuando se escriben canciones para el mundo, que no todos pueden captar los matices de un idioma que no es el suyo. Aunque no estoy segura de que esa sea la explicación: el amor, a veces, es como una enfermedad. Yo creo que deberías escribir otra y dejarlo bien claro esta vez. A veces estas explicaciones que dan los autores son un poco coñazo

Una canción tiene que explicarse en la canción. Así que, si un jefe de estado –el rey Juan Carlos- tuvo el atrevimiento de decírselo a otro jefe de estado –el presidente Chaves- no veo por qué me voy a privar yo: Anda Sting ¿Por qué no te callas?

Il mio canto e libero, Música de Lucio Battisti y letra de Mogol

Oí esta canción por primera vez en italiano, no entendía todas las palabras, así que –olvidando cualquier esfuerzo- me dejé llevar por el dolce far niente, por el sonido, que es universal. Era Lucio Battisti y me gustó muchísimo. Y si algo me parece bueno es para siempre

Esta es una voz, la de Battisti, que sin música y sin canción tal vez resultara hasta desagradable. Tal vez. No lo puedo asegurar porque para eso tendría que oírle hablar. Es como una voz que acaba de superar una bronquitis. Ya he manifestado en anteriores ocasiones mi gusto por las voces con afecciones faríngeas, aun siendo éstas aparentes. Me gusta para esta canción la voz de Lucio Battisti: pequeña, tímida, escasa, superviviente… pero talentosa, finalmente, porque ella, la voz, afina, dice, comunica, transmite, encandila… y despierta mi instinto de protección…

Luego hay un coro femenino. Es un remedo de gregoriano, antiguo, moderno gregoriano, porque lo bello siempre está de moda, que nos retrotrae a tiempos remotos, a los orígenes, porque el mundo prisionero es un continuum, del pasado, del futuro, porque los guardianes de las almas de todos los dictadores que en el mundo han sido, quieren prisioneros para someter mejor. El mundo no nos quiere, pero tú y yo nos tenemos, y eso nos hace libres. El mundo es prisionero, y yo canto. Te canto a ti, a la libertad, también nosotros pisaremos las calles, de nuevo, recubiertas ahora de rosas silvestres.

El mundo está prisionero, lo sabemos. Pero tú y yo atesoramos nuevas sensaciones y emociones, porque se alza un viento tibio de amor y los bosques se abren y nos abrazan. Somos invencibles

Hay muchas versiones. Claro, a todos les gusta rememorar esta belleza. Pero ninguna supera la del propio Lucio Battisti en italiano

Después, también Mogol, el letrista, ha querido comentar el texto. Que si el amor en mi vida, que si el desamor. No me interesan esas fatigas, no le van a añadir nada a la canción. A mí me ha sugerido muchas cosas, no lo estropees. Escribe otra tú también, si quieres. En esta ya has hablado y has sido grande, sobran las explicaciones. Déjala. Que hable por sí misma, que viva su vida…

Put on your old brown shoes, Rick Davies

Supertramp

Comienzo espectacular. Golpe eléctrico y ¿armónica? en las alturas. Desde el principio esta canción brilla, luciendo los galones de la grandeza musical, demostrando lo supermúsicos que son en Supertramp

Una percusión que parece corporal, palmas, aunque reforzadas por la batería. A este ritmo insistente se suma un coro, muy homofónico, cumpliendo rigurosamente con el compás, aunque a veces exhibe un deje final, entendido como un abandono de la corrección, un dejar la academia, ahora que la dominamos, un amago de rebeldía. Apariencia descuidada que se consigue con mucho cuidado y trabajo. Sobre estos elementos, inapelables en su precisión, serpentean libremente, inesperados, los teclados y, sobre todo, el saxofón.

Qué bien se lo ha pasado Supertramp tocando esta pieza. Si. Es lo que ocurre cuando los músicos consiguen entrar en comunión, cuando se hacen esclavos voluntarios de la música, obviando los egos, porque no es que no importen, es que no existen. Cuando la música alcanza ciertas cotas se convierte en soberana, y los músicos son súbditos subyugados por la belleza… Entonces un músico, ocho músicos, o cien músicos, se rinden ante sus compañeros de atril, porque les han facilitado esa comunión. Juntos lo han logrado. Y se quieren, se miran, se admiran, se abrazan, se embelesan, se aplauden… Créanme, la gran música sólo puede hacerse así. SuperDiez

(Esta crítica se refiere a la versión del disco Famous Last Words, ya que después la he escuchado en un video de una grabación en vivo que circula por ahí y casi me parecen otros músicos y otra canción)

KolordeCítara

Por qué me gustan estas Canciones Diez

Eclipse - Nikolái Roerich, 1939

Eclipse – Nikolái Roerich, 1939

Cuando me hablan del destino (Letra: Joaquín Sabina/Música: Joaquín Sabina, Antonio Gª de Diego y Pancho Varona)

Yo era, yo era, yo era… A saber qué has hecho tú para llegar a esta situación ¿Tarjetas Black? ¿Financiación ilegal? ¿Malversación de caudales públicos? ¿Depósitos en paraísos fiscales? ¿Evasión de impuestos? ¿Blanqueamiento de lo oscurecido? A ver, a ver ¿No te estarás dejando algo en el tintero…?

Asi que… afirma usted que las quimeras imposibles de otros eran su rutina… Ya veo, ya veo… Ya lo estoy viendo en su convertible, sin escatimar propinas… Pues mire usted, las propinas están prohibidas en según qué sitios por considerarse ofensivas. Es que me está saliendo la vena social, y si transito ese territorio no me queda más remedio que decirle que hay que cambiar la caridad y las propinas por sueldos decentes y bienestar social. Pero claro, mientras no llegan estos, usted paga a esos palmeros que nunca le dicen no. Y no se queje del banco de estación, oiga, otros están en Trena Bank 

¿Y qué me dice de su gatita de angora…? Esa no era su legítima, presumo, ya que, en raras ocasiones uno llama a su legítima gatita de angora. Si es que sois todos iguales…

En fin, cambiemos de conversación. Algo me gusta de usted, y es cómo se lo toma. Fernando Savater dice que <<A eso llamamos ética: a penar alegremente>>. Es que la letra de esta canción sublime no tiene desperdicio ¿De qué voy a lamentarme? Es fácil comentar cuando bulle la sangre en mis venas

Ehhh? Noooooo… no me he olvidado de la música. Es sólo que la letra de esta canción es descomunal, pura filosofía, me parece ¿Cómo me voy a olvidar de esa guitarra portuguesa que hace de telonera a la voz canalla del artista, y sigue después, inasequible al empuje solvente de batería, bajo, guitarra española y piano, haciendo valer su arrogante kontrapunto por toda la pieza? ¿El ritmo? ¿No lo adivinan? Esto sólo podía contarlo un tango

Sí, quiero. Quiero cambiar versos por penas, bajo los puentes del Sena. Y a tomar por culo el pasaporte

Yo quiero ser una chica Almodóvar. Letra. Joaquín Sabina. Música: Joaquín Sabina, Antonio Gª de Diego, Luis E. Aute

Ella puede ser un poco lista, o un poquitín boba. Disfrutar leyendo el Garbo, o contándole sus secretos. Puede ser homosexual, bisexual, transexual, heterosexual. Puede estar perdida y al borde de un ataque de nervios. Puede ser promiscua o recatada. Puede ser un poco masoca, consentirle todo a su hombre, o quejarse por ello…

Da igual. A todas mira Pedro con la misma ternura. Da igual. A todas vuelve fascinantes, heroínas, protagonistas. Da igual. Pedro se lo consiente todo, como ha hecho el patriarcado con el hombre. Da igual, porque esa mirada hace trizas al sistema patriarcal. Da igual, porque él siempre habla con ellas. Da igual que los carcamales echaran pestes sobre él, porque él se lo ha contado al mundo; y el mundo se lo ha premiado. Da igual. Da igual ser de Hollywood o de Jaén. Da igual llamarse Angelina Jolie o Joaquín Sabina. Da igual. Todos queremos ser una chica Almodóvar

Sabina lo confiesa entre notas a contratiempo a cargo de las escobillas, reforzadas a veces por una guitarra eléctrica. Esos contratiempos me hacen evocar las jazz band, sensación que se acentúa al final al añadirse a percusiones, bajo y teclados, un clarinete y un trombón… Uy…! Y qué bien quedan los coros… Oh, my god! Cuantas notas, qué arreglo sobresaliente! Ese piano… ¿A quién atiendo…? Aquí hay música por un tubo. Y no lo digo por el del trombón… Uauuu… Qué pena… cómo se van alejando mis chicos Almodóvar…

Private Investigations, Dire Straits y Mark Knofler

Tengo un gusto especial por las voces aguardientosas (¿Por qué aguardentosas RAE? Suena raro. Raro, RAE.) Me sugieren biografías intensas, supervivientes de infortunios, de viajes marineros con un amor en cada puerto, vidas rotundas que necesitan el vino, después de las rosas. Joe Cocker, el padre de todos los aguardentosos, tiene un alumno aventajado en Dire Straits. El chico es observador de miserias ajenas, y el pobrecillo, hacia el final del día, sólo tiene una botella de whisky… Pero yo estoy con él. Lo canta para mí, para mí sola. Esa guitarra melancólica no admite más compañía… Voy a ver si, por esta vez, el whisky no me sabe a hormigas…

Total Eclipse on The Heart, de Jim Steinman, por Bonnie Tyler

Me gustan, también, esas voces como recién salidas de una faringitis. Hay algo bello en esa “imperfección”. Los colores de voz más extraños pueden funcionar, siempre que afinen. La música puede admitir los sonidos más variados y, de hecho, en la música concreta, por ejemplo, se utilizan: zumbidos de avispas, ruido de chapas callejeras, interferencias de un televisor… ¿Por qué no una voz faringítica? Parafraseando esta vez a Adolfo Domínguez: La imperfección es bella

Pero esta canción, con todo lo que la acompaña, se llama fuerza. Fuerza suave en la introducción, fuerza en la voz, en ese piano desvalido, como el ánimo de Bonnie Tyler, fuerza en ese látigo, ese zurriagazo del pop comandado por el metrónomo que no me suele gustar; fuerza en la letra: qué terrible, un corazón eclipsado…

I Will Always Love You, de Dolly Parton, por Whitney Houston

Puede que esta no sea la que más me gusta escuchar. Puede que su voz sea demasiado perfecta. Tampoco la letra es un prodigio de originalidad. Pero la canción parece estar hecha a la medida del lucimiento de esta voz portentosa, avasalladora, deslumbrante. Esta canción es la voz de Whitney Houston y por eso la puse aquí

KolordeCítara

EXTRACTO: Por qué me gustan estas Canciones Diez. Ampliación de Sin orden ni concierto. Canciones Diez. I.

KolordeCítara escribiendo sobre gustos (Canciones Diez)

Full moon on the water - Jan Sluyters, 1912

Luna llena sobre el agua – Jan Sluyters, 1912

Pedro Navaja, de Willie Colón y Rubén Blades

Esta es una película. Y como toda película que se precie, comienza -o termina- con los títulos de crédito, acompañados, como todo título de crédito que se precie, de una buena banda sonora.

Al igual que en las oberturas operísticas después de Gluck, la música anuncia lo que va a suceder, prepara el contexto, el escenario, da la información inicial, enuncia lo que está a punto de acontecer: sirenas policiales, ritmo caribeño, amenazantes ruidos callejeros… ¡Silencio, se rueda…! Los secundarios, respetuosos, cesan en su alboroto, es necesaria ahora una mayor intimidad.

Sé que escribiendo sobre gustos no se puede ser tan subjetivo pero esa percusión me enloquece. Unos dedos sabios paseando indolentes por el membranófono. En esta peli se pasea tanto…

Una voz en off entra en escena ¡Cuidado! Es Rubén Blades ¿recuerdan? aquel que se ponía profundo para explicarle a El consejero Michael Fassbender, con retórica scott-cormacarthyana, que la mafia no puede dejar ningún cabo suelto, es decir, que la mafia no perdona. En esas calles de Pedro Navaja también se perdona poco…

El barrio era viejo, el hombre era guapo, ocultaba algo en el bolsillo… ya estoy poniendo las imágenes a esta peli sonora… tampoco tiene tanto mérito. Cuando el cine era mudo tenían que poner el sonido después…

Por la esquina del viejo barrio lo vi pasar, con el tumbao que tienen los guapos al caminar…

Y poniendo a prueba en un pasaje especialmente difícil la afinación del cantor:

Las manos siempre en los bolsillos de su gabán pa que no sepan en cuál de ellas lleva el puñal… lentes oscuros pa que no sepan que está mirando… y un diente de oro que cuando ríe se ve brillando

Se mantiene la percusión intimista durante el planteamiento. La presentación del señor Navaja no se merece menos

Pero oh, atención! el NUDO precisa mayor exuberancia: la percusión inicial es ahora sostenida por más membranófonos, idiófonos, vientos-metal, piano, en un despliegue que se mantendrá hasta la conclusión…

Como a tres cuadras de aquella esquina una mujer, va recorriendo la acera entera por quinta vez…

Todos saben que el carro sin marcas que pasea por la avenida es policía: se presagia el desenlace… La mujer sin nombre saca del bolsillo de su desgastado abrigo el revólver con nombre: Smith & Wilson, del 38. Y quien a hierro mata, a hierro termina. La pistola y el puñal se enzarzan, cumpliendo con su obligación, amortizando su coste…

Y el coro, como en la tragedia griega, subraya las historias, las pasiones, los destinos de los olvidados… El coro que aquí les traje, dará el mensaje de mi canción: La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida… pero… Si naciste pa martillo del cielo te caen los clavos… Y es que, por muy canalla que ponga la voz el cantor, la vida no da tantas sorpresas, finalmente…

Noches de bohemia y de pasión, de Antonio de los Ríos Madriles. Navajita Plateá

Pero ¿Qué tiene esta música que, nada más empezar, me mueve las neuronas, los músculos, los pies, las cuerdas vocales, las pestañas y el corazón? ¿Cómo no bailar con los cinco sentidos? Cómo no embriagarse con esas guitarras fantásticas? ¿Cómo no querer un poco de navajita? Ahora vuelvo, que me voy a vivirla…

-Un poco de seriedad Pachi, porfi, si quieres escribir sobre gustos…

-Y tú no confundas seriedad con tristeza, Kolor…

Un, dos, tres, cuatro… Ya! Ya han calentado. Como en un concierto que a lo largo de la velada va cogiendo temperatura, llegan a la canción estrella plenamente compenetrados, en forma. Todo empieza como una explosión: Cajón, guitarras flamencas, guitarras acústicas, guitarras eléctricas… Es una celebración y un festival de la guitarra, así que, un poco de erudición sobre la guitarra a cargo de François-René Tranchefort:

<<Al igual que en el caso del laúd, hay varios tipos de GUITARRAS en uso en el mundo. De todos modos, es en Europa donde el instrumento –en su forma original- se ha impuesto verdaderamente: es un instrumento de cuerdas punteadas, de mástil largo, caja de resonancia ovalada con un ligero estrechamiento en el medio, y fondo plano. Sus orígenes no están claros: instrumentos similares fueron utilizados en la antigüedad (aparece en representaciones asirias e hititas que se remontan a más de mil años antes de nuestra era). Pero la guitarra toma su nombre del vocablo griego ‘khitara’, lo que hace suponer que derivaba de las cítaras grecorromanas a las cuales se les habría añadido posteriormente un mástil (véase ‘Las cítaras’)>> (Los instrumentos musicales en el mundo. Alianza Música)

Y así sigue Tranchefort en, por lo menos, ocho páginas, por si a alguno le interesa. Yo, para resumir, diré que este instrumento es la hostia.

Luego están las guitarras eléctricas, las cuales no hace falta que tengan forma de guitarra porque ahí el que manda es el cable. Es decir, que podrían tener forma de clavel reventón y sonarían igual. Aunque no sé qué tal les quedaría a los del heavy metal llevar un clavel entre los dedos, eso sólo podría hacerlo Freddie

Entre requiebros flamenquitos –cómo me gustan, casi siempre- sabemos de un hombre abandonado por una mujer poderosa que le ha dejado huella… una historia que siempre funciona, incluso como arma de conquista inicial, dicen que dicen algunos estudios de campo… Como consuelo alcohólico, qué mejor que un coro de voces aguardientosas, supervivientes de la fiesta. Sí, un poco de fiesta, un poco de aguardiente… o de ponche, como Mozart. Un poco de diversión. Después, uno vuelve a la tarea, y hace que lo difícil parezca fácil. Porque el arte se nutre de vida… y de trabajo. Han vivido, después han vuelto al tajo y han hecho esta canción diez. Bueno. Es lo que se merece la voz de Pelé ¿O no…?

KolordeCítara

EXTRACTO: KolordeCítara escribiendo sobre gustos… y dando referencias sobre guitarras, khitaras y… cítaras. Qué menos ¿no? Ampliación de Sin orden ni concierto. Canciones Diez. I.

Por qué son canciones Diez. Escribiendo sobre gustos…

 

…Porque, contrariamente a lo que se dice, sobre gustos hay mucho Freddie Mercuryescrito… y porque me supo a poco mi anterior Sin orden ni concierto. Canciones Diez

Barcelona, de Freddie Mercury y Mike Moran

Freddie Mercury-Montserrat Caballé

Unos juegos olímpicos son un acontecimiento universal y de primera importancia. Algo que se espera que llegue a todos ¿Qué elegir? ¿Rock? ¿Clásico? ¿Y por qué no una fusión de ambos que deje contento a todo el mundo? Pero… no parece una tarea fácil…

Freddie Mercury ya había hecho algo así en su Bohemian Rhapsody. Y el Comité olímpico español y sus asesores lo tuvieron claro… ópera, rock, Barcelona, Montserrat Caballé… Si lo hubieran encargado a propósito no les habría salido mejor

Freddie Mercury es un dios. No digo Dios, porque dioses hay unos cuantos y todos me merecen el mismo respeto, o el mismo irrespeto, habría que ver. La voz de Freddie, el color de la voz de Freddie, es un prodigio de la naturaleza. Hay algunas capacidades vocales que se pueden mejorar a través de un aprendizaje, ejercicios… el trabajo con el diafragma, la respiración, la vocalización… pero el timbre, el color, eso tan personal e intransferible que hasta puede ser una prueba judicial, es como es. Montserrat es una soprano de academia. Muy buena, y muy admirada por Freddie, algo que seguramente influyó en su magnífica conexión. Las voces de ambos se complementan y se refuerzan mutuamente.

Un comienzo con música grandiosa, con gran despliegue coral e instrumental, perfectamente apropiada para la espectacularidad que se espera de la inauguración o de la clausura de unos Juegos Olímpicos, y asimismo a la altura de la personalidad artística y de las voces de los dos protagonistas

Después del inicio apoteósico, con un coro perfecto, muy Queen, en el que sobresale la voz de Freddie, y percusiones que anuncian una gran tensión musical, la voz de Montserrat  apunta suave en la lejanía, anunciando el fin de dicha tensión. Resuelve ésta en un acompañamiento más sencillo, que protagoniza un piano que pone contornos a  los registros más suaves, intermedios, dentro de la tesitura de ambos cantantes. En estos tonos la voz de Freddie es puro terciopelo, como cuando ambos hacen dúo. Después Freddie sube a sus notas más altas, más duras y rockeras y Montserrat brilla en las alturas… Por ti seré gaviota de tu bello mar, Barcelona, abre tus puertas al mundo… Está permitido emocionarse

Freddie canta en inglés, Montserrat en español. Pero aquí no hay confusión babélica, ni una complejidad deliberada, como en el motete medieval.  Por el contrario, la sensación es la de que eso no podría haber sido de otra manera. Es tan natural como que cada uno hable en su propia lengua. Es inglés, es para el mundo, para el mundo desde España. Dos idiomas unidos, para enriquecer, más si cabe, el esplendor hecho música. No es exactamente rock, no es exactamente ópera… Claro, es ópera-rock

¿Puede una ciudad soñar con ser mejor coreada? ¿Se puede decir mucho más? Después la música es inefable… la gramática puede describir la trayectoria de un río, pero la música es el río mismo, parafraseando a Wackenroder… Pues habrá que darle cuartelillo al gusto, a ver quién se resiste…

Unos juegos olímpicos se merecen una canción así. Una canción así se merece unos juegos olímpicos…

 

Calling you, de Bob Telson

Jevetta Steele

Una voz. Una vieja pianola. Una armónica… Un pequeño texto… como una ilusión de oasis en el desierto… Ni siquiera sé si puedes oírme… Can’t you hear me?  Ella tiene poco más que un sueño… Son tiempos de escasez, son medios minimalistas… pero… oh, milagro… No se necesita más para hacer una canción diez… Claro, la voz de Jevetta Steele merece una mención aparte. Ninguna versión me gusta más que esta

Un acompañamiento sencillo cuadra muy bien con la forma canción. He visto a veces buenas canciones echadas a perder por un mal arreglo o un mal acompañamiento. O por excesivas pretensiones. Incluso una vez con una orquesta sinfónica. Eso no pintaba nada allí. Una canción con una melodía pobre y unas armonías ramplonas no va a crecer por muy grande que sea el despliegue. Al contrario, se va a poner más en evidencia. Pensé: vaya, o compras notas o vendes orquesta porque, si te descuidas, hay más instrumentistas que notas

Evidentemente, ni el minimalismo, ni lo colosal, por sí mismos, pueden garantizar el resultado. Ni todas las canciones requieren el mismo tipo de acompañamiento.  Claro, es arte, no hay reglas. Hay talento, por eso funciona

 

Ojos de gata, de Enrique Urquijo y Joaquín Sabina

Enrique Urquijo y Los Secretos

Historia de chico perdedor con voz cautivadora. No se puede tener todo. Al final la chica se le escapa. Pues eso: Si ligas, no bebas. Es la historia, tan tierna; es la voz, es la canción; es un aerófono tipo acordeón que suena por ahí, contribuyendo al carácter tristemente evocador; y son esas guitarras acústicas –que tan bien combinan con su voz profunda- sonando sabias en las manos de Los Secretos. Pero es que… esa voz… Que sí, que les pongo un diez…

(Ahora, yo no me hubiera ido…)

 

Piensa en mí, de Agustín Lara

Luz Casal

De nuevo pocos elementos. Podríamos parafresear a Gracián. Lo bueno, concentrado, dos veces bueno: Un compositor inspirado, unos músicos que bordan un acompañamiento sencillo, pero eficaz –un bajo, un punteo y unos acordes a la guitarra- una voz con un color único… Con esos mimbres, nada más, y nada menos, se hace una canción diez… Elemental

Una canción es, básicamente, un texto y una música. Por lo tanto, no se puede minimizar la importancia de la letra en una canción, porque forma parte de su ADN, Y… ¿Quién puede resistirse a un bolerazo desgarrado? Un poco de tragedia siempre pone mucho, con la ventaja de que, una vez acabada la representación te recuperas echando virutas

Oiga, póngame cuarto y mitad de melodrama, que me lo llevo puesto…

Y a vivir a tope, oiga… -Quítame la vida… porque para nada me sirve sin ti…- (Qué exagerá…)

Te tomas tu ración de intensidad y después te puedes ir -Oye, tranquilamente, pues…- a tomar unos chacolís, o algo, que la noche es joven…

KolordeCítara

 

Sin orden ni concierto. Canciones Diez

-Barcelona, Freddie Mercury-Montserrat Caballé (Inaugurando un recorrido por el Olimpo… La voz humana… Uno de los mejores instrumentos musicales…)

-Calling you, Jevetta Steele (Un poco de misteriosa melancolía…)

-Ojos de Gata, Enrique Urquijo y Los Secretos (Si me cantas así te dejo que te duermas…)

-Piensa en mí, Luz Casal (En ti no sé si pensará, pero si no piensa en tu voz… búscate otro… Bolerazo!)

-Pedro Navaja, Rubén Blades (Con el tumbao que tienen los guapos al caminar estoy desde que escuché esta cacho canción…)

-Noches de bohemia y de pasión, Navajita Plateá (Ella se lo pierde, te lo aseguro…)

-Cuando me hablan del destino, Joaquín Sabina (De filósofo me pones más… ¡Tangaso…!) 

-Yo quiero ser una chica Almodóvar, Joaquín Sabina (Y ¿Quién no quiere ser una chica Almodóvar…?)

-Private Investigations, Dire Straits (Quiero investigarte… a fondo…)

-Total Eclipse on The Heart, Bonnie Tyler (Os ha quedado redonda… Y yo estoy  lunática perdida… porque me habéis eclipsado…!)

-I Will Always Love You, Whitney Houston (Qué grande…!)

-Ligia Elena, Rubén Blades (No me has contado el secreto del trompetista, Blades… ¡Uauuu… estoy asfixiááá…!!!)

-Every Breath You Take, Sting& Police (No te perderé de vista…)

Sultans of Swing, Dire Straits (Sultanes… Yo diría que sí…)

-Il mio canto libero, Lucio Battisti (Molto bella… y con ecos gregorianos en femenino. Toma ya…!)

Put on your old brown shoes, Supertramp (Supermúsica, Supermúsicos, Supertramp…)

Para vivir, Pablo Milanés (Conjunción perfecta entre voz y piano, como en los lieder… ) (Me refiero a la versión de Universo Latino de El País, en otras no sé)

-Hoy tengo ganas de ti, Miguel Gallardo (Esto no podría terminar mejor… Y yo de ti…!!!) (*)

Música - Henri Matisse, 1910

Music, Henri Matisse (1910)

 

(*) Las canciones son de estilos heterogéneos. El orden en el que aparecen es aleatorio y no supone una valoración. Es una selección, como su nombre indica, sin orden ni concierto, pero todas son Canciones Diez

KolordeCítara