La isla, de Michael Bay

Untitled, like all of Zdislav Beksinski, but is it a womb-coffin?

Sin título, como todas las de Zdislav Beksinski, pero ¿es un útero-ataúd?

Al director de casting de La Isla le encargaron que encontrara un actor para decir las frases ingeniosas -no muchas- de la película. Tuvo el acierto de sugerir a Steve Buscemi, quien, con su físico desgastado, se despega de la asepsia de la pre-isla prometida. El ansiado paraíso al que conducen las mejores promesas, esas que no hay que cumplir

¿Quién es Dios?

Alguna vez has cerrado los ojos y has deseado algo?

Pues Dios es el que te ignora

Los habitantes de la pre-isla nacen ya mayorcitos y con recuerdos de infancia agradables incorporados, porque son clones encargados por un patrocinador. Es una nueva modalidad de seguro de vida, por el módico precio de cinco millones de dólares, cuatro mil quinientos más que el Cadillac último modelo del “mecenas”, y que funciona por reconocimiento de la huella dactilar del propietario. El sistema es como el de Nunca me abandones, solo que allí los clones nacen pequeñitos y tienen su infancia, su escolaridad y su adolescencia, en la que desarrollan su personalidad sin implantes de recuerdos ficticios. Tal vez por eso aquel relato resulta más interesante

Cuando Ewan McGregor, el atlético clon de Lincoln, encuentra un insecto volador y consigue introducirlo en una probeta, lo mira extasiado ý dice “¡Un bicho!”. Pero no le cuadra con las informaciones sobre la supuesta contaminación mortal existente fuera de su tecnologizado refugio

En “úteros” como estos fueron criados -para ir a “la isla”- Johansson y McGregor

El mayor deseo de los clones es ingresar en “La Isla”. Por eso realizan el supuesto sorteo en una fiesta, en la que beben batidos de verduras, no se les vayan a estropear las entrañas y no le sirvan al pagano cuando se ponga malito. Cuando eso ocurre su clon es el que “gana” el sorteo. O sea que sí, que estaban amañados, como suponía uno de ellos. McGregor, después de lo del insecto está más que mosqueado, aunque el bicho era una avispa, y un día, para indagar mejor, se coloca una bata de currante con un diseño y un corte como de alta costura, tipo Armani en la alfombra roja. Después de lo de la bata -así cualquiera- Ewan se va enterando de cosas, como de que tienen unos patrocinadores que se encargan un seguro de vida. Ese seguro consiste en que les hacen un clon, por si necesitan un trasplante. El muchacho, que antes de espabilar es más inocente que las amapolas -en realidad solo tiene tres años- se pregunta si estos patrocinadores lo saben o les importa. Pero Buscemi, que siempre le saca de dudas le contesta

Que comas hamburguesas no implica que quieras conocer a la vaca

Después se escapan McGregor y Scarlett. Descubren serpientes, bailarinas voluptuosas -llenas de vida- y lo que es un tribunal. Los pobres se quedan de piedra

Mientras, el amiguete de McGregor también está mosqueado y se lo cuenta al jefe, y, dándoselas de listillo, dice que piensa investigar. Pero al jefe no le interesa que le arruinen el negocio, así que saca una jeringuilla y se la clava en el cuello al investigador, que, la verdad, no pega ese arcaico sistema de liquidación de curiosos con los sofisticados y transparentes úteros gigantes que paren veinteañeros. Y es que las pelis de ciencia-ficción enseguida envejecen en algunas cosillas.

Pero Ewan y Scarlett siguen a lo suyo, y van a ver al patrocinador para que les ayude a revelar lo que se hace en el instituto. Y eso que alguien, con muy buen sentido, dice

¿Quién lo creería?

Pues efectivamente, nadie, por la sencilla razón de que todavía no se lo han contado en la televisión

Así que cuando el Ewan rico, que se llama Lincoln, sale de sus aposentos va y dice

¿Qué hace mi seguro de vida sentado en mi sofá?

Dime ¿Cuánto te he costado?– responde con otra pregunta Ewan, como si fuera gallego

Cinco millones de nada

Después se van juntos en el Cadillac. Manejan indistintamente, porque han clonado incluso las huellas dactilares, qué se creían, hasta que les encuentran los de seguridad, aunque tardan que te mueres. Como la peli la hicieron en el 2007 pero transcurre en el 2019 dirían ellos, bah, ahora falta mucho, qué sabe nadie. Pero los años pasan y, con los medios de ahora, no hace falta ni que te encuentren porque, si quieren, nunca te pierden, cuanto más dentro de dos años.

Lo que ocurre después me recuerda a un caso real, en el que un millonetis que tenía unos perros muy agresivos para defenderse, es devorado por sus propios canes. O sea, que matan a uno de los dos, pero, como son idénticos, a simple vista no se sabe a quién le ha tocado la china, aunque enseguida dan una pista: el que sobrevive, echa una mentirijilla para proteger a Scarlett ¿Adivinan quién es el que ha salvado la vida? Esto en realidad es un spoiler, pero en esta película no tiene tanta importancia como en las de Hitchcock

Yo soy de las que creen que el guion es mejor que la película. Un poco más de emoción -a lo Spielberg– y más sugerencias para la reflexión le hubieran sentado bien a esta nueva parábola sobre el poder de los poseedores del dinero. Aquí lo ha sustituido por una persecución a base de efectos especiales que de pronto parecía que estabas en otra película, como si hubieran querido contentar a todo el mundo…

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El espía que amó a mi madre, Yuliana

Rayograph (El beso) – Man Ray, 1922

Esto es lo que me contó mi madre, Yuliana. Creo que lo escribo ahora para explicármelo a mí misma y comprenderlo mejor porque, a veces, es necesaria experiencia para entender ciertas cosas. Esto me ha pasado en varias ocasiones, mi memoria retiene los hechos, o los datos, pero, sólo después de mucho tiempo, puedo evaluarlos en su justa dimensión. Creo que nunca podré darlo a conocer, pero albergo la secreta esperanza de que algún día, entre los escombros de una extinta Urimb, alguien, como ocurrió con el diario de la niña Frank ochenta años antes de Urimb (A. de U.) pueda encontrarlo, y leer. Mucha esperanza es esa, y muy secreta. Estando como estamos en el año setenta después de Urimb (D. de U.), consolidados no sólo los cimientos, sino perfeccionados los fundamentos que desarrollaron -basándose en el estudio de la historia política y en los escritos de reputados filósofos y eruditos de los siglos XIX y XX- los mejores talentos, reclutados en las más prestigiosas universidades de principios del siglo XXI, es altamente improbable, salvo catástrofe, que Urimb devenga escombros con escondrijos que oculten joyas literarias prohibidas.

Yo, al igual que mi madre, soy un objetivo sujeto a especial vigilancia (O.S.A.E.V.) o, en jerga urimbitana, osa, masculino ose, plural oses. En Urimb esta condición puede ser heredada, como es mi caso, porque si conocen una estrecha relación con uno de los primitivos oses, generalmente ascendientes, tienen que observar las posibles influencias, las cuales podrían ser muy maléficas para los inocentes urimbitanos. Actualmente todo el mundo sabe lo que es una osa, pero en tiempos de mamá pocos conocían la existencia de los O.S.A.E.V. y, cuando intentaba explicarlo, con frecuencia la mandaban al psiquiatra. Afortunadamente, y como contrapartida, entonces todavía una osa podía decidir si seguir o no esa sugerencia. Otra diferencia es que ahora prácticamente no existen los O.S.A.E.V. hereditarios, ya que, incluso tratándose de una hija, ésta sería apartada de la osa para no sufrir la perniciosa influencia, eso en el caso insólito de que –ahora- una osa sea madre, porque, en este tiempo, para la maternidad, una osa no tiene más que impedimentos.

Mi madre se convirtió en osa muy poco después de mi nacimiento y, entonces, todavía no eran separadas de sus hijas.

A los oses, desde el año cincuenta (D. de U.) no se les permite tener pareja. A cambio, si observan buen comportamiento durante la semana, les proporcionan una sesión de masaje terapéutico sexual, para prevenir ataques de agresividad u otras alteraciones del comportamiento. Pero sobre todo lo hacen porque es bueno para los propósitos de seguridad de Urimb.

Para un seguimiento absoluto, los oses debemos vivir en departamentos up and down, siendo ocupada la parte de arriba para las labores de vigilancia. Ahora, los ups cambian semanalmente, como consecuencia de la historia vivida por mi madre a quien, a partir de ahora, me referiré únicamente como Yuliana, ya que ella fue muchas cosas, además de mi madre.

A Yuliana le gustaba reflexionar sobre cualquier cosa. Veo en sus apuntes, por ejemplo:

«…Hay una cualidad y una situación que no gozan de muy buena prensa. La cualidad es el perfeccionismo; la situación es la rutina. De los perfeccionistas, a menudo, se dice que son maniáticos, o neuróticos; incluso el diccionario dice que es una “tendencia a mejorar indefinidamente un trabajo sin decidirse a considerarlo acabado”, no contempla el diccionario la alternativa de juzgarlo acabado al fin. Sin embargo, a nadie le gustan las chapuzas. Un término medio, dirán los comedidos. Pero una instalación eléctrica en su casa en un término medio podría provocar un cortocircuito. No, una instalación eléctrica debe ser perfecta. Valdrían otros ejemplos, sólo que yo ahora tengo una fijación con la electricidad.

La situación desacreditada es la rutina, a la que a menudo se le adjudican sinónimos como aburrimiento, vicio, repetición, automatismo. Pero la rutina es creativa, y permite perfeccionar la creación. Claro que no podríamos aplicarlo a la rutina de una cadena de montaje; o sí, siempre que después se dispusiese del tiempo suficiente para que, mediante el análisis, el talento, aquello pudiera convertirse en algún tipo de arte. Hace falta, pues, tiempo, igual que lo necesita el perfeccionista.

Yo ahora tengo mucho tiempo para mis rutinas y mi perfeccionismo. Después de esos accidentes que nadie ha sabido justificar, debo estar recluida, para recuperarme y para evitar nuevos accidentes inexplicables.

Me pregunto, rutinariamente, día tras día, tratando de perfeccionar este pensamiento rutinario, qué es lo que están vigilando continuamente, veinticuatro horas al día, supuestamente desde  la parte up del departamento; digo supuestamente porque no dejan de perfeccionar –la perfección sí les gusta para ellos- sus procedimientos. Cada una de mis horas, minutos, segundos.

Todos los aspectos son examinados exhaustivamente. Se levanta, desayuna, consulta el parte en las televisiones, se ducha, ordena el down, escucha música, cocina, escribe, recicla un mueble, ve una película, busca en el ordenador, friega los cacharros, llora porque le ha dolido la última descarga dolorosa, come, defeca, intenta dormir, se hace las curas necesarias tras los accidentes. Sus correos, qué dice, qué música escucha, qué cadena sintoniza, qué programa ve, sus conversaciones telefónicas, qué páginas visita, qué escribe en el ordenador… Sí, porque incluso ahí está el dispositivo vigilante que registra cada palabra que teclea, su vida entera. Es lo que antes se conocía como Dios.

¿Qué vigiláis las veinticuatro horas?

Hoy lo he sabido. Hoy –ante mi insistencia- ha surgido la respuesta.

No les interesa la rutina, los cien actos nobles que pueda consumar a lo largo del día. Ternura, sensibilidad, rebeldía, reproche, resistencia, lucha. Buscan el momento de error, debilidad, aquiescencia, cansancio… Como la garrapata que espera años el momento propicio para saltar sobre su presa. Nuestro reino por un instante de desaliento. Nosotros lo elevaremos a la categoría de atributo. Esa será la esencia, el minuto de infierno. No queremos sus horas de gloria, que la justifiquen y honren. Somos enemigos profesionales. Convertiremos su minuto de vileza en su definición, su naturaleza. Convertiremos ese minuto en sus veinticuatro horas. Tenemos que amortizarlas. El rebelde añadirá a su castigo el arrepentimiento por su minuto de pecado, convirtiéndose en cómplice de sus propios torturadores, a quienes refrendará en su culpa invisible, inmolándose…»

Al principio había tres guardianes que se turnaban a lo largo del día, pero Yuliana, de manera un tanto novelesca, imaginaba a un solo vigilador, fundido con los muros del departamento, como un topo en su madriguera, entregado a su causa. Tal vez, en algún momento se produzca en él una debilidad, una señal de afecto, una forma de comunicación con el invisible, con el altísimo. Yuliana se rebelaba, le insultaba. Pero poco después empezó a notar que, sobre todo tras de la hora de la cena, las descargas empleadas como castigo sistemático por ser un ose eran más débiles, casi parecían caricias

Después, cuando Yuliana dormía, cada vez con más frecuencia era despertada con energías que le rodeaban el cuerpo. La primera vez, esa fuerza empezó en el hombro izquierdo y, bajando en diagonal por su espalda, como un abrazo transversal, terminó en su cadera derecha. Sintiendo esto despertó en una vibrante explosión. Durante un tiempo el espía y Yuliana se amaron, pero acabaron siendo descubiertos, y rápidamente las autoridades se apresuraron a poner fin al idilio.

Esto fue considerado un gran error por los mandos, los cuales, en aquel tiempo, provocaban, con sus disposiciones, algunos dislates, silenciados con diligencia, tapando los fallos provocados, más por inexperiencia que por falta de medios. Eran los rudimentos del imperio Urimb y debían proceder con cautela, porque aún no estaban afianzadas del todo las estructuras. Pero estos ensayos con personas como Yuliana les ayudaban a rectificar y refinar sus procedimientos.

Ahora han pulido muchas cosas. A los oses, a veces, les parece estar contemplando un desfile de robots compitiendo para ver cuál de ellos es más desalmado. Nunca más será posible una historia de amor de un ose con su guardián. Eso se consideró una derrota de su eficacia, y ellos tienen que ganar siempre. No cada batalla, sino cada diseño de batalla, cada planteamiento, cada célula. Cada uno de nuestros más humildes soldados debe sentirse ganador, arrogante, superior.

Pero en esa ocasión fueron vencidos. Por eso quiero que este relato sea también un homenaje al espía invisible que la amó.

Desmontando a Globby…

Disturbing presence. Remedios Varo, 1959

Disturbing presence. Remedios Varo, 1959

¿Quiénes son estos guardianes? Soldados liberados, hombres sin instrucción, sin inteligencia de su función… (Vigilar y castigar, Michel Foucault)

A algunos, cuando mencionan u oyen la palabra ‘Globalización’, se les hace el culo pepsicola. Sin embargo, para otros, no es una palabra rotunda, hay que explicarla. Se entiende a la segunda, a la tercera… Algunos no la han entendido todavía. Rotundas son ‘Dominio’, ‘Tortura’, ‘Dictadura’, ‘Esclavitud”, ‘Desigualdad’… Pues a todas esas engloba Globby, además de algunas acepciones formadas por más de una palabra, como ‘deterioro de la educación’, ‘precariedad del empleo’, ‘persecución de la disidencia’, ‘desaparición del periodismo’… ¿Le suenan? Es que Globby está ya muy integrada

Porque Globby todo lo quiere acaparar, que nada quede fuera de mi influencia, dice –ufana- jactándose de su poderío

Globby está entrando en nuestras vidas pasito a pasito; sin alharacas ni propaganda; cubriéndolo todo bajo su manto, infiltrándose igual que se cuela a través del hormigón el electro, su arma definitiva.

Nadie me ha contado esto. No lo he leído en ese periódico afamado. No me lo ha explicado un profesor glamuroso. No es la confidencia de un infiltrado. No lo he visto en una película basada en casos reales. No he descubierto los papeles de un topo…

A mi pesar, yo me he convertido en periodista; en confidente infiltrada; en la protagonista del caso real; en el gran topo, la fuente…

Nada sabía de globalización, del Club Bilderberg, de electromagnetismo. Poco me preocupaban los servicios secretos, los cuerpos de seguridad del estado. Nada sospechaba de todo esto. Las distopías eran cosa del futuro, creía yo.

Mi blog refleja esa evolución. No tenía grandes pretensiones al respecto. Escribir un poco, verlo ahí… Pero su afán de protagonismo, de ensayar el arbitrio que les ha sido conferido, probar sus armas secretas, sus contactos y acuerdos, su experimentación del poder absoluto, me han conducido a un mundo insospechado,

«inadvertido en la lucha diaria de la mayor parte de la humanidad… un lugar inmundo de duplicidad, mentiras, dobles sentidos, insinuaciones, chantaje y sobornos… surrealista… un universo tan perverso y malvado que me ha dejado una marca indeleble en el alma… La palabra clave es Control… Y la clave de su control es la clandestinidad » (Daniel Estulin La historia definitiva de El Club Bilderberg)

Porque ese es el  primer éxito de Globby, y tal vez el más importante, el esencial, interconectar todas las fuerzas que se ocupan de la seguridad, sin concesiones ni condiciones. Crear una maquinaria con el engranaje de destrucción a punto para neutralizar las “molestias”. Porque Globby es delicada, le gusta moverse cómoda en su hacienda, como quien protesta ante una inoportuna mosca en el jardín a la hora del aperitivo y ordena al mayordomo pulverizar el veneno que aparte al insecto. Implacable eficacia ante quien ose poner en peligro la tranquilidad de Globby, su avance inexorable. No le toquéis las pelotas a Globby, pelmazos. No tenemos tiempo para huelgas, asambleas, estatutos. El bienestar es caro y da mucho trabajo, bien lo saben nuestros servidores, y nosotros, que lo disfrutamos. Por eso hemos encargado a nuestros espías que se ocupen de la gente protestona, que redacta reclamaciones, que se manifiesta, que va a la huelga… Por ahora están en grado de entrenamiento. No el suyo, porque ya se las saben todas, sino el de la gente. Están probando, antes de hacerlo extensivo a la totalidad…

Otro de los triunfos del silente camino de Globby es el periodismo. Los defensores de Globby, llamados por algunos, ‘los mercados’, han comprado las acciones de los principales medios de masas, y les dicen a los periodistas como tienen que hacer su trabajo, les seleccionan los temas a tratar y los que son tabú; les han enseñado a hablar para no decir nada. Los famosos también hacen de periodista y, de vez en cuando, “pillan” a alguno diciendo una frasecita descontextualizada, que es como un eslogan publicitario para Globby. Anda, que no sabe ná.

Uno de los mayores logros de Globby es con los médicos. A los médicos les hablas de armas electromagnéticas y ninguno sabe nada. Es que ni por las películas. Es como si les hablases de burros volando. Su ignorancia es supina. En los primeros médicos consultados era un poco menos clamoroso este síndrome, pero, poco a poco, el virus latente ha ido cobrando vida para dotar a los galenos de esa ignorancia perniciosa. Cuentan las malas lenguas que, cuando alguien les insinúa haber sido atacado por esas armas, enseguida lo mandan al psiquiatra. Así, como si se les explotaran los plomos. Lo oyen y salta el automático: psiquiatra, psiquiatra, dicen deseando que se los trague la tierra, aunque lleven poco menos de cinco minutos de charla con el paciente al que acaban de conocer. Bueno, la de médico es una profesión distinguida, pero no dejan de ser empleados. Y los empleados deben ser obedientes.

¿Sería ese el mecanismo que llevaba a los médicos de Nunca me abandones a sacar las entrañas de unos jóvenes –así, a la brava- para implantárselas a otros pacientes más privilegiados? Porque en esa obra de Ishiguro, de la que ya hice un comentario, esos pobres donantes profesionales sanos no tienen instancias ante las que rebelarse. Ni siquiera se habla de rebelión en esa obra. Tampoco se dice una sola palabra de los médicos, cuyo concurso es indispensable para llevar a cabo el atropello de joderles la vida a unos jóvenes para que otros, tal vez menos jóvenes pero más afortunados, la prolonguen. No habla Ishiguro de médicos, no habla de Hipócrates, no habla de insurrección ante la gran injusticia. Tampoco aparecen periódicos, ni periodistas. Ni espías, aunque se adivine su eficaz trabajo de eliminar los cauces de la denuncia. Muchas cosas desaparece Ishiguro, lo mismo que Globby. Porque en esta Globby actual, candente, los grandes medios no hablan de individuos-objetivo, no se canalizan sus denuncias, los médicos no conocen las dañinas e invisibles armas electromagnéticas. Porque si alguno las sufre, parece que tiene que soportarlo. La distopía de Ishiguro no es futurista, es una crónica de la actualidad. Prescinda de los detalles y céntrese en la esencia: es lo que te ha tocado y te aguantas. El sistema es así. Y eso es lo que nos importa.

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Sin paredes. Diario de un target

Parte I. Cuidado con la pared (En proceso)

Parte II: Curso de Electricidad

Parte III: Guerrillera en maquis

Parte IV: Y sin embargo, se ríe…

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Los orígenes de URIMB (Apuntes)

Zdislav bBksinski

Zdislav Beksinski

Como dijimos en anteriores epígrafes, en los orígenes del reino del Gran Hermano Urimb se cometieron muchos errores. Por ello decidieron incorporar a sus filas a talentos que les ayudasen a perfeccionar sus fundamentos, universitarios licenciados que trabajasen para dar una forma adecuada a sus leyes y estatutos, dotándoles de una apariencia de legalidad refinada. Les pondrían a investigar en la Historia, para encontrar referentes válidos. Al mismo tiempo, les servirían, <<para los fines de ornato, fama y representación>>, como cuenta Alfred von Martin en Sociología del Renacimiento y de lo cual también tomaron nota

El recientemente incorporado licenciado Caldera le mostró a Maroto, jefe URIMB, un texto. Pertenecía a la obra Vigilar y castigar, de Michel Foucault. Maroto era un hombre de acción, más que de lecturas, y se fijó sólo en las frases que había subrayado Caldera:

«…Unos castigos menos inmediatamente físicos, cierta discreción en el arte de hacer sufrir, un juego de dolores más sutiles, más silenciosos…

…tenemos un hecho: en unas cuantas décadas, ha desaparecido el cuerpo supliciado, descuartizado, amputado… expuesto vivo o muerto, ofrecido en espectáculo…

…A fines del siglo XVIII, y en los comienzos del XIX, a pesar de algunos grandes resplandores, la sombría fiesta punitiva está extinguiéndose…

…El ceremonial de la pena tiende a entrar en la sombra…

…El castigo ha cesado poco a poco de ser teatro. Y todo lo que podía llevar consigo de espectáculo se encontrará en adelante afectado de un índice negativo…

…el rito que “cerraba” el delito se hace sospechoso de mantener con él turbios parentescos: de igualarlo, si no de sobrepasarlo en salvajismo, de habituar a los espectadores a una ferocidad de la que se les quería apartar…

…se excluye del castigo el aparato teatral» (Vigilar y castigar, Michel Foucault)

El jefe Urimb lo leyó y dijo:

-Bah, pamplinas, éste es un finolis. Los castigos deben ser públicos y ejemplares, que avergüencen al infractor, o al que nosotros digamos

A pesar de su gusto por los licenciados, en Urimb sólo empezaban a considerarlos como trabajadores eficientes cuando lograban convertirlos en “cuerpos dóciles”, que ajustasen el sentido de sus indagaciones a los verdaderos objetivos de dominio del Gran Hermano Urimb

Pero el licenciado Caldera, a pesar de su impecable expediente académico, era negado para los asuntos prácticos. Ya en sus primeros test de personalidad se advertía “De gran eficacia en segunda línea, guiado por un jefe que tome la responsabilidad”. También se informaba, en el mismo test, de su gran inteligencia analítica, su capacidad extremada de atención y su gran aptitud para el estudio. Una combinación de cualidades que gustó mucho en Urimb. El informe de la personalidad de Caldera también contenía otros datos que no les hicieron tanta gracia, como el que decía:  “Tiene buen corazón, y es accesible a la piedad”, pero decidieron pasarlo por alto, a la vista del resto de resultados. El talento para la intriga y la astucia era nulo en Caldera.. Por este motivo, cuando era pequeño, los que no conocían sus resultados en la escuela, algunos simples lo tomaban por medio tonto. Pero en Urimb él era sólo una de las piezas. Otros suplirían esa carencia en caso necesario. Cada uno se ocuparía de lo que mejor supiera hacer, esa era la estrategia

Por eso, en circunstancias en las que era precisa, mano izquierda”, Caldera  no hacía más que meter la pata, como una vez que se enzarzó con unos niños de instituto. A un subalterno no se le ocurrió otra cosa mejor, para salir de un apuro, que pedirle ayuda a su superior, Caldera. Éste increpó a los muchachos, haciendo valer su condición de titulado

-Uuuuuuhhhhh! Qué sorpresa, pero si ha llamado a su primo el de Zumosol Uuuuuuuhhhhh! Y se llama Caldera Uuuuuuhhhhh!  O shea ahhhhhhhh, y ha ido a la Uni…. jate, oye…

-A ver, niños -dijo un aspirante que pasaba por allí- dejaos de aspavientos, que el señor Caldera tiene razón

-Tiene razón lisensiado (dígase con acento mejicano) tenemos que ser buenos niños, para que de mayores nos den una buena caldera, jajaja…

Menos mal que estaba por allí Briones, el tutor de Caldera…

-¡Vaya! –dijo dirigiéndose a los niños- pero quién está aquí ¿Ocurre algo?

-No, nada, señor Briones, que nos estábamos divirtiendo un poco…

-Caldera –le dijo en un aparte- con los muchachitos, lo que tienes que hacer es lograr que se sientan importantes. Hazlo así y conseguirás de ellos  lo que quieras…

-Claro jefe…

 

Obedece, que no es poco

Un nuevo empleado, Benitez, se acababa de incorporar al Departamento de Maroto. A éste le había gustado mucho, porque todos los tests que le realizaron detectaron su extremada capacidad de obediencia a los superiores

-Qué bien, este ya viene educao

Valentín Benítez se crió sin padre. Su madre, Remedios, por las noticias que nos han llegado hasta la fecha, era una buena señora. Lástima que, debido a la precariedad que le tocó vivir en sus primeros años, había ido poco a la escuela. Eso hizo que su mayor ilusión fuera que su hijo estudiase

-¡Vamos Valen! ¡Arriba…! Es la hora del colegio…

A Valentín no le gustaba que su madre le llamase Valen. Hubiera preferido Tino, o incluso Tinín, pero cuando Remedios tomaba una decisión, no había manera de que diera marcha atrás.

Remedios insistía en que su hijo hiciera los cuadernos con pulcritud y orden; limpios, sin tachones…

Como no podía corregirle los trabajos, ni ayudarle a hacer los deberes por su falta de instrucción, sus esfuerzos se centraban en los cuadernos: ella quería ver claridad, líneas rectas y limpieza, y todos los días observaba como su hijo hacía los deberes. Si Valen se equivocaba y tachaba algo le hacía empezar otra hoja. Y en eso era implacable. Un día Valentín se dio cuenta de que si su madre veía algún error era por el tachón, no por el error en sí, así que tomó la decisión de no tachar nada, aunque no estuviera bien. Así no había que empezar de nuevo

Ella guardaba todos los cuadernos que su hijo iba completando. Los tenía perfectamente organizados, por cursos y por materias. También le obligaba a hacer al niño un dibujo alusivo a la asignatura, para que así ella no se confundiera. El muchacho copió en ellos hasta los exámenes, ya que su madre era insaciable en materia de cuadernos

Valentín consiguió llegar a la ESO y por ahí se quedó. Pero cuando se hizo mayor, esos cuadernos eran para él como un legado, aunque lo llevara en secreto. De vez en cuando elegía alguno de ellos para refrescar un poco: el de Mates, el de Ciudadanía, el de Sociales… Pero, debido a la costumbre adquirida de no corregir los errores, se hacía pequeños líos con algunas cosas.  Sin embargo, en Valentín Benítez, la seriedad de su porte era confundida con credibilidad y mesura. Porque, aunque no era un perfeccionista, sabía obviar los tachones, para que pasaran desapercibidos…

De todas formas, en Urimb, lo que les había interesado era esa facultad de obediencia incondicional. Con esa cualidad podría llegar muy lejos…

*****

El licenciado Caldera le mostró a Maroto un nuevo texto de Vigilar y castigar. Sabía que, en este caso, iba a ser más del gusto del jefe Urimb. Ya iba aprendiendo Caldera, docilizando su cuerpo…
<<En Francia, como en la mayoría de los países europeos —con la notable excepción de Inglaterra—, todo el procedimiento criminal, hasta la sentencia, se mantenía secreto: es decir, opaco, no sólo para el público sino para el propio acusado. Se desarrollaba sin él, o al menos sin que él pudiese conocer la acusación, los cargos, las declaraciones, las pruebas. En el orden de la justicia penal, el saber era privilegio absoluto de la instrucción del proceso…

…Según la Ordenanza de 1670… era imposible al acusado tener acceso a los autos, imposible conocer la identidad de los denunciantes…

…imposible tener un abogado, ya fuese para comprobar la regularidad del procedimiento, ya para participar, en cuanto al fondo, en la defensa. Por su parte, el magistrado tenía el derecho de recibir denuncias anónimas, de ocultar al acusado la índole de la causa, de interrogarlo de manera capciosa, de emplear insinuaciones…

…para ellos, únicamente estos elementos eran probatorios; no veían al acusado más que una vez para interrogarlo antes de dictar su sentencia. La forma secreta y escrita del procedimiento responde al principio de que en materia penal el establecimiento de la verdad era para el soberano y sus jueces un derecho absoluto y un poder exclusivo>>

-Estupendo, Caldera. Así me gusta. Efectivamente, hay antecedentes históricos… Voy a llamar a la cúpula

Caldera desconocía el verdadero objetivo de estas indagaciones. Maroto dirigía sus operaciones sin informar a sus “soldados”, manteniendo sus planes en secreto, permaneciendo insondable. Ellos debían limitarse a cumplir con su trabajo. La estrategia era cosa suya, como se preconizaba en El arte de la guerra, de Sun Tzu: <<El principal engaño… no se dirige sólo a los enemigos, sino que empieza por las propias tropas, para hacer que le sigan a uno sin saber a dónde van…>>.

-Obedecer sin pensar, como debe ser. Para “saber” ya estamos los jefes…

La indagación de la obra de Sun Tzu la había llevado a cabo un predecesor de Caldera, ahora trasladado a otro Departamento, sin posibilidad de conexión, para evitar comunicaciones indeseadas entre subordinados. Era mejor mantenerles en una cierta ignorancia. Así, si en la Organización se veían obligados a rectificar algo, no darían muestras de debilidad ante ellos.  Tenían que insuflarles seguridad, para que se sintieran bien respaldados y reforzar cada día más su obediencia ciega. Estaban aún en los inicios de su influencia y era imprescindible que los subordinados percibieran fuerza y poder, sólo así lograrían transmitirlo a las gentes/los mirados. De todas formas, eso no haría más que aumentar con el tiempo…

Hermano enorme/Vasto Frater/Justo Frater/

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Un mundo prefecto

Cuando esa tarde Caldera salió a pasear y a echar carreras con su perro, un pastor alemán,  no pudo evitar recordar sus últimos encuentros con Maroto, los escritos que le gustaban, los que no, sus comentarios ante los mismos… de manera que podía atisbar su personalidad. En esos momentos creía que era una cualidad específica de su jefe, un rasgo de su idiosincrasia. No imaginaba aún que eso formaba parte de un entramado superior. El dirigente de más alto rango con el que se relacionaba era Maroto, por tanto no tenía ninguna información de lo que se fraguaba por encima de él. Maroto era otro “obediente”, hecho que no podía suponer Caldera, dado el carácter autoritario de ese jefe (buscar una palabra, inventando una graduación, graduaciones para todos). Pero Maroto obedecía ciegamente a su (graduación), ejecutando sus órdenes al milímetro.

Estaban en le fase de formación de su ¿reino? Y lo que había que hacer era buscar documentación sobre sistemas políticos, reales o imaginarios, es decir, también se contemplaban libros y películas de ficción sobre distopías, para copiar, justificar, perfeccionar… Había mucho en juego, por eso no se iba a escatimar en esfuerzos, por eso Urimb debía ser inexpugnable. Pero ahora estaban conviviendo con el anterior sistema, por lo que debían ser muy cautos, de manera que fueran poco a poco fundiéndose con lo anterior, progresivamente, sin traumas para los mirados, que eran tan fáciles de manejar, después de todo. El proceso previsto era implantarlo todo en la práctica, y, cuando se hubiera aceptado como costumbre, convertirlo en ley

A Maroto le gustaba su trabajo, en realidad le encantaba. Leer y analizar, comparando periodos de la historia, enfrentando leyes antiguas con las actuales, haciendo observaciones, críticas, detectando fallos… El objetivo era conseguir aplicar el espíritu de alguna de las épocas, lo que les gustara de ellas, de manera que, consiguiendo los mismos efectos, se suavizara, haciendo de la presentación, algo más sutil. Pero para dar forma a estas indagaciones y análisis tenían a los letrados, que lo redactarían en lenguaje jurídico, convirtiéndolo en normas, leyes, decretos…

« (Hasta el siglo XVIII, hubo largas discusiones en cuanto a saber si, en el curso de los interrogatorios capciosos, le era lícito al juez usar de falsas promesas, de embustes o de palabras de doble significado. Toda una casuística de la mala fe procesal)

No está el todo en que los malos sean castigados justamente. Es preciso, a ser posible, que se juzguen y se condenen ellos mismos. En el interior del crimen reconstituido por escrito, el criminal que confiesa viene a desempeñar el papel de verdad viva. La confesión, acto del sujeto delincuente, responsable y parlante, es un documento complementario de una instrucción escrita y secreta. De ahí la importancia que todo este procedimiento de tipo inquisitivo concede a la confesión.

 La justicia necesitaba que su víctima autentificara en cierto modo el suplicio que sufría. Se le pedía al criminal que consagrara por sí mismo su propio castigo proclamando la perfidia de sus crímenes

 …mecanismo por el cual el suplicio hacía pasar la verdad secreta y escrita del procedimiento al cuerpo, el gesto y el discurso del criminal. La justicia necesitaba estos apócrifos para fundamentarse en verdad. Sus decisiones se hallaban así rodeadas de todas esas “pruebas” póstumas. Ocurría también que se publicaran relatos de crímenes y de vidas infames, a título de pura propaganda, antes de todo proceso y para forzar la mano a una justicia de la que se sospechaba que era demasiado tolerante.

…exceso de poder por parte de una acusación a la que se le dan casi sin límite unos medios de perseguir, en tanto que el acusado se halla desarmado frente a ella…»

 Ya estaban perfilando los fundamentos del reino de URIMB… 

*****

Escrito hace unos dos años ©KolordeCítara

 

Nunca me abandones -o- La erradicación de la rebeldía

Fin, Wilhelm Kotarbinski

Fin, Wilhelm Kotarbinski

Hailsham es un centro experimental para futuros donantes. Niños que han sido clonados de otras personas, supuestamente marginados, con la finalidad de que, al llegar a adultos, cedan sus órganos vitales a las personas “normales”. No se puede ser más esclavo

Hailsham es experimental porque es mejor que otros anteriores que existían, aunque con la misma finalidad. Unas señoras influyentes se empeñaron en dicho experimento, para humanizarlo un poco. En Hailsham los alumnos reciben un trato y una educación esmerada, en la que pueden desarrollar sus aptitudes artísticas e intelectuales, y allí, tienen la posibilidad de ser felices hasta que les llegue la hora de empezar a cumplir su destino, si bien nunca se les informa claramente del mismo.

Después son sometidos a su primera donación, luego la segunda… hasta llegar a la cuarta, en la que “completan” y se extinguen. Cuando empieza su carrera donadora van perdiendo vitalidad, se debilitan…

«…Pero Ruth parecía realmente descompuesta, y no se

movió. Y fue entonces, al verla allí de pie, al ver cómo

sus hombros subían y bajaban con la respiración, cuando

Tommy pareció al fin caer en la cuenta de lo débil que

estaba Ruth…» (*)

Como alegoría de la explotación del hombre por el hombre no es ninguna novedad. Lo que me parece más llamativo es la aceptación de estos donantes. Su exquisita educación les ha permitido desarrollar su inteligencia y son capaces de reflexiones elaboradas. Pero a pesar de eso, en ningún momento del libro aparece ni siquiera un atisbo de rebelión. El mundo es así, somos donantes. Sólo nos queda aceptar

No existe ningún cauce que les permita intentar siquiera cambiar su destino

«¿No te has preguntado nunca qué habría pasado si lo

hubieras intentado?

—¿Cómo iba a intentarlo? —La voz de Ruth era

apenas audible—. No era más que un sueño. Eso es todo…

—Tommy tiene razón. Tendrías que haberlo

intentado. Luego podrías ver un cartel como éste y

recordar que fue eso lo que un día quisiste hacer, y que al

menos indagaste a fondo para ver si era factible.

—¿Cómo iba a poder indagarlo?

Por primera vez, la voz de Ruth se había endurecido,

pero luego dejó escapar un suspiro y volvió a agachar la

mirada. Y Tommy dijo:

No hacías más que hablar como si creyeras tener

derecho a un proceso especial. En mi opinión, podrías

haberlo conseguido. Podrías haberlo preguntado, al

menos.

—De acuerdo —dijo Ruth—. Decís que tendría que

haber estudiado a fondo la posibilidad de hacerlo.

¿Cómo? ¿Adónde habría tenido que acudir? No había

forma alguna de hacerlo…»

Se puede entrever un reproche a las aspiraciones de Ruth, de cambiar su destino y ser una persona “normal”, como si la rebeldía estuviera mal vista

«como si creyeras tener derecho a un proceso especial»

En ningún momento del libro se habla de autoritarismo, despotismo, tiranía. Pero están implícitos, porque el autoritarismo es total, ya que es impensable la rebelión, e imposibles las alternativas.

De nuevo un escritor ve más allá. Menciona algunos símbolos en lugares oscuros de la casa de la señora, claramente una representación del poder,

«Intenté ver lo que había a su espalda, pero era todo oscuridad… (aunque distinguieron) una extraña ave, parecida a un búho, que te miraba fijamente…»

a la que va a ver la pareja protagonista esperando que les concedan un aplazamiento de unos tres años antes de la última donación del chico. Pero lo del aplazamiento sólo había sido un rumor esperanzador. Nunca les informaban de lo que les concernía.

Se atrevieron a pedir, con todos los respetos, en modo alguno a exigir, que algunos de sus más elementales derechos humanos fueran respetados. Pedid, y no se os dará. Da igual a quien acudáis, nada obtendréis. Sólo esperar la cuarta donación y “completar”.

Tampoco los atacados con armas electromagnéticas pueden esperar ayuda.

«¿Cómo? ¿Adónde habría tenido que acudir? No había

forma alguna de hacerlo…»

Me gusta especialmente la manera de narrar de Ishiguro, a través de Cathy, una de las protagonistas. Cómo serpentea por los recovecos psicológicos para explicar la relación con sus compañeros y amigos, lo convincente que resulta. Esta distopía de esclavos creados en laboratorio para servir a los amos, es una sociedad abundante en sugerencias y paralelismos con lo que observo a diario.

Porque me parece que algunos -como los donantes de Ishiguro- son sacrificados y acallados,  para que los “normales” de aquí tarden más en percibir toda la anormalidad, el endurecimiento oscuro del que hablan los de la marea blanca. Tal vez esperan que el endurecimiento se vuelva claro y blanco, como su marea. Tal vez, lo que esperan los espías, sea que los sacrificados y acallados acaten todo sin rechistar, como los de Ishiguro ¿Qué les habían hecho a los donantes de Nunca me abandones para que no se rebelaran contra ese atropello?

Tal vez sea sólo otra de las sugerencias de Ishiguro, un mundo distópico en el que a los perjudicados ni siquiera se les ocurre protestar, en el que ni se contempla la oposición. Como los espías que intrigan sin cesar para que así sea. Como si ya fuera un mundo post-electro

Como un NOM, un nuevo orden mundial. Un orden en el que ningún disidente tendrá un lugar al que huir de las injusticias, un mundo totalitario, en el que ya no quedarán “islas para naufragar”. En el que podrían crear seres humanos para donantes y ni se les ocurriría protestar. Porque globalización y democracia son incompatibles. Lo ha dicho Le monde diplomatic en español. Yo lo ratifico, porque lo compruebo todos los días.

******

Artículo que forma parte de Sin paredes III y IV ©KolordeCítara

Globalización versus Democracia. Dicen

Globalización y democracia? Imposible convivencia...

¿Globalización y Democracia?
Divorcio seguro. Lo siento, pero esa pareja es incompatible
Sin título, Zdzdislav Beksinski

En Le Monde diplomatique en español dicen que globalización económico-financiera y democracia son incompatibles. Sí, no es por nada pero ya me había fijado. Creo que se podría quitar lo de económica y financiera, puesto que la globalización va de eso, principalmente, lo demás son efectos colaterales.

No volveremos a la situación anterior a la globalización”, dice Merkel.

Incompatibles. Y no volveremos a la situación anterior. Si son incompatibles no habrá democracia; si no hay democracia hay dictadura. Y una dictadura nunca viene sola. Trae una cohorte de acompañantes: doña Corrupcion, Don Cacique, Don Déspota… Y allá abajo el pueblo esclavo, ignorante y obediente. La globa loba así lo exige. El sacrificio, la inmolación, la sangre de la víctima. No volveremos atrás. Lo ha dicho Merkel, que debe saber mucho.

Vi un reportaje sobre una cárcel de EEUU. Había allí un alcaide que obligaba a los reclusos a llevar ropa interior -calzoncillos y calcetines- rosa. Lo hacía porque sabía que odiaban ese color.

Puafff!!! Los hay capullos, en manojo y alcaides

-Es que esto no es un hotel

Estaban en el desierto, en tiendas, con temperaturas entre cuarenta y cincuenta grados. Cuando se levantaban, a trabajar, ya estaban cansados. Ellos también. Pero parece que esas cárceles de Finlandia, Dinamarca, Suecia… quedarán cada vez más lejos. No volveremos a la cárcel humana. No volveremos a la situación anterior a la globalización. Es que lo ha dicho Merkel…

Pero quién le iba a decir a tu paisano Hitler, cuando saludaba desde su tribuna a aquella sincronizadísima y esforzada tropa que desfilaba ante los vítores entusiastas de la multitud anestesiada que ese esplendor algún día iba a terminar. Tal vez tú -como él- no vuelvas, Merkel, pero puede que vengan otros, y lo hagan.

En otro escrito mío que tengo por ahí, otro día lo buscaré, decía que, en el bulling, estaban los líderes malos, esos a los que verdaderamente les gusta acosar, y los manipulados. Y luego añadía que eso era lo que me parecía al principio, pero que, realmente, pensar que estaban manipulados era hacerles un favor. Lo cierto es que les resulta más cómodo unirse a los líderes que ser un héroe y pagar las consecuencias. Es duro, pero se llama falta de integridad. La integridad es una entelequia. Andan por ahí como locos, los privilegiados del star system, tirando su integridad a la basura. Repiten incansables, como si fuera de cosecha propia, ideas, e incluso palabras, que convienen, que promulgan y que premian los del otro system. Ese que se va colando de rondón sin que nadie se percate de cómo ha sido. Luego les ves, engalanados, yendo a recoger sus merecidas prebendas, por haberse portado bien, ya que el que olvida la integridad a beneficio del system se lo merece todo.

Y dicen las “buenas gentes”, ante los casos de acoso organizado “Pero ¿Cómo se van a poner tantas personas de acuerdo…? Qué complicado ¿No?”

-Bueno, lo difícil para ellos es no ponerse de acuerdo, porque están muy compenetrados, prácticamente sincronizados, como los soldaditos. ¿Será la globa…? Globalización, globa, loba… Coordinado, organizado, previsto, planificado… De eso se trata, de que no quede nada fuera de su control. Como una manada, Como una colonia de hormigas, donde no importa el individuo, sino la comunidad.

También recuerdo otro de mis artículos, en el que decía que Bob Dylan, el antaño pacifista, pedía armas que lo protegiesen en sus conciertos. Eso debió gustar a los protectores. Cuando le dieron el Nobel de Literatura me acordé de aquello, porque es un grande y me encanta ¿Pero el Nobel de Literatura?

Todos esos “visionarios” que escribieron libros y películas sobre distopías, espionajes, dominio, control, igualamiento de los comportamientos, normas, pastillas, el hombre como pieza del engranaje… no soñaron ni imaginaron nada. Con su extraordinaria capacidad de observación y análisis describieron lo que veían en términos de ficción, para evitar censuras, probablemente.

No, no es compatible globalización y democracia ¿Quién más lo tiene que decir? ¿Cuántos periódicos algo independientes o libros tienen que advertirlo para que todos se den cuenta de la que se avecina? ¿Cómo de precario tiene que llegar a ser el empleo, cómo de mal pagado, para que el mundo se entere del infierno al que se dirige? ¿Cuántos jóvenes preparados tendrán que estar en el paro? ¿Cuántos jóvenes entre diecinueve y treinta y cuatro años tendrán que estar en niveles de pobreza? Niveles de pobreza enmascarados por la convivencia forzada -incluso a los cuarenta- con sus padres, más afortunados en la cuestión del empleo, cobertura que ellos no podrán dar a sus propios hijos, si es que los tienen ¿Cuántos Facebook y Twitter serán necesarios para entontecer a la población, llenando de nubes el bosque en el que ellos permanecen en el silencio y la oscuridad, trazando la vida miserable de los esclavos que van a crear?

Otra mujer, considerada gran periodista, prologando a Daniel Estulin, dice: «Lleva en la mochila (Estulin) lo que hoy todavía no puede ser noticia, pero mañana será estremecimiento…» (Pilar Urbano)

Pero el estremecimiento de mañana ya está aquí. Como la vibración de los electros, que estremece la tierra. La terra trema

No conozco el mundo a través de lo que dicen ciertos medios, sino a través de lo que se callan. Es como cuando quitas la molesta cáscara de algunos frutos secos y te comes lo que permanece bien protegido en el interior, lo cual, acompañado de la bebida adecuada, puede convertirse en un plato gourmet. Pero eso, como la gastronomía, es una educación, la que ayer reclamaban los alumnos, rechazando esa LOMCE para ricos…

©KolordeCítara. Adaptación para el blog de mi Sin paredes, partes III y IV

La distopía que viene…

private-wave-jacek-yerka, para la Distopía que viene, por KolordeCítara

Ola privada, Jacek Yerka

«La globalización del comercio y de la banca central han impulsado a las empresas privadas a posiciones de poder y control nunca antes vistas en la historia humana…Hay que levantarse y exigir transparencia democrática y aplicación internacional de los derechos humanos. A menos que colectivamente desafiemos el imperio, nos enfrentamos a un mundo que se está convirtiendo en una nueva edad oscura del totalitarismo neo-feudal como nunca antes fue conocido…» (Peter Phillips)

Si alguien irrita a los espías que se prepare. Los espías son los que se ocupan del “orden”. Todos los que se ocupan de ese orden están muy unidos entre ellos. Se ayudan, se apoyan, se prestan colaboración, de cualquier clase, incluso aunque esa colaboración solo consista en una broma, casi siempre, pesada. Esas son las más divertidas. Es que, si no, casi no parecen bromas, opinan, acostumbrados a las emociones fuertes. Por ahora prefieren los blancos fáciles, para experimentar el dominio que viene, ese que van preparando de manera imperceptible, sin prisa y sin pausa, del que ya llevan tanto terreno ganado, casi todo. Un mundo, un orden, un nuevo orden, una policía, unos espías, una economía, unas leyes, unos ricos, unos esclavos, una globalización. ¿Es que nadie se da cuenta? Bueno, algunos, Peter Phillips, Snowden, Assange… Pero su prensa les convierte en iconos que ocultan el mensaje.

Ellos -los espías, para abreviar- son capaces, en cualquier sentido de la capacidad, de arrojar a cualquiera a las hogueras (2). Entre esas capacidades ilimitadas se encuentran las de implicar a la gente, a través de nuevas tecnologías de la comunicación, por ejemplo. Les hacen creer que están participando en algo importante, tal vez les entretienen. Estos usuarios alienados hacen lo que haga falta. Lo que haga falta. A mandar. Lo hacen motu proprio, no ha sido necesario someterlos a ningún programa especial. Un poco de televisión pazguata ha sido suficiente. Los programas especiales están reservados para los más recalcitrantes. Si éstos osan defenderse de alguna de sus acusaciones pueden someterlos a cualquier clase de escarnio, mediante astroturfing u otros procedimientos afines. Si esto no basta para someter a los empecinados, tienen otra artillería, silenciosa y disimulada, no hay preocupación. Tienen de . Pueden torturar, debilitar, enfermar y hasta matar, aunque los afectados de esto no puedan dar fe. Lo hacen con unos nuevos y desconocidos dispositivos electromagnéticos. Con ellos pueden subir la tensión a lo bestia, provocando debilidad, cansancio, resaca… Tremendo. Lo hicieron un día que la víctima (1) se atrevió a rebatir algunas de sus acusaciones, -eso sí, subliminales ellas- pecado mortal del señalado “No nos desmientas, o te torturaremos hasta que confieses la verdad” ¿Le suena a alguien? A mí me suena a Inquisición, esa institución experta en sonsacar “la verdad”. Nada, un estiramiento, un atracón de agua, unos pellizquitos sangrantes en el pezón aderezados con aceite hirviente… Casi suena a nouvelle cuisine. Pero eso, ahora, como sabemos, está reservado para los concursos de televisión.

El último grito inquisitorial consiste en la utilización de unos dispositivos capaces de alterar el componente electromagnético del cuerpo. Por supuesto ocultos, cerca o a una distancia prudencial. La información referente a estos dispositivos o armas, solo está disponible a través de canales alternativos, y no todos, cuidado. Los que prefieren informarse a través de las cadenas y los periódicos de las corporaciones creen que eso es una película de ciencia-ficción. Y si a alguien se le ocurre decir que eso existe y, sobre todo, que los están empleando contra él, podrían declararlo loco. Está todo estudiado para mantener al personal in albis, para continuar con los latinajos. Pero el picor en el antebrazo, la quemazón, la sequedad de boca, los dolores, los ruidos estomacales, la presión en la cabeza, la aceleración del pulso cardiaco y las fuertes subidas de tensión y, en algunos casos, síntomas incluso más alarmantes y dolorosos, produciéndose todos ellos a partir de una fecha concreta, y viniendo de la salud más potente, de verdad que no ofrecen ninguna duda. Y voy a hacer un razonamiento para los escépticos televisivos, esos que creen que estas armas son cosas de película.

Es ya de sobra conocido que las antenas de telefonía y otras instalaciones necesarias para las nuevas tecnologías pueden provocar síntomas y reacciones así. Pero eso son efectos colaterales, no intencionados, y, en la mayoría de los casos, nunca tan graves. Es decir, que la relación del medio ambiente con las nuevas instalaciones puede provocar efectos adversos sobre la salud. Creo que, a estas alturas, todo el mundo lo sabe. Pues bien, si alguien, con los conocimientos necesarios, decidiera utilizar esos recursos de forma perversa, es evidente que podría conseguir hacer daño a los seres vivos. De hecho, las armas electromagnéticas están patentadas desde los años cuarenta del siglo pasado. Siendo así ¿Alguien puede creer que no existen, igualmente, sofisticados detectores de estas armas y de su procedencia en poder de las autoridades? El poder no deja escapar ningún recurso que pueda servir para acrecentar y apuntalar su poderío: la tecnología, la prensa, las televisiones. Les falta hacerse con el control total de Internet, el cual está ya muy muy tocado (2). Y con unos cuantos países reticentes, pocos ya. Una vez todo eso en sus manos, ya falta menos, los disidentes de ese mundo que quieren imponer serán arrojados al fuego eterno que solo ellos merecen.

  1. Fuente muy fidedigna
  2. Si; sus dispositivos electromagnéticos pueden dar una sensación de hoguera en la cabeza. Por ejemplo si a alguien se le ocurre escribir cualquier chorrada, incluso sin ninguna trascendencia, contra alguna de sus protegidas empresitas… (Fuente muy fidedigan, igualmente)

Esta entrada, y las dos anteriores, son una adaptación para el blog de Sin paredes, Partes III y IV  ©KolordeCítara

Actividades extralaborales (Apuntes para URIMB)

Mimetismo antropomórfico de la conciencia colectiva, 1961. Viktor Brauner

Mimetism antropomorphe de la conscience collective, 1961. Victor Brauner

«El gran jefe robostalker tuvo una mala noche de sábado para su negocio. Tal vez la gente estaba cansada de escuchar repetidamente la última consigna y eligió otro local para su asueto. Aún les estaban permitidas esas pequeñas libertades. Pero no sería por mucho tiempo. En el Departamento de Actividades Extralaborales ya estaban trabajando para que nadie pudiese eludir los mensajes que los dirigentes quisiesen hacerles llegar. Estaban considerando, entre otras opciones, el que todos los locales repitiesen la misma consigna. De esa manera, los robóticos tendrían una pequeña sensación de libertad y elección. Pero sólo elegirían la forma. El contenido, con pequeñas diferencias, sería siempre el mismo. Ya lo habían hecho con las televisiones: el roboteman cambiaba la cadena; elegía otra después, pero en todas le contaban lo mismo. Todo lo que se hablaba en el Club Holland les estaba vedado. Sólo se enterarían cuando les aplicasen las directrices de lo allí acordado. Los robokones, cuando salían a divertirse sólo querían sentir. “Sentir es mejor que pensar”, “Nunca dejes de sentir lo refrescante”, les habían enseñado a través de una de las últimas consignas. Sentir pensando, o pensar sintiendo, era demasiado complicado después de haber recibido la guía del sistema educativo que les habían impuesto. Por otra parte, las continuas preocupaciones que les eran creadas artificialmente les hacían acudir a los entretenimientos proporcionados con voracidad, apurando las pequeñas ocasiones de evasión que les eran facilitadas. Poco sabían que entonces también estaban siendo adiestrados

Una de las últimas novedades consistía en la ejecución pública de robotikones rebeldes. Individuos desobedientes, raros, inconformistas, incapaces de adaptarse al adiestramiento del colectivo unitario. Eran individuos que, reiteradamente, habían intentado advertir a los robotikones de lo que estaba ocurriendo a sus espaldas. Pero eran incapaces de competir con la imponente estructura estatal, y eran absorbidos como peligrosos disidentes por un sistema que se dedicaría a perseguirles sin descanso.

En el Robothall, se había aprobado recientemente la ley Tutecallas, diseñada para que la gente se callara lo que pensaba. Lo poco que pensaba, cada vez menos. Se promocionaba el sentir, antes que el pensar. Para ello se facilitaban toda clase de pastillas. En los efectos secundarios de todas las pastillas figuraban como efectos adversos los delirios y las alucinaciones. Eso tenía la ventaja de que cuando alguno decía algo que no les convenía lo achacaban a esos efectos colaterales. Era un combinado de gran ingenio, y el ponente, el ministro Tutecallas, en cuyo honor fue así bautizada la ley, fue altamente condecorado por ella.

Las ejecuciones no siempre eran sangrientas, ya que tenían armas que no dejaban huella, como si un rayo mágico y justiciero le cayera encima al rebelde. Eran mostradas como un divertimento. Los grupos paramilitares que se encargaban de la dirección de los mismos proliferaban por todo el mundo. Nadie podía ayudar al disidente. Si alguien lo intentaba correría la misma suerte, porque ellos, simplemente, trazaban un plan, y después lo convertían en realidad. Sólo era admisible la adhesión inquebrantable…»

CODA:

Siente como los sueldos bajan

Siente como la enseñanza degenera

Siente como la información se sustrae

Siente mi jarabe de electro. Los efectos secundarios son guays: delirios y alucinaciones, como con la maría…

Eric en el panóptico. Tortura electromagnética (Apuntes para URIMB)

Las armas de la represión, son ahora electromagnéticas Railroaded, Lynd Ward.1947

Railroaded, Lynd Ward. 1947

Los ataques eran cada vez más brutales, y, al mismo tiempo, como en un oscuro contrasentido, más refinados. La finura de unas armas invisibles y mortíferas. Eric sentía intensamente esos ataques. Pero no dejaban huellas visibles sobre su cuerpo. Por lo que, si acudía a la enfermería de la prisión, le hacían ver que creían que iba allí para salir de la monotonía de su celda. Sus torturadores, sabiéndose impunes, callaban y lo dejaban sufrir en silencio, esperando verlo enloquecer, o derrumbarse. Su salud y sus genes, en esos primeros tiempos, ayudaban a enmascararlo un poco más. Sus guardianes, sabedores de esta invisibilidad del daño, le observaban esforzándose en sus explicaciones. Los médicos, a pesar de trabajar en el penal, nunca habían oído hablar de ese tipo de armas silenciosas. Eric no podía insistir en sus argumentos, ya que sabía que si lo hacía, el doctor le obligaría a seguir un tratamiento psiquiátrico, y todos en la prisión ya sabían lo que eso significaba, la pérdida irreversible de la credibilidad de las quejas. A los quince días de iniciado el tratamiento, cualquier descripción de uno de esos síntomas sin pruebas visibles, sería atribuida a los efectos secundarios del tratamiento. Lo único que podía hacer Eric era esperar al final de su condena. Por suerte para él no era muy larga y con buen comportamiento saldría en unos meses. Si se quejaba más de la cuenta los guardianes de URIMB aprovecharían cualquier excusa para culparlo de alterar el orden, o de conducta reiterativa, obligándolos a dedicarle demasiado de su tiempo.

A veces oía como un disparo de un objeto de goma que chocaba contra la pared de su celda. El sonido era parecido al que se origina al estirar esos aros de caucho que se venden en papelerías, o a su tirachinas de infancia. Pero los presagios de ese disparo elástico no eran lúdicos, como cuando apuntaba con la pequeña arma de su niñez

Otras veces era un sonido sordo, pero agudo; agresivo, continuo. Si tapaba cada oreja con un dedo lo seguía oyendo igual, como si entrara por los poros de la piel. Cuando estaba con los dedos en los agujeros oía, simultáneamente, otro ruido sordo, menos estridente, más grave y agradable. Eric pensó que debía ser el que decía John Cage que era el sonido de la circulación de la sangre.

-Pero ahora es una melodía acompañada, como si de una obra barroca trasladada a la música electroacústica del siglo XX se tratara. Como una carretera interminable, sin desvíos ni salidas. Sin surtidores. En la que el coche acabará parando por falta de carburante. Dará igual dónde me detenga, porque cualquier punto estará a la misma distancia del final inexistente… -caviló Eric-

Eric, además, era de ese tipo de presos que no gustaba a los guardias. Les molestaba su independencia, su mirada penetrante. Sabiendo eso procuraba pasar lo más inadvertido posible, pero había algo en él que atraía la atención de los carceleros, y no había forma de que lo olvidaran, porque no se creían su aceptación del estado de las cosas. Con su estructura de panóptico, toda la prisión estaba fuertemente vigilada, pero especialmente a él no lo perdían de vista.

Las autoridades, mientras tanto, a través de sus televisiones estatales, al servicio del sistema, describían un mundo democrático, en el que todas las instituciones funcionaban sirviendo al ciudadano.

En realidad, el ciudadano se adaptaba a esas descripciones, las mismas en cualquier cadena. La disidencia había sido erradicada. Cada uno debía cumplir con el papel que le había sido asignado, sin desviarse del guion. Si alguno se atrevía a destacarse de este argumento sería afeado y puesto en entredicho. Los columnistas escribirían sobre sus rarezas y excentricidades. Tenían que hacerlo si querían que sus trabajos fuesen publicados. El engranaje -después de años de perfeccionamiento- funcionaba como una maquinaria de relojería. También utilizaban a los famosos para reforzar los mensajes. Los famosos siempre colaboraban, ya que tenían unos privilegios que no querían poner en riesgo. Los argumentos eran facilitados por los espías, ya que, con su continua intromisión, sabían vida y milagros de todos, especialmente de los que les llamaban la atención, como Eric. Estos mirones empedernidos eran los verdaderos jefes de la gente, porque eran los dueños de la información. Las otras autoridades tenían que reunirse constantemente, dar ruedas de prensa y hacer declaraciones. Por ello lo dejaban todo en manos de los espías. En nombre de la seguridad… de los amos

 

 

DREDD. Crítica gamberrilla de la peli

Judge Dredd. Él es la ley. ¡Y créelo! ¡Más te vale!

Judge Dredd. Él es la ley. ¡Y créelo! ¡Más te vale!

Un día vi la película. La del juez Dredd ese. No me gustan mucho esas pelis pero dije, mira, voy a ver qué se cuenta el enemigo.

Soy el juez Dredd. Instruyo, juzgo, sentencio y ejecuto. Todo en uno. Anda que no ahorramos. Además, los parias esos no tienen ni p’abogaos, así que los  quitamos del medio y uno menos, joder.

Es más o menos lo que hacía en África Idi Amin Dada. Ahora entiendo por qué una vez en una reunión, una muchacha con la que me puse a hablar, me contó que ella no iba a África a enseñar, ella iba a aprender. Es que era una forofa de África, sólo que esta era bienintencionada y a Idi Amn creo que ni siquiera lo conocía. Pues el Dredd este parece que fue a África a aprender, pero con Idi. Porque es como Idí sólo que en metalizado, como los Peugeot

A mi Dredd, por muy de cómic de culto que sea me parece un peligro, qué queréis que os diga. Este culo duro –lo digo por el hierro que porta- es capaz de acabar él solito con toda la vida laboral de un pueblo grande.

Por ejemplo. Pongamos que hablo de Madrid. Ya no harían falta ni juzgados ni Ciudad de la Justicia, primera instancia, segunda instancia, civil, penal… Pero, no es que ya no hicieran falta arquitectos ni albañiles para construirlos, es que jueces, secretarios judiciales, administrativos, auxiliares, bibliotecarios, conserjes, limpiadoras, mantenimiento y vigilancia, tampoco. Ni cafetería, ni comedor para el personal. Ni preparadores de jueces, ni colegios mayores de posgraduados donde muchos aspirantes a juez van a hacer vida monacal, todo el día dedicados al estudio ¿Cuántos puestos de trabajo van hasta aquí…? Todos se irían al garete, es decir, al paro, y algunos a la delincuencia de supervivencia. Para poder comer un poco y eso…

Pero el Dredd este no entiende de supervivencia ni de hostias. Son delitos y punto. Como lleva la cara cubierta no se entera de nada, así que va y dice. Delincuentes, fuera. Me los cargo a todos. O sea, Madrid, pongamos que hablo de Madrid, ruina total. Luego salen esas películas distópicas que están ahí todos desperados, en medio de la devastación total. Y la gente, el espectador, venga a preguntarse, y ¿Cómo han llegado a eso? Porque las películas esas no explican nada, están ya, de entrada, en medio de la devastación y el caos, y el espectador sin saber por qué ni por qué no. Pues un Dredd de estos podría ser una explicación.

Los ricos a lo mejor también estabais en peligro. O shea… no os fiéis, porque con tanta destrucción a lo mejor os quedabais sin servicio y teníais que ir vosotros mismos al Súper. Y los hambrientos podrían robaros la comida por el camino, así que andad con cuidao

Es una película que justifica el armamento, la violencia. Pretende que Dredd tiene un cerebro cojonudo, capaz él sólo de averiguarlo todo. Pero por si acaso tiene una ayudante que es tímida y poquita cosa, pero una joyita, ya que posee un don muy apreciado por la justicia rápida: una mirada penetrante, capaz de taladrar el cerebro e inmiscuirse en la mente de los “malvados” que lo único que merecen es ser desintegrados con sus potentes rayos láser. ¿Será una metáfora de la vigilancia exacerbada? Una vez puesta en marcha, ya funciona como un axioma. Lo hemos vigilado bien y no hay dudas. Es malo-malísimo.

Este hombre robotizado es que parece salido de la cabeza del mismísimo Hitler. Y anda que pa meterle mano… si parece que lleva un cinturón de castidad… No lo digo por mí, porque no es mi tipo, creo que a estas alturas ya lo he dejado claro, lo digo por la ayudante novata, porque a lo mejor a ella le mola, por lo de la erótica del poder y eso. Aunque la verdad, tensión sexual no se aprecia mucha.

La peli está contada desde el lado de “los buenos”, que son ellos mismos, o sea, el juez Dredd, que es como si fuera el director, el guionista y el cámara, además. Como el hombre es muy listo y su ayudante es clarividente no necesitan más. Saben dónde están los malos, quienes son y cuáles son sus maldades. No necesitan nada más. Malo, le mato; otro, malo, también.

El Juicio Final, 1482. (Detalle) Hieronymus Bosch

El Juicio Final, 1482. (Detalle) Hieronymus Bosch

Es que como este Dredd no hay otro. Aunque a mí, en parte, me recuerda a los cuadros de El Bosco sobre el Juicio Final, sólo que allí eran como más de ponerlos en unos barriles con ranas para que se comieran las entrañas de los pecadores, y Dredd es más de fumigar al láser. Pero el Juicio Final es un día, y a lo mejor luego ni existe, que ya hemos visto lo que pasa con los profetas. Pero un día. Y con Dredd se sale a escabechina diaria. Más les valía aprender de la mitología griega a unos y a otros. Como en el Juicio de París, que era como un concurso de misses. Allí sí que daba gusto ser juez

La película está basada en un cómic, ya digo. Y es que parece que a un cómic hay que perdonárselo todo, como si no tuvieran la capacidad de crear imaginarios. También me estoy preguntando qué hacía Dredd antes de tener a la ayudante novata ¿Iba jugando a las adivinanzas y mataba al buen tuntún?  Y luego está la verosimilitud ¿Ustedes conocen un caso real de alguna joven -o vieja- que pueda penetrar en el cerebro de otros y desnudárselo? Yo, no. Todos los casos que han publicitado al final se ha descubierto que eran una patraña. A ver cómo va a penetrar en las mentes del personal ¿eh? Menos lobos, Caperucita.

Pero la más mala de todas es una morena que se llama Ma Ma. O sea, una mujer. Porque la peli es misógina, para completar el cuadro ideológico. Es mala y perra. Pero perra, perra la tía. O sea, según Dredd, que lo dice Dredd y punto final. Un día me encontré a esta mujer mala por la calle y me dijo

Oiga, usted no será de las que van diciendo que yo soy mala y perra– Y yo la dije

Uy no, si yo a usted no la conozco de nada. Pero como yo soy muy atrevida -lo decía un novio mío, tú no es que seas valiente, es que eres temeraria- recapacité y la dije –Mire yo a usted no la conozco de nada, el que va diciendo eso es el juez Dredd, así que vaya con ojo porque no vea cómo se las gasta el andoba. No se crea que le va a poner las esposas, leer sus derechos y todo eso de que cualquier cosa que diga podrá ser usada en su contra. Vamos, ese no tiene ni esposas. Este sólo gasta en láser, porque es muy agarrao. Se agarra al láser y no lo suelta. Y cuidadín porque esos rayos le rozan a una y la dejan tiesa. Y creo que ya ha decidido que usted es mala, así que precaución, querida, mucha precaución. Yo que usted me escondería o algo.

Total, a mí lo que me da es que esa película lo que está buscando es que se reduzcan los presupuestos, o sea más recortes, que es lo que se lleva ahora.

Porque aquí es que se pierde mucho tiempo. Y dinero. Primero va la policía y detiene al sospechoso. Luego hay que llevarlo a comisaría. Le interroga un poli bueno y otro malo. Después, con lo que les ha querido contar hay que ir a un juez de los que están en los juzgados, vestidos normal, o sea, con tela. Luego, si la cosa no está muy clara, lo meten preventivo. Más gasto, en funcionarios, comidas, uniformes, chabolos

Pues en esta película no. Va el juez Dredd y dice: ese, malo, pum. Si duda un poco le pregunta a la ayudante que a esa sí que no se le escapa uno. Vale, malo también. Pum, pum.

Recapitulando. Que Dredd es un rácano. No quiere gastar en guionistas, ni en detectives, ni en policías, ni en togas, ni en cárceles, ni en funcionarios. Que él es como un hombre del Renacimiento, que sabe de todo y no necesita más.

Luego dicen que pasan cosas…

KolordeCítara