Canciones de amor despechado. Bella sin Almax. El gran rebote

El templo del tirano. Sabin Balasa

Rebote de antología del señor Cocciante, quien pone a parir a su bella examada ¡Desagradecido!

Primero se pone mandón

“Y ahora ¡Siéntate!”

Pero no en cualquier sitio, prohibido elegir…

“¡Allí, de frente a mí!

Y calladita

“¡Escúchame! ¡Sin interrumpirme!

Luego va y le dice que es que no hay emoción en la relación

Sin alegría, sin una lágrima…”

Pues llora un poquito, hombre, y desahógate, que es gratis. Después -típico truco masculino- se hace la víctima

En tu trampa también he caído…

Porque desde los ancestros más remotos ella es la pecadora que tienta al inocente varón… (¡Un poco de novedosa originalidad, porfi…!) Pero ni por esas. Por el contrario, rematando con ¡Una de solidaridad masculina!

El amante próximo… Pobre diablo ¡Qué pena me da…!

Porque él se pone celoso -y morboso, y generoso- pensando en el que vendrá después

“Cuando te haga el amor…” (ayayay…!) “…Le cederé mi lugar” Algo así como en las plazas de aparcamiento municipales

Y de vuelta a la dictadura, en un conato de voyerismo retroactivo, le ordena algo que, dice, se le da muy bien

Y ahora ¡Desnúdate…!”

Tranquilízate, Cocciante, y tómate una pastilla de esas que te va a salir una úlcera. Es duro quedarse sin la bella… Bella sin Almax

©KolordeCítara

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Cantor y bello, pero… despechado

https://www.youtube.com/results?search_query=bella+sin+alma

En Canciones Diez. Mejores canciones, Mejores voces

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Canciones de amor razonado

l'étang de nénuphars Claude Monet

El estanque de nenúfares, Caude Monet

Antes escribía sobre música. Incluso me atreví a hacer algo así como crítica de películas. Me gustaba especialmente escribir mis críticas gamberrillas, siempre que la película lo permitiera.

Pero uno de estos días, ella, maldita alma, quería una tregua, aburrida de tanta distopía con tratamiento thriller. Y hay que obedecer a la jefa ¿Hay otra manera? Ella, la maldita, quería decir

Fue al escuchar una canción que conocía apenas. Es una canción de amor, bellísima. No es fácil hacer una canción de amor sin caer en la cursilería. No lo hace Francis Cabrel en La quiero a morir. Y volviendo a mis antiguos temas, me apeteció hacer una lista de canciones así.

Pero ¿Cuál sería el criterio? Lo supe cuando reencontré otra canción, en este caso muy conocida, porque yo la cantaba hace tiempo, acompañada por una guitarra. Te doy una canción, de Silvio Rodríguez. Bellísima.

Entonces decidí que este sería el

Primer criterio

Que yo pudiese decir “Bellísima”. Podrían venir después explicaciones y análisis, pero esa debería ser la primera sensación.

Ya tengo dos, ya son posibles las comparaciones, lo que tienen en común

Viendo las letras de ambas encuentro el

Segundo criterio

Es la admiración por la amada

“La quiere a morir”, porque la fuerza de ella lo ha cambiado. Ha pasado de no ser nada, a ser el guardián del sueño de sus noches. Traducido en español por sus sueños de amor, porque ellos sólo pueden compartir sueños de amor, porque ella crea y recompone lo destruido “como si nada”. Le enseña y le ayuda a subir, porque es sabia y le inspira. Lo atrapa sin apretarlo, y él ve el mar en sus ojos.

Mientras se escucha, alguien puede tener la ilusión de que lo aman o lo han amado así, identificándose con la canción, con el poeta, emocionándose, aun por tres minutos.

No es este un amor ciego, está más que justificado.

Y sugiere una felicidad tranquila, pero apasionada. Porque atraviesan los puentes que ella ha construido entre los dos y el cielo, “cada vez que ella no quiere dormir”. Por eso él, con su voz enamorada, suave y convincente, la quiere con locura

Y cuando Silvio Rodríguez “le da una canción”, de nuevo la admiración hace duradero al amor «De pronto son años», como desean los que están enamorados, que sea para siempre.

Yo, que hago canciones “Te doy una canción”, te doy todas mis canciones, porque te amo siempre y te veo en todas partes, porque todas mis canciones están inspiradas por ti. Muerte, patria, disparo, libro, palabra, guerrilla, amor. Te amo cuando apareces, pero “si no apareces, no me importa”, porque el dolor de tu ausencia también me inspira una canción. Esto dice con voz humilde, sincera y elocuente Silvio Rodríguez. De nuevo, una felicidad tranquila, pero apasionada, lejos del dramatismo de algunos boleros: ”Arráncame la vida, porque para nada la quiero sin ti”. Muy bonito ese bolero, pero ese va a ser el

Tercer criterio

Nada de dramatismo desesperado.

Otro punto en común de las dos canciones es que ninguna hace alusiones eróticas explícitas. Eso nos dará el

Cuarto criterio

Las alusiones eróticas deben estar implícitas o desprenderse de las otras palabras. Porque he visto una versión de La quiero a morir con un añadido en este sentido que no viene a cuento. Se pueden hacer canciones así, por supuesto, con temperatura, pero sin mezclar esa poesía etérea con la hormona

Tengo estas dos canciones bellísimas, de admiración, exentas de dramatismo perruno, de felicidad tranquila, pero apasionada, y sin alusiones eróticas explícitas. Porque a ellos, poetas, no les hacen falta, ellos ya lo dicen, todo, así.

Y es que, los criterios segundo, tercero y cuarto son la explicación del primero. En estas canciones.

A ver si la maldita encuentra más como estas…