Los orígenes de URIMB (Apuntes)

Zdislav bBksinski

Zdislav Beksinski

Como dijimos en anteriores epígrafes, en los orígenes del reino del Gran Hermano Urimb se cometieron muchos errores. Por ello decidieron incorporar a sus filas a talentos que les ayudasen a perfeccionar sus fundamentos, universitarios licenciados que trabajasen para dar una forma adecuada a sus leyes y estatutos, dotándoles de una apariencia de legalidad refinada. Les pondrían a investigar en la Historia, para encontrar referentes válidos. Al mismo tiempo, les servirían, <<para los fines de ornato, fama y representación>>, como cuenta Alfred von Martin en Sociología del Renacimiento y de lo cual también tomaron nota

El recientemente incorporado licenciado Caldera le mostró a Maroto, jefe URIMB, un texto. Pertenecía a la obra Vigilar y castigar, de Michel Foucault. Maroto era un hombre de acción, más que de lecturas, y se fijó sólo en las frases que había subrayado Caldera:

«…Unos castigos menos inmediatamente físicos, cierta discreción en el arte de hacer sufrir, un juego de dolores más sutiles, más silenciosos…

…tenemos un hecho: en unas cuantas décadas, ha desaparecido el cuerpo supliciado, descuartizado, amputado… expuesto vivo o muerto, ofrecido en espectáculo…

…A fines del siglo XVIII, y en los comienzos del XIX, a pesar de algunos grandes resplandores, la sombría fiesta punitiva está extinguiéndose…

…El ceremonial de la pena tiende a entrar en la sombra…

…El castigo ha cesado poco a poco de ser teatro. Y todo lo que podía llevar consigo de espectáculo se encontrará en adelante afectado de un índice negativo…

…el rito que “cerraba” el delito se hace sospechoso de mantener con él turbios parentescos: de igualarlo, si no de sobrepasarlo en salvajismo, de habituar a los espectadores a una ferocidad de la que se les quería apartar…

…se excluye del castigo el aparato teatral» (Vigilar y castigar, Michel Foucault)

El jefe Urimb lo leyó y dijo:

-Bah, pamplinas, éste es un finolis. Los castigos deben ser públicos y ejemplares, que avergüencen al infractor, o al que nosotros digamos

A pesar de su gusto por los licenciados, en Urimb sólo empezaban a considerarlos como trabajadores eficientes cuando lograban convertirlos en “cuerpos dóciles”, que ajustasen el sentido de sus indagaciones a los verdaderos objetivos de dominio del Gran Hermano Urimb

Pero el licenciado Caldera, a pesar de su impecable expediente académico, era negado para los asuntos prácticos. Ya en sus primeros test de personalidad se advertía “De gran eficacia en segunda línea, guiado por un jefe que tome la responsabilidad”. También se informaba, en el mismo test, de su gran inteligencia analítica, su capacidad extremada de atención y su gran aptitud para el estudio. Una combinación de cualidades que gustó mucho en Urimb. El informe de la personalidad de Caldera también contenía otros datos que no les hicieron tanta gracia, como el que decía:  “Tiene buen corazón, y es accesible a la piedad”, pero decidieron pasarlo por alto, a la vista del resto de resultados. El talento para la intriga y la astucia era nulo en Caldera.. Por este motivo, cuando era pequeño, los que no conocían sus resultados en la escuela, algunos simples lo tomaban por medio tonto. Pero en Urimb él era sólo una de las piezas. Otros suplirían esa carencia en caso necesario. Cada uno se ocuparía de lo que mejor supiera hacer, esa era la estrategia

Por eso, en circunstancias en las que era precisa, mano izquierda”, Caldera  no hacía más que meter la pata, como una vez que se enzarzó con unos niños de instituto. A un subalterno no se le ocurrió otra cosa mejor, para salir de un apuro, que pedirle ayuda a su superior, Caldera. Éste increpó a los muchachos, haciendo valer su condición de titulado

-Uuuuuuhhhhh! Qué sorpresa, pero si ha llamado a su primo el de Zumosol Uuuuuuuhhhhh! Y se llama Caldera Uuuuuuhhhhh!  O shea ahhhhhhhh, y ha ido a la Uni…. jate, oye…

-A ver, niños -dijo un aspirante que pasaba por allí- dejaos de aspavientos, que el señor Caldera tiene razón

-Tiene razón lisensiado (dígase con acento mejicano) tenemos que ser buenos niños, para que de mayores nos den una buena caldera, jajaja…

Menos mal que estaba por allí Briones, el tutor de Caldera…

-¡Vaya! –dijo dirigiéndose a los niños- pero quién está aquí ¿Ocurre algo?

-No, nada, señor Briones, que nos estábamos divirtiendo un poco…

-Caldera –le dijo en un aparte- con los muchachitos, lo que tienes que hacer es lograr que se sientan importantes. Hazlo así y conseguirás de ellos  lo que quieras…

-Claro jefe…

 

Obedece, que no es poco

Un nuevo empleado, Benitez, se acababa de incorporar al Departamento de Maroto. A éste le había gustado mucho, porque todos los tests que le realizaron detectaron su extremada capacidad de obediencia a los superiores

-Qué bien, este ya viene educao

Valentín Benítez se crió sin padre. Su madre, Remedios, por las noticias que nos han llegado hasta la fecha, era una buena señora. Lástima que, debido a la precariedad que le tocó vivir en sus primeros años, había ido poco a la escuela. Eso hizo que su mayor ilusión fuera que su hijo estudiase

-¡Vamos Valen! ¡Arriba…! Es la hora del colegio…

A Valentín no le gustaba que su madre le llamase Valen. Hubiera preferido Tino, o incluso Tinín, pero cuando Remedios tomaba una decisión, no había manera de que diera marcha atrás.

Remedios insistía en que su hijo hiciera los cuadernos con pulcritud y orden; limpios, sin tachones…

Como no podía corregirle los trabajos, ni ayudarle a hacer los deberes por su falta de instrucción, sus esfuerzos se centraban en los cuadernos: ella quería ver claridad, líneas rectas y limpieza, y todos los días observaba como su hijo hacía los deberes. Si Valen se equivocaba y tachaba algo le hacía empezar otra hoja. Y en eso era implacable. Un día Valentín se dio cuenta de que si su madre veía algún error era por el tachón, no por el error en sí, así que tomó la decisión de no tachar nada, aunque no estuviera bien. Así no había que empezar de nuevo

Ella guardaba todos los cuadernos que su hijo iba completando. Los tenía perfectamente organizados, por cursos y por materias. También le obligaba a hacer al niño un dibujo alusivo a la asignatura, para que así ella no se confundiera. El muchacho copió en ellos hasta los exámenes, ya que su madre era insaciable en materia de cuadernos

Valentín consiguió llegar a la ESO y por ahí se quedó. Pero cuando se hizo mayor, esos cuadernos eran para él como un legado, aunque lo llevara en secreto. De vez en cuando elegía alguno de ellos para refrescar un poco: el de Mates, el de Ciudadanía, el de Sociales… Pero, debido a la costumbre adquirida de no corregir los errores, se hacía pequeños líos con algunas cosas.  Sin embargo, en Valentín Benítez, la seriedad de su porte era confundida con credibilidad y mesura. Porque, aunque no era un perfeccionista, sabía obviar los tachones, para que pasaran desapercibidos…

De todas formas, en Urimb, lo que les había interesado era esa facultad de obediencia incondicional. Con esa cualidad podría llegar muy lejos…

*****

El licenciado Caldera le mostró a Maroto un nuevo texto de Vigilar y castigar. Sabía que, en este caso, iba a ser más del gusto del jefe Urimb. Ya iba aprendiendo Caldera, docilizando su cuerpo…
<<En Francia, como en la mayoría de los países europeos —con la notable excepción de Inglaterra—, todo el procedimiento criminal, hasta la sentencia, se mantenía secreto: es decir, opaco, no sólo para el público sino para el propio acusado. Se desarrollaba sin él, o al menos sin que él pudiese conocer la acusación, los cargos, las declaraciones, las pruebas. En el orden de la justicia penal, el saber era privilegio absoluto de la instrucción del proceso…

…Según la Ordenanza de 1670… era imposible al acusado tener acceso a los autos, imposible conocer la identidad de los denunciantes…

…imposible tener un abogado, ya fuese para comprobar la regularidad del procedimiento, ya para participar, en cuanto al fondo, en la defensa. Por su parte, el magistrado tenía el derecho de recibir denuncias anónimas, de ocultar al acusado la índole de la causa, de interrogarlo de manera capciosa, de emplear insinuaciones…

…para ellos, únicamente estos elementos eran probatorios; no veían al acusado más que una vez para interrogarlo antes de dictar su sentencia. La forma secreta y escrita del procedimiento responde al principio de que en materia penal el establecimiento de la verdad era para el soberano y sus jueces un derecho absoluto y un poder exclusivo>>

-Estupendo, Caldera. Así me gusta. Efectivamente, hay antecedentes históricos… Voy a llamar a la cúpula

Caldera desconocía el verdadero objetivo de estas indagaciones. Maroto dirigía sus operaciones sin informar a sus “soldados”, manteniendo sus planes en secreto, permaneciendo insondable. Ellos debían limitarse a cumplir con su trabajo. La estrategia era cosa suya, como se preconizaba en El arte de la guerra, de Sun Tzu: <<El principal engaño… no se dirige sólo a los enemigos, sino que empieza por las propias tropas, para hacer que le sigan a uno sin saber a dónde van…>>.

-Obedecer sin pensar, como debe ser. Para “saber” ya estamos los jefes…

La indagación de la obra de Sun Tzu la había llevado a cabo un predecesor de Caldera, ahora trasladado a otro Departamento, sin posibilidad de conexión, para evitar comunicaciones indeseadas entre subordinados. Era mejor mantenerles en una cierta ignorancia. Así, si en la Organización se veían obligados a rectificar algo, no darían muestras de debilidad ante ellos.  Tenían que insuflarles seguridad, para que se sintieran bien respaldados y reforzar cada día más su obediencia ciega. Estaban aún en los inicios de su influencia y era imprescindible que los subordinados percibieran fuerza y poder, sólo así lograrían transmitirlo a las gentes/los mirados. De todas formas, eso no haría más que aumentar con el tiempo…

Hermano enorme/Vasto Frater/Justo Frater/

*****

Un mundo prefecto

Cuando esa tarde Caldera salió a pasear y a echar carreras con su perro, un pastor alemán,  no pudo evitar recordar sus últimos encuentros con Maroto, los escritos que le gustaban, los que no, sus comentarios ante los mismos… de manera que podía atisbar su personalidad. En esos momentos creía que era una cualidad específica de su jefe, un rasgo de su idiosincrasia. No imaginaba aún que eso formaba parte de un entramado superior. El dirigente de más alto rango con el que se relacionaba era Maroto, por tanto no tenía ninguna información de lo que se fraguaba por encima de él. Maroto era otro “obediente”, hecho que no podía suponer Caldera, dado el carácter autoritario de ese jefe (buscar una palabra, inventando una graduación, graduaciones para todos). Pero Maroto obedecía ciegamente a su (graduación), ejecutando sus órdenes al milímetro.

Estaban en le fase de formación de su ¿reino? Y lo que había que hacer era buscar documentación sobre sistemas políticos, reales o imaginarios, es decir, también se contemplaban libros y películas de ficción sobre distopías, para copiar, justificar, perfeccionar… Había mucho en juego, por eso no se iba a escatimar en esfuerzos, por eso Urimb debía ser inexpugnable. Pero ahora estaban conviviendo con el anterior sistema, por lo que debían ser muy cautos, de manera que fueran poco a poco fundiéndose con lo anterior, progresivamente, sin traumas para los mirados, que eran tan fáciles de manejar, después de todo. El proceso previsto era implantarlo todo en la práctica, y, cuando se hubiera aceptado como costumbre, convertirlo en ley

A Maroto le gustaba su trabajo, en realidad le encantaba. Leer y analizar, comparando periodos de la historia, enfrentando leyes antiguas con las actuales, haciendo observaciones, críticas, detectando fallos… El objetivo era conseguir aplicar el espíritu de alguna de las épocas, lo que les gustara de ellas, de manera que, consiguiendo los mismos efectos, se suavizara, haciendo de la presentación, algo más sutil. Pero para dar forma a estas indagaciones y análisis tenían a los letrados, que lo redactarían en lenguaje jurídico, convirtiéndolo en normas, leyes, decretos…

« (Hasta el siglo XVIII, hubo largas discusiones en cuanto a saber si, en el curso de los interrogatorios capciosos, le era lícito al juez usar de falsas promesas, de embustes o de palabras de doble significado. Toda una casuística de la mala fe procesal)

No está el todo en que los malos sean castigados justamente. Es preciso, a ser posible, que se juzguen y se condenen ellos mismos. En el interior del crimen reconstituido por escrito, el criminal que confiesa viene a desempeñar el papel de verdad viva. La confesión, acto del sujeto delincuente, responsable y parlante, es un documento complementario de una instrucción escrita y secreta. De ahí la importancia que todo este procedimiento de tipo inquisitivo concede a la confesión.

 La justicia necesitaba que su víctima autentificara en cierto modo el suplicio que sufría. Se le pedía al criminal que consagrara por sí mismo su propio castigo proclamando la perfidia de sus crímenes

 …mecanismo por el cual el suplicio hacía pasar la verdad secreta y escrita del procedimiento al cuerpo, el gesto y el discurso del criminal. La justicia necesitaba estos apócrifos para fundamentarse en verdad. Sus decisiones se hallaban así rodeadas de todas esas “pruebas” póstumas. Ocurría también que se publicaran relatos de crímenes y de vidas infames, a título de pura propaganda, antes de todo proceso y para forzar la mano a una justicia de la que se sospechaba que era demasiado tolerante.

…exceso de poder por parte de una acusación a la que se le dan casi sin límite unos medios de perseguir, en tanto que el acusado se halla desarmado frente a ella…»

 Ya estaban perfilando los fundamentos del reino de URIMB… 

*****

Escrito hace unos dos años ©KolordeCítara

 

Anuncios

3 pensamientos en “Los orígenes de URIMB (Apuntes)

  1. […] y con buen comportamiento saldría en unos meses. Si se quejaba más de la cuenta los guardianes de URIMB aprovecharían cualquier excusa para culparlo de alterar el orden, o de conducta reiterativa, […]

  2. […] a conocer, pero albergo la secreta esperanza de que algún día, entre los escombros de una extinta Urimb, alguien, como ocurrió con el diario de la niña Frank ochenta años antes de Urimb (A. de U.) […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s