Nunca me abandones -o- La erradicación de la rebeldía

Fin, Wilhelm Kotarbinski

Fin, Wilhelm Kotarbinski

Hailsham es un centro experimental para futuros donantes. Niños que han sido clonados de otras personas, supuestamente marginados, con la finalidad de que, al llegar a adultos, cedan sus órganos vitales a las personas “normales”. No se puede ser más esclavo

Hailsham es experimental porque es mejor que otros anteriores que existían, aunque con la misma finalidad. Unas señoras influyentes se empeñaron en dicho experimento, para humanizarlo un poco. En Hailsham los alumnos reciben un trato y una educación esmerada, en la que pueden desarrollar sus aptitudes artísticas e intelectuales, y allí, tienen la posibilidad de ser felices hasta que les llegue la hora de empezar a cumplir su destino, si bien nunca se les informa claramente del mismo.

Después son sometidos a su primera donación, luego la segunda… hasta llegar a la cuarta, en la que “completan” y se extinguen. Cuando empieza su carrera donadora van perdiendo vitalidad, se debilitan…

«…Pero Ruth parecía realmente descompuesta, y no se

movió. Y fue entonces, al verla allí de pie, al ver cómo

sus hombros subían y bajaban con la respiración, cuando

Tommy pareció al fin caer en la cuenta de lo débil que

estaba Ruth…» (*)

Como alegoría de la explotación del hombre por el hombre no es ninguna novedad. Lo que me parece más llamativo es la aceptación de estos donantes. Su exquisita educación les ha permitido desarrollar su inteligencia y son capaces de reflexiones elaboradas. Pero a pesar de eso, en ningún momento del libro aparece ni siquiera un atisbo de rebelión. El mundo es así, somos donantes. Sólo nos queda aceptar

No existe ningún cauce que les permita intentar siquiera cambiar su destino

«¿No te has preguntado nunca qué habría pasado si lo

hubieras intentado?

—¿Cómo iba a intentarlo? —La voz de Ruth era

apenas audible—. No era más que un sueño. Eso es todo…

—Tommy tiene razón. Tendrías que haberlo

intentado. Luego podrías ver un cartel como éste y

recordar que fue eso lo que un día quisiste hacer, y que al

menos indagaste a fondo para ver si era factible.

—¿Cómo iba a poder indagarlo?

Por primera vez, la voz de Ruth se había endurecido,

pero luego dejó escapar un suspiro y volvió a agachar la

mirada. Y Tommy dijo:

No hacías más que hablar como si creyeras tener

derecho a un proceso especial. En mi opinión, podrías

haberlo conseguido. Podrías haberlo preguntado, al

menos.

—De acuerdo —dijo Ruth—. Decís que tendría que

haber estudiado a fondo la posibilidad de hacerlo.

¿Cómo? ¿Adónde habría tenido que acudir? No había

forma alguna de hacerlo…»

Se puede entrever un reproche a las aspiraciones de Ruth, de cambiar su destino y ser una persona “normal”, como si la rebeldía estuviera mal vista

«como si creyeras tener derecho a un proceso especial»

En ningún momento del libro se habla de autoritarismo, despotismo, tiranía. Pero están implícitos, porque el autoritarismo es total, ya que es impensable la rebelión, e imposibles las alternativas.

De nuevo un escritor ve más allá. Menciona algunos símbolos en lugares oscuros de la casa de la señora, claramente una representación del poder,

«Intenté ver lo que había a su espalda, pero era todo oscuridad… (aunque distinguieron) una extraña ave, parecida a un búho, que te miraba fijamente…»

a la que va a ver la pareja protagonista esperando que les concedan un aplazamiento de unos tres años antes de la última donación del chico. Pero lo del aplazamiento sólo había sido un rumor esperanzador. Nunca les informaban de lo que les concernía.

Se atrevieron a pedir, con todos los respetos, en modo alguno a exigir, que algunos de sus más elementales derechos humanos fueran respetados. Pedid, y no se os dará. Da igual a quien acudáis, nada obtendréis. Sólo esperar la cuarta donación y “completar”.

Tampoco los atacados con armas electromagnéticas pueden esperar ayuda.

«¿Cómo? ¿Adónde habría tenido que acudir? No había

forma alguna de hacerlo…»

Me gusta especialmente la manera de narrar de Ishiguro, a través de Cathy, una de las protagonistas. Cómo serpentea por los recovecos psicológicos para explicar la relación con sus compañeros y amigos, lo convincente que resulta. Esta distopía de esclavos creados en laboratorio para servir a los amos, es una sociedad abundante en sugerencias y paralelismos con lo que observo a diario.

Porque me parece que algunos -como los donantes de Ishiguro- son sacrificados y acallados,  para que los “normales” de aquí tarden más en percibir toda la anormalidad, el endurecimiento oscuro del que hablan los de la marea blanca. Tal vez esperan que el endurecimiento se vuelva claro y blanco, como su marea. Tal vez, lo que esperan los espías, sea que los sacrificados y acallados acaten todo sin rechistar, como los de Ishiguro ¿Qué les habían hecho a los donantes de Nunca me abandones para que no se rebelaran contra ese atropello?

Tal vez sea sólo otra de las sugerencias de Ishiguro, un mundo distópico en el que a los perjudicados ni siquiera se les ocurre protestar, en el que ni se contempla la oposición. Como los espías que intrigan sin cesar para que así sea. Como si ya fuera un mundo post-electro

Como un NOM, un nuevo orden mundial. Un orden en el que ningún disidente tendrá un lugar al que huir de las injusticias, un mundo totalitario, en el que ya no quedarán “islas para naufragar”. En el que podrían crear seres humanos para donantes y ni se les ocurriría protestar. Porque globalización y democracia son incompatibles. Lo ha dicho Le monde diplomatic en español. Yo lo ratifico, porque lo compruebo todos los días.

******

Artículo que forma parte de Sin paredes III y IV ©KolordeCítara

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2 pensamientos en “Nunca me abandones -o- La erradicación de la rebeldía

  1. […] a otros pacientes más privilegiados? Porque en esa obra de Ishiguro, de la que ya hice un comentario, esos pobres donantes profesionales sanos no tienen instancias ante las que rebelarse. Ni siquiera […]

  2. […] y que funciona por reconocimiento de la huella dactilar del propietario. El sistema es como el de Nunca me abandones, solo que allí los clones nacen pequeñitos y tienen su infancia, su escolaridad y su […]

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