Regañina a la Real Academia de la Lengua Española, una misiva

Don Quijote – J. M. Merelló

Querida Rae:

Estoy enamorada de las palabras, y consulto todos los días tu diccionario. Veo, con entusiasmo, que cobijas, bajo tu manto, términos procedentes del latín, o del griego, como es preceptivo. Pero también anglicismos y galicismos. Vocablos de la música, de la medicina, de la tecnología. Del ruso, del finés, del turco. Incluso recibes expresiones cheli. Y, cómo no, recoges las voces de los países latinoamericanos.

Y estoy encantada, porque a mí todo me parece poco

Pero yo me crie en Extremadura, España.

Ahora no vivo allí. Por eso, a veces, me sorprendo diciendo palabras que no oigo a mi alrededor. Entonces voy a tu diccionario, Rae, y tampoco están.

Pero yo quiero encontrarlas, no sólo porque las oí decir a mi madre, a mi padre, a mi abuelo, a mi abuela, a mi vecina Remedios. También es porque son bellísimas. Y necesarias para los amantes de la exactitud lingüística. Los fans de las palabras siempre queremos más

No obstante, yo uso esas palabras extremeñas en mis escritos. Pero entonces tengo que poner un asterisco y explicarlas a pie de página. Si tú las recogieses, no tendría que hacer eso, porque el buen lector iría al diccionario y las encontraría, como hago yo cada vez que leo a Juan Manuel de Prada

¿Por qué las ignoras?

Un día estuve recordando muchas de estas palabras con mi amiga Rubí, La Coronela, a la que conocí una vez que coincidimos en un balneario. Nuestras risas eran de las más estrepitosas de las termas.

El apelativo, “La Coronela” se debía, sencillamente, a que era la viuda de un coronel, y también la llamaban así en vida de su marido. Sin embargo, como tal vez alguien podría deducir, ella no era para nada estirada. Yo jamás podría simpatizar con alguien estirado

Era el entusiasmo de congeniar hasta los tuétanos con una amiga reciente,  en una conexión sin intereses, ni intermediarios. Su trayectoria era muy diferente a la mía. Pero no hacían falta explicaciones. Éramos de la misma tierra, a ella también le gustaban las palabras, y conocía muchas. Nos reíamos tanto…

Ella me enseñó, o más bien me recordó, algunas que tenía olvidadas. Pero no sólo eso. Además, las encuadraba en un contexto, en la anécdota que las provocó. En realidad ella y yo éramos iguales, aunque nuestra biografía fuese tan distinta. Como tantas personas a las que sus circunstancias han llevado a transitar por caminos que nos son ajenos. Otros países, otras culturas, otros padres.

Pero allí, en un terreno neutral, entre desconocidos, nos sentíamos libres. Y emergió nuestra esencia. Ella me contó:

-Una tarde estábamos en la terraza del Bar Moncayo y pasó Enrique, a lo lejos

-Ah, pues es graciosísimo, te partes con él- dijo mi sobrina Encarna

-¡Venga! Pégale un carpío

Y esta palabra, carpío, es necesaria. ¿Qué digo? Es imprescindible. Porque no se puede decir “Venga, pues pégale un grito, para que venga”. O un chillido, o un alarido, porque se pierde el matiz festivo que conlleva “el carpío”. Cuestión de precisión. Mira, otro ejemplo:

-No sé qué asesores tendrá ese ministro. Mira que programación ha hecho. Esto no tiene tolondongo.

Tolondongo. Imprescindible, igualmente. Si no, habría que decir “Esto no es serio”, “Esto no tiene “ni pies ni cabeza”; o esto “no hay por dónde cogerlo”. O sea, tres palabras, o cuatro, o cinco, para expresar algo que se puede decir con una. Injustificable derroche expresivo, cuando se puede decir con una sola que tiene infinitamente más gracia. Lo bueno, si breve, dos veces bueno.

Y mira, llamar demodé a un relicario es que no tiene color. Demodé, castellanizado, es una palabra insípida, que procede del francés, pero viene en el diccionario español. En cambio, relicario, aparece, pero no con esa acepción de pasado de moda. Y oye, donde va a parar.

Lo mismo se podría decir de cananeo, que aparece en el RAE como lo relativo a Canaán, pero no como sinónimo de demodé

Estoy dando explicaciones porque no soy mogarra ni cachicuesca. Me dirijo con educación a la RAE porque no soy una petate. Y me lo estoy trabajando porque tampoco soy zangandumba. Y también te atalayo, Rae, porque sé que, como tú, no voy a encontrar otra.

Otra cosa que quería decirte, porque no soy pistosa, es que hay una buena corropla de gente que sabe muchas más de estas palabras que yo, y se ha preocupado por mantenerlas, y que hay muchísimas más, tan bonitas como estas. Esto es sólo una pequeña aproximación razonada

Y, sobre todo, no creas que quiero ir de candonga y engatusarte, Rae.

Creo que no será necesario, porque sé que, como a mí, te van a cautivar

Contar la música

David Alfaro Siqueiro

«El lenguaje nos puede describir todos los cambios sufridos por un río a lo largo de su trayectoria; ahora bien, la música nos da el río mismo» (Wackenroder, esteta romántico)

Cuando empecé a dar clase en un instituto se impartía la ESO. La Enseñanza Secundaria Obligatoria tenía -para la música- el mismo temario de Historia de la Música que había preparado para las oposiciones. Puede que reducido y simplificado, pero el mismo.

La Historia de La Música no es una materia fácil. Tiene, en ocasiones, y según el aspecto que se trate, una terminología muy técnica. Además se relaciona con temas muy dispares, tales como filosofía, estética, física, psicología, historia general, sociología, solfeo, formas musicales, armonía, contrapunto, composición…

Cuando yo estudiaba música en el conservatorio, la Historia de la Música tenía un tratamiento de asignatura “maría”, y más o menos con asistir a clase el aprobado estaba asegurado.

Esto, si estabas ocupado con otras asignaturas “exigentes” puede que en ese momento se agradeciera. Pero es una pena que muchos se quedaran ahí, porque es una materia interesantísima, apasionante.

Cuando me empleé a fondo con la Historia de la Música fue justamente al preparar esa oposición a institutos.

En primer lugar dediqué un tiempo a la bibliografía, y encontré algunos libros fascinantes, como el Mozart de Jean y Brigitte Massin. En mi opinión, el mejor libro de historia de la música, de los que he leído. Los autores realizaron una gran investigación, y abordaron cualquier aspecto relacionado de una manera o de otra con Mozart. La masonería, la sociología, la relación músico-patrón, la biografía, los libretistas… y la obra misma.

Me gustó muchísimo leer ese libro y otros igualmente muy buenos. No me basé en la memorización, sino en entender todo muy bien y en relacionar unos temas con otros. Pero en ningún caso memoricé temas elaborados por otros. Cuando leía un tema elaborado por otros -temarios oficiales- me asaltaban mil preguntas para las que no encontraba respuesta. No es que estuvieran mal elaborados, es que eso no funciona, porque es incompatible con el rigor, ya que no deja de ser un resumen, una mirada, así que es imprescindible que el resumidor sepa por qué no lo ha incluido. Si el tema es el compendio de otro, ahí es cuando hay que memorizar. Elaboré mis propios temas, y eso fue lo mejor

Hay que tener en cuenta que tenía una carrera superior de conservatorio en ese momento, por lo que la parte técnica, muy extensa, con su terminología y conceptos, la tenía muy segura.

Había, en esas pruebas, además, que comentar textos de estética, analizar partituras, tocar algún instrumento musical…

Creo que con lo anterior puede quedar claro que la Historia de la Música no es precisamente fácil. Me gustó mucho preparar esa oposición. Me pareció bonito, interesante, apasionante. Parece increíble ¿no? Porque yo siempre había oído oposición asociado a sacrificio, aburrimiento. Debe ser por ese tipo de convocatorias en las que hay que memorizar sí o sí, dadas sus características. Por ejemplo si se exige saberse leyes, o artículos, de memoria.

Así que, ese mismo temario, aun simplificado, podía ser difícil incluso para alumnos de excelencia. Aunque siempre hice algo de música práctica con los alumnos, empecé dando ese temario en la ESO, porque era el que me habían dado mis empleadores, y se supone que les debía obediencia. Pero no me parecía lo más apropiado. El alumno promedio no se enteraba de nada, más allá de unos cuantos tópicos.

Estudiar música en el Conservatorio

Sucede que, en los primeros cursos de conservatorio hay muchísimos alumnos matriculados. El número de alumnos es inversamente proporcional al avance de los cursos, de manera que en el grado medio se había reducido muchísimo; en el grado superior, podía haber clases con doce alumnos, y completaban los estudios superiores muy pocos.

Algunos de estos alumnos que abandonaban, explicaban sus mamás que es que iban “a hacer estudios serios, ahora”. Pero en muchos casos es que ya les empezaba a resultar demasiado difícil, al ir avanzando. Otros alumnos “podían” con las dos cosas, y estudiaban una carrera en la Universidad y seguían un poco más, al menos, en el Conservatorio. Y otros se dedicaban a lo que les interesaba, a la música, sin más. Pero, bien por resentimiento, por desconocimiento, o porque antiguamente no se exigía Bachillerato Superior para titularse en música en el Conservatorio, la universidad tenía más glamour

Ser profesor de Música en un instituto

El caso es que hay bastantes opositores a profesor de música en institutos que tienen una carrera de facultad -incluyendo musicología de facultad- y algunos años de música, los cuales tienen suficiente capacidad para prepararse la oposición y aprobarla. Pero ese bagaje, para hacer música práctica, a veces no es suficiente. No es lo mismo que haber hecho una carrera en el conservatorio, cursos de Pedagogía Musical, y la historia de la música bien preparada para una oposición. Es mucho, pero creo que es el bagaje ideal para ser profesor de música de secundaria. También puede ser que haya escasez de titulados de conservatorio

Cuando llegué a mi primer instituto como profesora de música, el director me preguntó

-¿Pero de Música o de Historia de la Música?-

De un modo que deduje que estaba un poco harto de los profesores de Música que daban Historia de la Música.

-De las dos cosas, contesté

Después encontré la manera de relacionar la música práctica con la programación oficial, y empecé a dar las clases con flautas, voces e instrumentos, tocando canciones del folklore hispanoamericano, clásicas y de los cantantes favoritos de los chicos. A todo el mundo, alumnos, dirección, y a mí misma, nos gustó mucho más. Había pasado de contarles la música a la música misma. Los conciertos de fin de curso eran un éxito, y también los padres quedaban encantados.

También hay que decir que se está más dispuesto a esforzarse con otras asignaturas, especialmente las instrumentales, como Matemáticas o Lengua. Otra dificultad más para la aplicación de un programa que requeriría un esfuerzo que se reserva para esas otras asignaturas.

Pero ¿Por qué nos daban ese programa inaplicable desde el ministerio? Hay que decir que la asociación -muy flexible- del mismo, no supuso ninguna objeción, ya que gustaba mucho a los directores, porque además, la música, siempre ha tenido esa consideración especial de complemento en colegios e institutos. Y supongo que las inspecciones se basan mucho en los informes de los directores. Pero no deja de ser un desvío de lo programado por ellos mismos.

Seguramente debía ser por los asesores ministeriales, con toda probabilidad, musicólogos.

Creo que la Musicología es una disciplina imprescindible, pero también creo que debe limitarse a ciertos ámbitos. Información, datos, clasificaciones, subdivisiones. Todo debe estar atesorado para quien lo quiera consultar. Pero que no sustituya a la música misma, invadiendo su espacio.

Radio 2, Clásica. Somos… Musicología

Marc Chagall, 1937

El domingo, 19 de diciembre de 2021, preludio de la Navidad, domingo glorioso de la Radio Clásica. Sólo Bach, Haendel, Mozart… Muchas horas de ese día con sólo buenísima música -la mejor- y unas voces jóvenes diciendo rápidamente los títulos. Memorable.

La Navidad también sabe rodearse de lo mejor. Siempre el poder ha procurado estar cerca del arte, para contagiarse del brillo y esplendor que, algunos de ellos, no pueden ni siquiera rozar.

Era el espejismo de abundancia de la Navidad. Un maravilloso espejismo porque, a la vuelta del lunes, ahí estaban puntualmente los profes, haciendo gala de su erudición.

Se les da mal resumir, trazar un retrato rápido con algún rasgo característico. A veces he oído, como algo ingenioso, como por un afán de aligerar, comentar algún affaire sentimental, o tórrido, del músico.

Estoy segura de que la selección de trabajadores es rigurosa y exigente para trabajar en Radio Clásica. Y de que tienen todos un excelente curriculum. Y de que han adquirido un prestigio por su forma de trabajar en su vida de estudiante, o en su vida laboral previa. De eso no me cabe ninguna duda. Y seguro que hay muchísimos que han estudiado musicología en la universidad y en el conservatorio, donde se exige mucho más para acceder. También sé que simplemente hacer una buena selección de la música es muy importante, y hay que estar bien preparado. No estoy hablando de eso.  

Tuve que aprobar muchos cursos antes de poder ingresar al grado superior en el conservatorio -Composición, Musicología, Dirección…- pero no me lo quería perder por nada del mundo. Encontré allí a gente que más lista imposible. Eso dicho en un lenguaje coloquial. De una manera formal hablaríamos de talento. Gente muy talentosa y brillante. No sólo los profesores, increíbles. También alumnos que ya apuntaban maneras, y algo más.

¿Entonces?

Entonces es que, cuando estoy escuchando la buenísima música que ponen en Radio Clásica, me parece que rompen la magia con esas explicaciones tan extensas.

He empezado a observar esto entre 2021 y 2022, ya que antes no podía escuchar tanto esa emisora.

Me imagino a unos roqueros escuchando Rock FM tragándose las andanzas de los papás, o los editores, o las novias, de Roger Hodgson, o Freddie Mercury, Judas Priest, o de Deep Purple, y, de vez en cuando un poquito de música, así, como ilustrando las biografías. Creo que preferirían “una hora de rock sin pausa”, no una sobredosis de ponencia, y después, en su caso, buscar ellos la información ¿Por qué con la clásica tiene que ser diferente? De hecho, yo también soy roquera, porque soy de las que dicen que la música se divide, principalmente, en la buena, y la mala. Era por buscar apoyos fuera.

Un día que puse Radio Clásica platicaba una voz de mujer. Estaba leyendo, como si leyera una enciclopedia. Después ponía una piececita corta, y volvía a la lectura. Y eso se repitió varias veces, pieza corta, lectura; pieza corta, lectura.

Otro día era una voz de hombre. Estaba venga a leer. Yo estaba escuchando música en la radio, y estaba intentando leer, a mi vez. Puedo leer con música de fondo, pero no puedo con otra voz de fondo que parece leer, también.

-Acabará pronto- pensé

Pero no. Las oraciones subordinadas de relativo parecían no tener fin

-Bueno, acabará aquí, ya- me dije

Pero no, aún siguió un buen rato

Mucho hablar, me pareció a mí

Otra modalidad de meter baza es colarse en la música e ir contando los temas: Primer tema… Segundo tema… Es como una manía por creerse imprescindibles

Seguí poniendo esa radio, no obstante. Y pude observar que el patrón se repetía. Largos parlamentos y piezas cortas

-¿Se me hacen cortas las piezas y largos los parlamentos?-

Es decir

-¿Es algo subjetivo porque yo lo que quiero es escuchar música?

Pero seguí escuchando esa emisora y el patrón se repetía. A veces me parecía que usaban las piezas como música incidental, como ilustrando lo que decían.

Seguí escuchando Radio Clásica porque quería estar segura de mis apreciaciones antes de llegar a una conclusión, dado que esa emisora me importa. Y hace muy pocos días, en uno de estos programas de mucho hablar, para mi gusto, puso la conductora un número de una obra que tenía quince, y un movimiento de un concierto que tenía tres. Claro, porque con piezas más largas tienen menos tiempo para hablar

Siempre se ha dicho que no se debe romper la unidad artística. Y aquí, no es que pongan un movimiento, a veces es que ponen fragmentos de un movimiento

Un día veo que anuncian un concierto

-Qué bien, así habrá menos interrupciones para comentarios

Pero… el concierto iba a ser en diferido

-Ah, pues la cagaste Burt Lancaster, porque la ocasión la pintan calva, me juego el cuello que aquí va a haber tomateee- pensé con acento mexicano

Y, efectivamente, no perdí el cuello

“El concierto lo vamos a dar en diferido porque no sé qué y no sé cuántos, así que vamos a comenzar con una entrevista…”

Otro día estaban retransmitiendo una sesión de los Proms, los famosos conciertos londinenses.

Era también en diferido, y el conductor de la emisión en España, cada vez que acababa una pieza, se apresuraba a intervenir, con un tono de voz elevado, Me dio la impresión de que quería “tapar” por completo al locutor de la BBC, que iba comentando, pero por encima del ruido ambiente. Al empezar a hablar el de aquí, se bajaba completamente el volumen del locutor de la BBC pero también el de los aplausos, las toses, el ambiente, la afinación de instrumentos con el concertino… es decir, unos sonidos que, a mí al menos, me gusta escuchar si “asisto” a un concierto a través de la radio.

Ese mismo día anoté mis impresiones en directo. Porque fresco se anota mejor, y ya tenía todo esto que estoy contando en la cabeza. Escribí:

El resultado es que parece que está poniendo discos que va comentando, rompiendo la magia de la música; de una retransmisión que, aunque diferida, podría dar la sensación de ser en directo si no sufriera esas tristes interrupciones, que parecen dictadas por un afán de protagonismo, o el ego de alguien que no es el que me impulsa a poner la radio. Que no sé cómo se llama, ni quiero saberlo, porque no pongo una emisora de música clásica para que me lean una enciclopedia.

-Tenemos propina, ante el público entregadísimo- dice al final el locutor de España

Extremo que no hemos podido comprobar, porque no hemos oído los aplausos insistentes que animan a la propina, así que tenemos que hacer acto de fe. El público está entregadísimo porque lo digo yo, que he visto el concierto como es debido, y que he impedido al oyente que lo oiga igual que lo he oído yo.

He estado observando todo esto muchas veces en todos esos meses de 2021 y 2022, reflexionando sobre ello.

-Radio Clásica es una buena emisora, y tiene algunos programas estupendos con locutores que hablan lo justo. Es posible que todas estas disertaciones de estos otros programas tengan un propósito, una justificación. O a lo mejor es que otros oyentes no saben música y les gusta que les den esa información. Me decía tratando de mantener una dialéctica conmigo misma.

Pero ¿Por qué hablan tanto?

-Es que si he estudiado una carrera no voy a estar aquí como si fuera un DJ, nada más que diciendo los títulos- Podría ser una respuesta

-Ya, lo entiendo, pero no me importa. Al oyente no le importa

No sé lo que opinarán otros oyentes. Pero yo, como oyente, tengo una opinión, y es esta. Pongo esa radio por Mozart, por Wagner, por Bach, por Vivaldi o por Chaikoski. Por decir unos cuantos genios entre muchísimos más que me apasionan. También por el jazz, los fados, el flamenco…

También me parece que hay locutores -unos cuantos- que parece que están deseando acabar de hablar para poner la música, y otros que, por el contrario, parece que están deseando que acabe la música para volver a hablar.

A lo mejor es que opinan que el que no quiera oír comentarios que se ponga discos.

Ah, vaya, para ese viaje no hacían falta alforjas. Es que eso no siempre es posible.

Y es que no todo el mundo puede tener tantos discos, ni tiempo para cambiarlos, y la radio pública podría suplir eso.

Pero si un taxista, o transportista, o dependiente, o teletrabajador, pusiera Radio Clásica, se encontraría -en muchas ocasiones- con gente dando explicaciones incomprensibles, y que, aun siendo comprensibles, no podría prestarles atención. A la música sí, porque la música tiene su propia carretera al Olimpo, inaccesible a los oportunistas ¿Cómo se van a aficionar, si cada vez que ponen la radio se encuentran con que están en el colegio recibiendo una clase supuestamente magistral?

Además la música es terapéutica, pero esas continuas interrupciones son como si un médico cruel frenase de golpe el tratamiento, además de la magia.

La musicología la podrían poner en un blog, o en algún lugar de la web de la emisora. Eso nunca ha sido tan fácil como ahora. Yo iría a verlo muchas veces, seguro, porque también me gusta leer. Pero esas interrupciones continuas rompen el hechizo de la música

Por otra parte, si cometen un error musicológico, y está publicado en alguna parte, tendríamos la prueba. Aunque sólo he advertido un error una vez.  Se trataba de uno de esos pequeños tópicos que circulan, pero que un profesional debe conocer, como tal tópico inexacto.

Ahora todavía es verano. Aumenta la música y disminuyen las explicaciones. ¿Se han ido de vacaciones?

Temo que empiece el curso y vuelvan las clases, y que, de nuevo, un profesor me cuente la música. Cuando eso ocurre estoy deseando que acabe la lección, para salir al recreo. Porque, para mí, la música es el recreo.

La isla, de Michael Bay

Damian Elwes
Damian Elwes

Al director de casting de La Isla le encargaron que encontrara un actor para decir las frases ingeniosas -no muchas- de la película. Tuvo el acierto de sugerir a Steve Buscemi, quien, con su físico desgastado, se despega de la asepsia de la pre-isla prometida, el ansiado paraíso al que conducen las mejores promesas, esas que no hay que cumplir

¿Quién es Dios?

Alguna vez has cerrado los ojos y has deseado algo?

Pues Dios es el que te ignora

Los habitantes de la pre-isla nacen ya mayorcitos y con recuerdos de infancia agradables incorporados, porque son clones encargados por un patrocinador. Es una nueva modalidad de seguro de vida, por el módico precio de cinco millones de dólares, cuatro mil quinientos más que el Cadillac último modelo del “mecenas”, y que funciona por reconocimiento de la huella dactilar del propietario. El sistema es como el de Nunca me abandones, solo que allí los clones nacen pequeñitos y tienen su infancia, su escolaridad y su adolescencia, en la que desarrollan su personalidad sin implantes de recuerdos ficticios. Tal vez por eso aquel relato resulta más interesante

Cuando Ewan McGregor, el atlético clon de Lincoln, encuentra un insecto volador y consigue introducirlo en una probeta, lo mira extasiado ý dice “¡Un bicho!”. Pero no le cuadra con las informaciones sobre la supuesta contaminación mortal existente fuera de su tecnologizado refugio

En “úteros” como estos fueron criados -para ir a “la isla”- Johansson y McGregor

El mayor deseo de los clones es ingresar en “La Isla”. Por eso realizan el supuesto sorteo en una fiesta, en la que beben batidos de verduras, no se les vayan a estropear las entrañas y no le sirvan al pagano cuando se ponga malito. Cuando eso ocurre su clon es el que “gana” el sorteo. O sea que sí, que estaban amañados, como suponía uno de ellos. McGregor, después de lo del insecto está más que mosqueado, aunque el bicho era una avispa, y un día, para indagar mejor, se coloca una bata de currante con un diseño y un corte como de alta costura, tipo Armani en la alfombra roja.

Después de lo de la bata -así cualquiera- Ewan se va enterando de cosas, como de que tienen unos patrocinadores que se encargan un seguro de vida. Ese seguro consiste en que les hacen un clon, por si necesitan un trasplante. El muchacho, que antes de espabilar es más inocente que las amapolas -en realidad solo tiene tres años- se pregunta si estos patrocinadores lo saben o les importa. Pero Buscemi, que siempre le saca de dudas, le contesta

Que comas hamburguesas no implica que quieras conocer a la vaca

Después se escapan McGregor y Scarlett. Descubren serpientes, bailarinas voluptuosas -llenas de vida- y lo que es un tribunal. Los pobres se quedan de piedra

Mientras, el amiguete de McGregor también está mosqueado y se lo cuenta al jefe, y, dándoselas de listillo, dice que piensa investigar. Pero al jefe no le interesa que le arruinen el negocio, así que saca una jeringuilla y se la clava en el cuello al investigador, que, la verdad, no pega ese arcaico sistema de liquidación de curiosos con los sofisticados y transparentes úteros gigantes que paren veinteañeros. Y es que las pelis de ciencia-ficción enseguida envejecen en algunas cosillas.

Pero Ewan y Scarlett siguen a lo suyo, y van a ver al patrocinador para que les ayude a revelar lo que se hace en el instituto. Y eso que alguien, con muy buen sentido, dice

¿Quién lo creería?

Pues efectivamente, nadie, por la sencilla razón de que todavía no se lo han contado en la televisión

Así que cuando el Ewan rico, que se llama Lincoln, sale de sus aposentos va y dice

¿Qué hace mi seguro de vida sentado en mi sofá?

Dime ¿Cuánto te he costado?– responde con otra pregunta Ewan, como si fuera gallego

Cinco millones de nada

Después se van juntos en el Cadillac. Manejan indistintamente, porque han clonado incluso las huellas dactilares, qué se creían, hasta que les encuentran los de seguridad, aunque tardan que te mueres. Como la peli la hicieron en el 2007 pero transcurre en el 2019 dirían ellos, bah, ahora falta mucho, qué sabe nadie. Pero los años pasan y, con los medios de ahora, no hace falta ni que te encuentren porque, si quieren, nunca te pierden, cuanto más dentro de dos años.

Lo que ocurre después me recuerda a un caso real, en el que un millonetis que tenía unos perros muy agresivos para defenderse, es devorado por sus propios canes. O sea, que matan a uno de los dos, pero, como son idénticos, a simple vista no se sabe a quién le ha tocado la china, aunque enseguida dan una pista: el que sobrevive, echa una mentirijilla para proteger a Scarlett ¿Adivinan quién es el que ha salvado la vida? Esto en realidad es un spoiler, pero en esta película no tiene tanta importancia como en las de Hitchcock

Yo soy de las que creen que el guion es mejor que la película. Un poco más de emoción -a lo Spielberg– y más sugerencias para la reflexión le hubieran sentado bien a esta nueva parábola sobre el poder de los poseedores del dinero. Aquí lo ha sustituido por una persecución a base de efectos especiales que de pronto parecía que estabas en otra película, como si hubieran querido contentar a todo el mundo…

©Paz Rincón Toledano. Publicado (y desaparecido) aquí, Kontrapunto Severo el 18 de agosto de 2017

la-isla-michael-bay-2004
La isla, de Michael Bay, 2004
Steve Buscemi

Control mental por la cuenta de la vieja -o- ¿Por qué lo llaman control mental cuando quieren decir tortura brutal? 

War – Arnold Böcklin, 1896

Si yo fuera cineasta, aprovechando la a veces apabullante precisión del lenguaje cinematográfico, utilizaría la siguiente secuencia:

Primera escena.- Aparece, en un televisor, un busto parlante relatando las noticias del día.

Segunda escena.- Más tarde, en una pequeña bifurcación de caminos de una pequeña ciudad, a la puerta de tres casas bajas que forman un triángulo que marca el cruce de las vías, dos mujeres y un hombre conversan. Están convirtiendo, muy convencidos, el soliloquio del locutor en un diálogo a tres. Repiten, exactamente, el relato televisivo, pero, como en un mediocre concertante final de una ópera, con escasas variaciones de los temas de la obertura; sólo una repetición sin variaciones, exceptuando las tímbricas.

Lo que me hubiera gustado transmitir, a través de estos fotogramas, es la capacidad de los medios de comunicación masivos para conducir a la gente por los caminos que son propicios a los dueños de tales medios. Dicha capacidad, en muchísimos casos, es suficiente para mantener al usuario en una conformidad muy favorable a estos sinarcas y sus dirigentes afines. Algunos lo llaman “Lavado de cerebro”.

Si cualquiera de estas tres personas fuese sometida a un 24/7/30, es decir, a una vigilancia de todas las horas de un mes -creo que un mes podría ser suficiente- tal como se hace con los targets desde que son incluidos en el puto programa de las bestias pardas que lo aplican y sus inhumanos patrones, y después se les presentase un resumen de sus pensamientos al cabo de ese mes, se lo creerían a pie juntillas.

En ese resumen estarían todas sus preocupaciones; sus planes, citas y proyectos; lo que le apetecería hacer o comer; lo que se trae entre manos; lo que opina de algunos conocidos y lo que estos opinan de ella… Muchísimas cosas podrían saber después de semejante vigilancia, y una surtida muestra de lo que ha ocupado sus pensamientos en los últimos treinta días

Oye, esto parece cosa de brujería…

No, señora, sólo es lectura de pensamientos, alta tecnología

Si al señor o señora -en la frase anterior parece que queda más eficaz lo de señora, pura percepción del machismo estructural- le quedase alguna duda de esas capacidades tecnológicas, rápidamente se podría pergeñar un programilla televisual en el que se diese buena cuenta de tales avances. Entonces, al señor ya no le quedaría ninguna duda de que sin cables ni nada habrían accedido a un quimérico word perfect anexo a las neuronas y lo habían leído todo. Y ya la tendríamos liada. De hecho, incluso muchos targets, que lo tienen todo muy investigado, se lo creen.

Sería tan fácil como colocar en el domicilio de una de esas personas los dispositivos para ver y oír todo lo que hacen y dicen a lo largo del día; en sus correos, sus visitas; la vigilancia adicional de su familia y amigos cercanos y todos los que con ellos se relacionen, más las conversaciones que puedan mantener con sus contactos, tal como se hace con los targets

Oye tengo un dolor en las costillas… voy a pedir hora para el médico… Pues fíjate que a mi hijo se le acaba el contrato… Sí, sí… yo también… Ah, pues es verdad, ya me lo dijo Merceditas… Sí, Sí, el lunes a las 11.00 vamos…

Es, efectivamente, tecnología, pero no la que se pretende de acceder al cerebro y “leer” o implantar pensamientos vía monitoreo neuronal remoto y control mental. Por eso, ahora, recurriendo a otras ayudas, además de la cinematográfica, recurro a mi estratega favorito.

Decía el gran Sun Tzu:

«Los expertos son capaces de vencer creando en el enemigo una percepción que les favorezca, y así obtener la victoria sin necesidad de ejercer su fuerza… Batallar contra un gran número de tropas como si fueran pocas puede ser cuestión de demostrar poderío, símbolos, señales… para que el enemigo perciba fuerza y poder de la oposición…»

Aparentar mayor superioridad de la que en realidad se tiene es un viejo procedimiento del arte de la guerra.

No voy a ser yo quien cuestione el inmenso poder, capacidades y prestaciones de los dispositivos electromagnéticos o cibernéticos, ni el desarrollo de la tecnología en general aplicada a tales dispositivos. Ni tampoco el de los poseedores de dicha tecnología. Sé muy bien que todo eso es verdaderamente impresionante. Lo sé porque soy targeted individual y están experimentando sobre mí con todo ello. Pero también, y por el mismo motivo, sé que, en algunos aspectos, es menor de lo que quieren evidenciar.

Porque en el cerebro hay neuronas. No hay un cuaderno, ni Word 365, ni Word 2016, ni siquiera un WordPad en el que puedan escribirse palabras y alguien con “acceso” al cerebro pueda leerlas, porque este órgano carece de un soporte que pueda contener palabras

Ya he hablado de esto en Target, target… retarget, requetetarget, en Cine y conspiración, mucha conspiración… Y, en 14 de febrero de 2018 en La Habana, narro un episodio que nunca se habría producido si me hubieran “leído” el cerebro.

Pero hay mucha gente entre los targets que son muy sensibles a esa exhibición de poder, y, vuelvo a repetir, ese poder tecnológico es inmenso, desde luego, pero es el que es, y tiene un límite, y no puede leer los pensamientos.

Vigilar las 24 horas de los 365 días del año es mucho vigilar. Si añadimos el hackeo de correos y móviles, más la vigilancia de las personas relacionadas con el target, significa obtener muchísima información, con la cual se pueden hacer predicciones y, con una cierta habilidad, hacer creer que eso lo han leído en el cerebro.

Con una cierta habilidad y algo más. Es decir, su inmensa disponibilidad de recursos, además de los tecnológicos. Léase equipos de especialistas en Psicología, Medicina, Estadística, Lenguaje no verbal, o lo que proceda.

Con un cableado que conecte con el cerebro, como en los electroencefalogramas, o en un scanner, se pueden obtener imágenes, pero esa imagen en sí da una información muy limitada si la comparamos con la que sería necesaria para una lectura de pensamientos. Eso con un cableado cabeza-máquina. Sin ese cableado, la supuesta conexión aún sería más difícil

Lo mismo se puede decir sobre el control mental. La supuesta técnica consiste en enviar mensajes -subliminalmente o por otros medios- con sus pretensiones sobre lo que debe hacer el target, por ejemplo: insultar o degradar a un compañero víctima, como él, con el objetivo de destruir relaciones. Si el target no lo hace, lo torturan. De este modo, seguro que logran que muchos cumplan sus deseos u órdenes, pero es como cuando logran confesiones en Guantánamo. Ese es uno de los objetivos de la tortura. Pero eso no es el control mental que pretenden. La lectura de pensamientos y el control mental está entre sus objetivos, pero no entre sus logros. Son una lectura de pensamientos y un control mental por la cuenta de la vieja.

Porque es, finalmente, una exageración estratégica, como la que preconizaba Sun Tzu

©Paz Rincón Toledano, octubre de 2021

¡No sin mi pancarta!

Soy targeted individual y, por lo tanto, me he manifestado muchas veces. Sola, o acompañada. En calles, plazas, paseos, bulevares, aeropuertos y bancos de estación.

Digo que “por lo tanto”, porque manifestarse me parece lo más normal del mundo cuando a uno le están pisoteando sus derechos. Y acosar y torturar como se hace a los targets individuals es un pisoteo en toda regla.

Creo que estaban esperando a que me jubilara para evitar un nuevo caso de profesor cobrando una paga de por vida sin trabajar, como algún antecedente que existía.

Ahora que llevo cinco años siendo torturada como si no hubiese mañana soy  una manifestación andante. Incluso lo he puesto en mi carrito de la compra. Podría tener coche y no necesitar carrito de la compra, pero los target individuals no pueden tener muchas cosas, porque los perpetradores, que tienen un gran poder -no sé de dónde lo sacan, pero lo tienen- se lo impiden.

Por cierto, y si me lo  permiten, voy a aprovechar para decir lo siguiente: Últimamente, puede que relacionado con una reciente discusión -lo cual no debería extrañar, porque en este insólito mundo de los targets se provocan discusiones incluso entre padres e hijos, me han aumentado las torturas hasta el punto de que temo por mi vida ¿Ictus? ¿Ataque al corazón? ¿Derrame cerebral? Parece que están en ello.

Mis padres murieron a los 95 años. Pero estoy convencida de que los aceleraron la muerte y podrían haber vivido un poco más. Creo que a ellos se la aceleraron porque querían dejarme completamente sola. A mí me querían completamente sola, tenían ese capricho, puede que vieran una especial fortaleza, no sé; aunque creo que esto de aislar lo máximo posible a los targets es en general. Con mis padres vivos eso no era posible, imaginen por qué.

Y parece que a mí me la van a acelerar más todavía. Se están centrando en la cabeza; en las venas de la sien, en subirme escandalosamente la tensión. Por eso podría ocurrir un accidente cardiovascular. Que nadie lo dude. Que nadie dude -si ocurre- de que me han matado. Porque he heredado la genética de mis padres. Y además, sé de sobra que lo que me hacen en mi cabeza lo hacen ellos, los de siempre. Viene de fuera, no lo produce mi cuerpo sano

Quiero referirme a algo de lo que hablan algunos TI’s sobre vecinos. Es mi creencia que los vecinos son reclutados, de una manera o de otra; por las buenas o por las malas. Como contaba Daniel Estulin de los cargos elevados: primero les ofrecen cualquier cantidad de dinero, pongamos cien millones de euros; si lo rechazan suben a doscientos. Si son tan super honrados que hasta rechazan trescientos, entonces van por las malas, destrozando la vida de sus hijos, pongamos por caso. Es decir, reclutan sí o sí. A los vecinos vulgaris no les ofrecen tantísimo claro, pero el  procedimiento es el mismo. Así que son reclutados. Pero no tienen la iniciativa; la iniciativa corresponde a los de siempre, a los perpetradores.

Eso no quita para que después -los reclutados- le cojan gustillo y aprendan a justificarse infamando al target. Recuerdo que una vez miré a un reclutado, sabiendo que estaba implicado. No le gustó como lo miré. Entonces hizo un gesto que decía. ¿Ah, si? ¿Te pones valiente? Pues te vas a enterar ¿Adivinan qué? El karma.

Sí, cuando a un Targeted Individual lo amenazan con el karma significa que próximamente le van a intensificar la tortura.

Déjense de gilipolleces ¿Por qué lo llaman karma cuando quieren decir venganza? Es la manía de lo paranormal, de lo esotérico, de la magia. Como si no tuviéramos bastante con los psicópatas. Es decir, que una vez que son reclutados, se ve que, como agradecimiento, se les permite una cierta iniciativa.

Nunca olvidaré a Monseñor, el predicador. Molesto con mi protesta ante una irregularidad, y aprovechando que él dormía en el piso de arriba, echó mano del peor “karma” que recuerdo. No sé si “amparado” por su dios, pero olvidando su propia letanía: Bienaventurados los que tienen misericordia, porque ellos verán a Dios. Monseñor, nunca llegué a ver tu inmisericorde cara, no la diste. Me cago en tu puta madre.

Pero a los perpetradores les encanta derivarlo a un asunto entre vecinos, por eso provocan situaciones de conflicto, con el fin de que nazca un verdadero odio. Entonces ya pueden dedicarse a observar el descalabro. Que nadie se confunda. Esto nunca es un asunto de barriada.

Nos matan lentamente ellos, los de siempre; de manera presencial o delegada ¿Cómo no me voy a manifestar?

En calles, plazas, aeropuertos, bancos de estación: ¡NO SIN MI PANCARTA!

La gente, cuando me ve, adopta diferentes actitudes. En ambientes más cosmopolitas -aeropuertos, grandes ciudades, donde cuenta menos el qué dirán- muestran mayor desenvoltura. Y miran, y hasta preguntan. En los sitios más reducidos también se reduce la atención. Incluso hay gente que desvía ostensiblemente la mirada, como diciendo “¡Jódete! que ni te miro…” a otros es como si les pareciese de mal tono mirar “Bah!, será un loco, un chalado; será un raro, un marginado; un perroflauta, alguien que no está integrado… Qué vergüenza, si yo tuviera que hacer eso…”. Y pasean, comedidos, con buen cuidado de no llamar la atención, aunque estén a punto de cerrarles el negocio; aunque su hijo de treinta y cinco no se haya podido independizar; aunque estén pensando en el futuro negro que les aguarda a sus hijos pequeños…

Como si el paseo fuera el de aquella triste y magistral película de Bardem, en el que poco importaba la ética, la moral, o el futuro; todos viviendo de la apariencia y de lo que fuese a pensar el otro en su Calle Mayor, pero tan menor en grado de conciencia…

Pues en verdad os digo, tal y como está el mundo, todo dios debería llevar una buena pancarta. Una pancarta per cápita.

Salid de la Calle Mayor, manifestaos y gritad, todos a una: ¡NO SIN MI PANCARTA!

©Paz Rincón Toledano, septiembre de 2021

GALERÍA DE PANCARTAS

De pancarta por el mundo – En Madrid – El Acoso Organizado y la Tortura Electromagnética no duermen, destruyen sin parar – ¿Por qué lo llaman locura cuando quieren decir Acoso Organizado? – El Acoso Organizado -Gang Stalking- es la expresión barata y callejera del dominio que viene – TI’s de mani en Madrid –

Desmontando a Globby

Dormido, Sol Halabi

¿Quiénes son estos guardianes? Soldados liberados, hombres sin instrucción, sin inteligencia de su función… (Vigilar y castigar, Michel Foucault)

A algunos, cuando mencionan u oyen la palabra ‘Globalización’, se les hace el culo pepsicola. Sin embargo, para otros, no es una palabra rotunda, hay que explicarla. Se entiende a la segunda, a la tercera… Algunos no la han entendido todavía. Rotundas son ‘Dominio’, ‘Tortura’, ‘Dictadura’, ‘Esclavitud”, ‘Desigualdad’… Pues a todas esas engloba Globby, además de algunas acepciones formadas por más de una palabra, como ‘deterioro de la educación’, ‘precariedad del empleo’, ‘persecución de la disidencia’, ‘desaparición del periodismo’… ¿Le suenan? Es que Globby está ya muy integrada

Porque Globby todo lo quiere acaparar, que nada quede fuera de mi influencia, -dice, ufana- jactándose de su poderío

Globby está entrando en nuestras vidas pasito a pasito; sin alharacas ni propaganda; cubriéndolo todo bajo su manto, infiltrándose igual que se cuela a través del hormigón el electro, su arma definitiva.

Nadie me ha contado esto. No lo he leído en ese periódico afamado; no me lo ha explicado un profesor glamuroso; no es la confidencia de un infiltrado; no lo he visto en una película basada en casos reales; no he descubierto los papeles de un topo…

A mi pesar, yo me he convertido en periodista; en confidente infiltrada; en la protagonista del caso real; en el gran topo, la fuente…

Nada sabía de globalización, del Club Bilderberg, de electromagnetismo. Nada sospechaba de todo esto. Las distopías eran cosa del futuro, creía yo.

Mi blog refleja esa evolución. No tenía grandes pretensiones al respecto. Escribir un poco, verlo ahí… Pero su afán de protagonismo, de ensayar el arbitrio que les ha sido conferido, probar sus armas secretas, sus contactos y acuerdos, su experimentación del poder absoluto, me han conducido a un mundo insospechado… 

«inadvertido en la lucha diaria de la mayor parte de la humanidad… un lugar inmundo de duplicidad, mentiras, dobles sentidos, insinuaciones, chantaje y sobornos… surrealista… un universo tan perverso y malvado que me ha dejado una marca indeleble en el alma… La palabra clave es Control… Y la clave de su control es la clandestinidad » (Daniel Estulin La historia definitiva de El Club Bilderberg)

Porque ese es el  primer éxito de Globby, y tal vez el más importante, el esencial: Interconectar todas las fuerzas, sin concesiones ni condiciones. Crear una maquinaria con el engranaje de destrucción a punto para neutralizar las “molestias”. Porque Globby es delicada, le gusta moverse cómoda en su hacienda, como quien protesta ante una inoportuna mosca en el jardín a la hora del aperitivo y ordena al mayordomo pulverizar el veneno que aparte al insecto. Implacable eficacia ante quien ose poner en peligro la tranquilidad de Globby, su avance inexorable. No le toquéis las pelotas a Globby, pelmazos. No tenemos tiempo para huelgas, asambleas, estatutos. El bienestar es caro y da mucho trabajo, bien lo saben nuestros servidores, y nosotros, que lo disfrutamos. Por eso hemos encargado a nuestros espías que se ocupen de la gente protestona, que redacta reclamaciones, que se manifiesta, que va a la huelga… Por ahora están en grado de entrenamiento. No el suyo, porque ya se las saben todas, sino el de la gente. Están probando, antes de hacerlo extensivo a la totalidad…

Otro de los triunfos del silente camino de Globby es el periodismo. Los defensores de Globby, llamados por algunos, ‘los mercados’, han comprado las acciones de los principales medios de masas, y les dicen a los periodistas cómo tienen que hacer su trabajo, les seleccionan los temas a tratar y los que son tabú; les han enseñado a hablar para no decir nada. Los famosos también hacen de periodista y, de vez en cuando, “pillan” a alguno diciendo una frasecita descontextualizada, que es como un eslogan publicitario para Globby. Anda, que no saben ná.

Uno de los mayores logros de Globby es con los médicos. A los médicos les hablas de armas electromagnéticas y ninguno sabe nada. Es que ni por las películas. Es como si les hablases de burros volando. Su ignorancia es supina. En los primeros médicos consultados era un poco menos clamoroso este síndrome, pero, poco a poco, el virus latente ha ido cobrando vida para dotar a los galenos de una ignorancia perniciosa. Cuentan las malas lenguas que, cuando alguien les insinúa haber sido atacado por esas armas, enseguida lo mandan al psiquiatra. Así, como si se les explotaran los plomos. Lo oyen y salta el automático: psiquiatra, psiquiatra, dicen deseando que se los trague la tierra, aunque lleven poco menos de cinco minutos de charla con el paciente al que acaban de conocer. Bueno, la de médico es una profesión distinguida, pero no dejan de ser empleados. Y los empleados deben ser obedientes.

¿Sería ese el mecanismo que llevaba a los médicos de Nunca me abandones a sacar las entrañas de unos jóvenes –así, a la brava- para implantárselas a otros pacientes más privilegiados? Porque en esa obra de Ishiguro, de la que ya hice un comentario, esos pobres donantes profesionales sanos no tienen instancias ante las que rebelarse. Ni siquiera se habla de rebelión en esa obra. Tampoco se dice una sola palabra de los médicos, cuyo concurso es indispensable para llevar a cabo el atropello de joderles la vida a unos jóvenes para que otros, tal vez menos jóvenes pero más afortunados, la prolonguen. No habla Ishiguro de médicos, no habla de Hipócrates, no habla de insurrección ante la gran injusticia. Tampoco aparecen periódicos, ni periodistas. Ni espías, aunque se adivine su eficaz trabajo de eliminar los cauces de la denuncia. Muchas cosas desaparece Ishiguro, lo mismo que Globby. Porque en esta Globby actual, candente, los grandes medios no hablan de individuos-objetivo, no se canalizan sus denuncias, los médicos no conocen las dañinas e invisibles armas electromagnéticas. Porque si alguno las sufre, parece que tiene que soportarlo. La distopía de Ishiguro no es futurista, es una crónica de la actualidad. Prescinda de los detalles y céntrese en la esencia: es lo que te ha tocado y te aguantas. El sistema es así. Y eso es lo que nos importa.

©Paz Rincón Toledano, febrero de 2017

La Gran Celestina

Adán y Eva. Carlos Alonso, 1965

En el arte de la guerra todo lo dijo Sun Tzu, porque trata de estrategia, válida para la lucha con aceite hirviendo o con armas sónicas. Universal Sun Tzu, igual que sobre pasiones humanas todo fue dicho en la Tragedia Griega. Sin embargo, se han escrito grandes variaciones, y lo que queda, porque el ingenio humano es imbatible. Si acaban con eso será el mayor crimen de lesa humanidad, esperemos que sea en grado de tentativa.

Pasiones humanas y guerra. En un momento dado, podría servir para definir, en una elipsis extrema, lo que es una pareja, matrimonial o de hecho.

Las particulares condiciones de vida de un Targeted Individual (TI), favorecen, y mucho, el que el TI permanezca solo. Y, más que favorecer, es que -directamente- se impide que inicie una relación. Se dice que los que permanecen en pareja es porque mantienen un matrimonio de más de veinte años, porque en las recientes parejas mixtas, TI y normal, el normal no soporta las presiones a las que son sometidos. Y huye.

Sin embargo, esta condición de soledad impide a los perpetradores el estudio de la interacción de su analizado con un partenaire. Y, cuando ya lo han estudiado en soledad, pueden desear una nueva fase en la que observar otras facetas, o peor, jugar con sus pasiones humanas provocando desconfianza, discusiones, peleas: la guerra, el amor como arma de destrucción.  

Esto, que quizás sea su nueva ocurrencia, podría dar lugar, en el futuro, a planificar la selección de TI’s por parejas afines, igual que en las agencias matrimoniales -o de citas- hacen sugerencias de acoplamiento basadas en algoritmos.

De este modo se seleccionarían no uno sino -en prevención de siniestros- varios pares semejantes, a los cuales se acosaría en soledad, sometiéndolos a toda clase de aberraciones, individualmente, para, a la postre, arrojarlos, por eliminación de otras opciones, a uno en brazos del otro, y, una vez logrado el acople, continuar con un experimento a dos, comenzando una nueva fase analítica. Retorcido ¿verdad? Sí, pero perfectamente coherente con el perverso manual que es aplicado a diario contra los TI’s. Y es que los bucles repetitivos carecen de interés experimental.

Explorar el amor, que todo lo puede y es imprevisible. Como esas mujeres que se enamoran por correspondencia de un recluso condenado por delito grave y dan la vida por él, a pesar de todo. Y van a los vis a vis y seguro que mueren de placer, porque les debe dar mucho morbo, o poner mucho, o están muy desesperadas por amar. O no sé qué mecanismo se pondrá en marcha para originar semejante pasión. Digo esto en femenino porque conozco varios casos de mujeres y ningún equivalente en hombres. Se podría deducir, tal vez, que la mujer es más romántica, más desinteresada, más morbosa, o puede que, incluso, más viciosa ¿No hay gente que paga porque les azoten? Los caminos de la sexualidad son intrincados, y las fantasías, a veces, caras. Liarse con un recluso del corredor de la muerte, puede que sea de las más sofisticadas. Y sale gratis.

Una tentadora combinación de datos para no desear aprovecharla en beneficio de los abstrusos objetivos del Manual de Uso para Perpetradores en el Sistema Targeted Individual

El sistema convertido en La Gran Celestina, forjador de parejas felices en un artificial y determinista Mundo Feliz, Huxley dixit. Aunque mucho nos tememos que las intenciones no sean tan encantadoras, y que transiten más bien por los caminos de Orwell. El control humano; individual, por parejas, en masa. Así, si no acabamos con el TI en Single, a ver si lo conseguimos en Twin Set.

El correo de una Targeted Individual

The letter – Max Ernst, 1924

La primera vez que recibí un correo como TI fue para hacerme una oferta por el piso que ponía a la venta, en el inicio del éxodo. Era una oferta irrisoria, de algo menos de dos tercios del precio razonable.

Quien la hizo vislumbró la ocasión de sacar tajada. Quien la hizo abrió la veda de actuación para el buitre carroñero. Quien la hizo sabía que la receptora era una reciente TI.

Previamente al conocimiento del electro por mis carnes norteñas, estando a la sazón los perpetras coqueteando -y aun yaciendo amancebados- con el Gang Stalking contra mi persona, recibí en mi buzón el envío de dos revistas porno que no había pedido, las cuales, y como si pretendieran una publicidad gratuita entre el personal de correos, venían envueltas en un papel transparente, y, colocadas de manera tal, que dejaban ver sus dos portadas, quedando sus contraportadas ocultas la una contra la otra. Eran de la editorial Taschen, a la cual yo conocía por sus libritos de arte.

Solía comprar estos libritos -monográficos, por autor- en unas tiendas -probablemente una cadena- de las cuales había al menos una en los principales barrios del centro de Madrid. No tenían puertas al uso, sino una gran entrada del ancho del local, la cual estaba dividida en dos por un stand de libros. Seguramente las puertas eran enrollables y permanecían recogidas en las horas de comercio. Eso permitía una fluidez y libertad para observar los volúmenes que resultaba muy cómoda.

Modigliani, Matisse, Picasso, Monet, Leonardo… Tenían un precio muy asequible; no sé si por estar descatalogados o por ser restos de serie. No recuerdo el importe exacto, pero como si ahora te pidieran tres o cuatro euros, algo así. El placer era ir a la tienda y escoger cada vez -entre la amplia oferta- uno o dos ejemplares. Así que no había hecho ningún pedido ni dejado mis datos. Pero cualquier TI sabe que eso es una minucia desdeñable en la infraestructura Gang Stalking.

Me puse en contacto con el remitente. Me dijeron que es que ellos tenían un concepto muy amplio del arte, y ese señor horroroso y lechuguino que protagonizaba la revista, con calcetines y calzoncillos que casi olían a palomino, era una manifestación artística de nuevo cuño, o de nuevo algo ¿Tal vez el arte de la provocación a través de la fealdad como tema artístico conceptual? No sé, puede que sirviera para ilustrar el antes y el después de pasar por Calvin Klein. Como porno creo que ponía poco. Dijeron también que otros receptores del regalito también habían protestado -la gente es que es muy protestona- pero que otros no. Creo que era una típica NEGACIÓN PLAUSIBLE del mundo TI.

La primera vez que usé Facebook, hacia 2018, ya lo hice como TI. Y como TI me fui enterando del funcionamiento de esa plataforma.

En Facebook hay una comunidad TI, y también hay muchos stalkers y perpetra pululando por ahí. Algunos de estos últimos, incluso, se hacen pasar por Targeted Individuals. En muchos casos me parece que hay una buena comunicación entre TI’s, pero es también un feudo perpetra, donde estos campan por sus respetos urdiendo toda clase de manipulaciones e intrigas. También hay trols descarados; pero estos son los menos peligrosos

En cierto modo, y dado que -entre otras cosas- es un “sistema de transmisión de mensajes por computadora”, también se podría calificar a Facebook de correo, igual que a cualquier otra plataforma que sirva para la transmisión de mensajes. Por lo tanto, también voy a incluirlos aquí.

También hay en Facebook una clase de usuarios -vía Messenger- que parece que van a ligar, o algo por el estilo, lo cual no me parece ni bien ni mal, siempre que dos personas adultas estén de acuerdo. Pero esto es aprovechado por los perpetra para sus sondeos.

En Messenger pueden crear un escenario conversacional, buscando una respuesta emocional del TI, la cual puede ser valorada y utilizada para la siguiente secuencia de acoso, y ahí, al abrigo del anonimato que procura Messenger, pueden, tranquilamente, avanzar en el conocimiento del TI y comprobar si su neuro-programación está funcionando

Y ¿Para qué quieres ese conocimiento tan grande, abuelita?

Para acosarte mejor, hijita…

Podría contarse en una ampliación del cuento de Caperucita, en una permutación en la que el lobo estaría disfrazado de aspirante a amigo especial.

Esto del escenario conversacional, la respuesta emocional y la neuro-programación lo he sabido hace muy poco, algo así como antes de ayer. Es decir, cuando estaba pasando no tenía ni idea de todo eso. Sin embargo, intuía que ese interés desproporcionado y repetitivo de provocar la misma situación una y otra vez escondía algo que entonces no sabía nombrar.

Podría haberlo parado en seco, tal vez, pero es que yo también quería averiguar lo que podía entrever en la trastienda, aunque no supiera nombrarlo. Varias cosas vinieron a confirmarme que algo obscuro se escondía detrás de semejante trasiego.

Por ejemplo, una vez que había dejado una hilera de seis u ocho “pretendientes” esperando respuesta, estuve varios meses sin pasar por Messenger. Cuando finalmente pasé, fui a comprobar los perfiles, y todos habían desaparecido.

Creo que esto podría considerarse un equivalente de las “trampas de miel”, concepto bastante conocido de los TI’s. En las “trampas de miel” para hombres, ponen a una mujer atractiva en su camino, que los seduce para después, una vez rendidos a sus pies, machacarlos a placer

Esto no quiere decir que no haya personas que busquen honestamente una pareja o amistad; sin duda, fuera del mundo TI, todas son auténticas.

Yo diría que la primera persona que se dirigió a mí a través de Messenger lo era. Pero justamente por eso desapareció después de la primera sesión. Los perpetradores son especialistas en la intriga, y, si quieren quitar del medio a alguien, lo quitan. Podemos elucubrar un poco: “es una loca peligrosa, tenga cuidado”; “es una delincuente, retírese”; “es mi mujer, lárguese ahora mismo o tendrá problemas”. O algo más expeditivo: “Desaparezca, porque, si no, le complicaremos la vida ¿Ha quedado claro?”. Vamos, no tengo ni idea de cómo lo harán, es una auténtica elucubración, pero harán lo que sea. No sé el cómo, pero sé el qué.

Una vez “tuve” un “príncipe” de Arabia, en este caso por Hangouts de Gmail. El muchacho pretendía salvarme de ser TI. Pero antes yo debía adquirir una tarjeta de membresía de su corte por el módico precio de 30.000 dólares. Habrá quien diga que por qué no desaparezco a las primeras de cambio ante una propuesta así, y puede que eso haga la mayoría de la gente. Pero yo digo que si sales huyendo a las primeras de cambio de lo que no entiendes, nunca aprendes nada ¿Que tiene sus riesgos? Sí.

El “príncipe”, lo vi después, había copiado el perfil de otro príncipe, no sé si auténtico. Había cogido incluso la foto, pero la había pasado por el photoshop, para estar más favorecido. El príncipe de verdad no estaba mal, pero este andoba le había retocado la nariz, alisando un bultito en el caballete, y afinado los pómulos. Oye, ya que te pones a maquinar falsedades lo mismo da ocho que ochenta.

Así que -al ver que no me acababa de decidir- estuvo negociando rebajas el hombre, mientras iba glosando las delicias de su corte principesca y lo bien que iba a estar yo allí, alejada de los perpetras. Hasta que no pudo más y dijo que iba a mandar a su agente financiero.

Cuando les dije que una tarjeta en la papelería de mi barrio costaba treinta céntimos y que eso era lo que les ofrecía yo, desaparecieron para siempre entre las profundidades de la web.

¿Fue esto un escenario conversacional preparado por los perpetras? Pues yo diría que sí. Como entonces no conocía el concepto de escenario conversacional, pensé simplemente que querían estudiarme, a ver qué decía, como reaccionaba… Pero puede que también estudien la capacidad de sus aspirantes para manejar una situación. Y siempre teniendo a mano la negación plausible.

A veces -muchas veces- desinstalo Messenger de mi móvil, porque además, aunque desactives las notificaciones, no se desactivan, y de repente aparecen burbujas sonoras de gente que no conoces diciéndote algo que no te importa. Por eso lo desinstalo. Pero es que también puedes comunicarte con amigos que dicen cosas normales, como “Gracias por aceptar mi solicitud” o “Gracias por requerir mi amistad”; o que te mandan enlaces… etc. Y por eso querría no desinstalarlo

Tengo dos blogs. En ambos escribo sobre el Programa Targeted Individual. A los perpetradores no les gusta lo que escribo, y, en muchas ocasiones, quieren neutralizarme. A veces no tienen suficiente con la tortura, el acoso y el aislamiento. Y, en varias ocasiones, esas campañas que hacen a los targeted individuals entre la población normal, a mi me las han hecho, además, en Facebook, entre mis compañeros TI’s, o para corroer cualquier atisbo de incipiente popularidad.

En Facebook, cada vez que empiezo a congeniar con alguien, emprenden su ronda de intrigas maquiavélicas para desbaratarlo. En los casos más graves de malentendido, han respondido a preguntas que no les había hecho, pero, puede que alguien en mi nombre, sí. Así plantan las semillas de la desconfianza. Y no sé qué les dirán, porque he publicado muchas de mis denuncias, así como fotos y documentos probatorios de los daños ocasionados, y he escrito muchísimo sobre el programa Targeted Individual. Creo que los microdatos son muy claros, pero puede que la tortura debilite y obligue a seguir la senda que marcan los perpetradores.

Y en este contexto es en el que hay que situar a Lavinia, de Norteamérica. Fue una encerrona. Me mandó, a través de Messenger, un audio en inglés. Como todo el mundo sabe, los audios en un idioma ajeno son más difíciles de entender que lo escrito, a no ser que conozcas muy bien ese idioma. Además, de lo escrito, se puede hacer un copia y pega y llevarlo al traductor. Como era corto, le dije -en inglés- a Lavinia que si me podía escribir la locution. Entonces con eso encontró la excusa que andaba buscando.

Dijo que como es que yo le pedía la location, que yo debía ser un perp porque quería saber dónde estaba para ir a acosarla (Como si los perpetradores no supieran de sobra donde está el TI al segundo; como si no tuvieran recursos de sobra. Vamos, que como excusa era pobre, pero era una excusa para lo que quería)

You must be a perp… Y voy a notificar a todo el mundo que eres un perp

Crean así, además, una buena ceremonia de la confusión, porque si pueden hacer creer que soy un perpetrador, entonces pueden hacer creer cualquier cosa. Y, de paso, los que de verdad son falsos TI’s se están curando en salud: enfangamos el agua y así no se ve a nadie

Y no solo eso. En otras ocasiones les viene mejor decir, a los otros TI’s, que eres una persona horrorosa o cualquier negatividad que se les ocurra.

Una vez, en Change.org, hace unos cuatro años, pidieron firmas contra el Acoso organizado. En el enunciado decían que estaban haciendo eso a personas honradas, no a delincuentes. O algo así. Entonces, en un comentario, hice una presentación o defensa diciendo, por ejemplo, el nombre de mi título principal: profesora superior de música. Es largo, no sé si parece grandilocuente, pero se llama así. Acababa el comentario diciendo ¿Les parezco suficientemente honrada? No pretendía que no me torturasen por tener ese título, ni la honradez se refería a ese tipo de honradez femenina, trasnochado y basado en la sexualidad. Tampoco decía ninguna mentira. Bueno, pues al cabo de los cuatro años, sacando eso de contexto -un comentario en Change.org- y además exagerándolo, lo están difundiendo para decir que soy una creída y que de honradez no se presume, sino que se demuestra. Pues bien, ni creo ni dejo de creer. El título que tengo y las cosas que hago son los que son, y eso es lo que me creo. Ni me creo Mozart, ni Teresa de Calcuta. Es que, encima, hay perpetradores que son muy burdos. O se lo hacen para acosar mejor.

Es tedioso tener que entrar en estos pormenores. Pero es que ellos entran todos los días en menudencias como estas, y aún peores, y, además, falsas. Y, por una vez, también tengo derecho a estas enojosas puntualizaciones, aunque solo sea para poner en evidencia sus trapicheos

©Paz Rincón Toledano, septiembre de 2021

Amaranta en Estambul -o- Navajero con mono acuchilla a mujer con pancarta

The Knife Thrower – Henri Matisse, 1947

Cuando leí -en un libro de texto de Historia de las Civilizaciones- algo así como “Constantinopla, actual Estambul, capital del imperio bizantino, crisol de culturas, cuna de civilizaciones, unión entre Oriente y Occidente, a ambos lados del estrecho del Bósforo…”, supe que quería ir a Estambul.

Eran unas palabras tan bonitas… Bizancio, Bósforo, Oriente, crisol… no hacían sino añadir magnetismo a lo que evocaban

No quería viajar, pero Estambul era una de mis excepciones, junto con Nueva York; creo que Nueva York me encandiló a través de las películas de Woody Allen. Esas neuróticas conversaciones entre paseos por los lugares más emblemáticos de la ciudad, como una representación de lo intelectual, frente a la sensual Turquía, caricia para los sentidos, delicatessen visual.

Pero no me gustaba viajar, me daba pereza hacer las maletas, creía, como Céline, que «Viajar es muy útil, hace trabajar la imaginación. El resto no son más que decepciones y fatigas. Nuestro viaje es por entero imaginario. A eso debe su fuerza…»

Sin embargo, siendo ya targeted individual (TI), y tanteando la posibilidad de una menor persecución, por desplazamiento eventual de la zona de confort de los perpetradores (perps, perpetras, también) emprendí algunos viajes: Cuba, Venezuela, Panamá, Ecuador, Perú… Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Salvador… Camboya, Tailandia… Son, como se ve, destinos baratos, porque no descartaba quedarme por largo tiempo en alguno de ellos

Pero viajar es una experiencia impagable, insustituible. La mente más bulliciosa y chispeante no hubiera podido imaginar la experiencia. Es decir, habría podido, pero habría sido otra cosa. No es que no me sirva lo del viaje imaginario de Céline, es que antes me servía una cosa y ahora me sirven las dos. Porque, sencillamente, no se anulan, sino que se suman.

Pero, hace un año, aún no había ido a Estambul. Así que, hacia el final del verano, me dije: “Bueno, ahora o nunca, porque puede que esta sea mi última oportunidad. Mira, podría quedarme a vivir en Tailandia, que está en la misma ruta y es un país en el que me lo podría permitir”

Preparé el viaje con rapidez. Demasiada, incluso, si lo que quería era quedarme mucho tiempo por ahí.

En el alojamiento, en el apartado de peticiones especiales, solicité que no hubiera muchas escaleras, dado que no tenían ascensor. Me aseguraron que sin problemas.

Pero se ve que los acosadores electromagnéticos, con su proverbial capacidad de “persuasión”, decidieron que era mejor una de las dos habitaciones del cuarto, con solo un piso por encima, el quinto.

Era un hotelito pequeño, de cinco pisos y con dos cuartos por planta, uno individual y otro doble. La cocina estaba cerrada por obras, así que no se podía ni preparar el desayuno. Por lo demás, estaba limpio.

Estaba en un barrio con multitud de tiendas de iluminación, de lámparas, algunas verdaderamente preciosas, muy cerca de la imponente Galatas Tower, en la parte occidental, más europea

The Japanese Bridge – Monet, 1896

Pronto descubrí al torturador. Era un japonés, exultantemente joven, como de veintitrés, aunque es posible que tuviera más, puede que veintiocho, porque en su tierra tienen muy buen cutis. Tenía un pelo tan liso que, en la coronilla, más corto, se le quedaba tieso, como si hubieran esculpido su cabello al más puro estilo mangaka, o sacado exprofeso del museo de Kioto. Iba siempre con una misteriosa mochila al hombro, negra, demasiado grande para desplazarse por la ciudad cuando se tiene el alojamiento disponible a diario.

El primer día que lo vi fue porque me demoré en el lobby, hablando con el recepcionista de aspectos relativos al hospedaje. Además, me había interesado por la posibilidad de tomarme un café pronto, ya que es lo que me apetece al levantarme, y otro miembro del staff se ofreció a traerme uno, aunque no sería demasiado rápido, así que me quedé por allí, esperando.

Después de un cuarto de hora bajó el japo. Ya en ese momento me pareció sospechoso, sobre todo cuando entregó la llave en recepción: Quinto, A. Justo encima de mi aposento. Un asiático en aparente edad estudiantil que viaja solitario, y que sale a hacer turismo a mediodía. Vaya.

Cuando regresé esa misma noche, en el alféizar de mi ventana había unos pelitos, unas colillitas, y alguna guarrerida más ¿Una venganza por mi mañanera mirada penetrante? A un visitante habitual le habría pasado desapercibida, porque soy de atisbar discreto; a un perpetra, jamás.

Otro día que me demoré por recepción, admirando a un gato que bullía entre los sofás, volvió a bajar el nipón, puntualmente, un cuarto de hora más tarde. Eran más de las doce, estábamos perezosos.

Estaba pateándome Estambul ¿Quieres especias? Tenemos mil ¿Aceitunas? Doscientas clases ¿Lámparas? Incontables ¿Belleza? Ilimitada. Exuberancia para elegir, tortura para indecisos. Tortura.

Comenzó al sexto día. Un calor vivo, húmedo, sudoroso, en la nuca; en la boca, un sabor metálico y pastoso. Nunca antes conocido, pero imposible de olvidar. Hierro, cobre, bronce, estaño, latón, níquel… Porque los sabores tienen sus estatutos.

La primera vez que probé cerveza me supo a hormigas; las hormigas tenían que saber a eso, porque el catálogo de sabores aún no degustados no engaña a las niñas. Y todas las niñas que en el mundo han sido, al degustar la cerveza por primera vez han atestiguado que el sabor de la bebida hecha con granos de cebada, sabe a al laborioso insecto. Porque no han comido hormigas, pero las huelen. Y la mente privilegiada de un niño transforma el olor en sabor. Inapelable. Eso mismo me pasó con los metales. El termómetro marcaba 38,5 grados Celsius

Si no hubiera estado en un cuarto sin ascensor habría bajado a la calle, a tumbarme en un banco. No era fácil, por lo tanto, escabullirse

Eso se repitió tres veces más. La consecuencia inmediata fue un enorme cansancio que no me dejaba comer, ni pasear.

La temperatura en máximos, pero siempre estando en la habitación, nunca en la calle. Eso descartaba una causa interna, porque en ese caso no discriminaría según el lugar en el que te encontrases. Además, después de cuatro años de armas electromagnéticas, las sensaciones son claras. Pueden engañarte la primera vez. Después se convierten en un incontinente coadjutor que te cuenta sin parar su cometido. Tan claro como diferenciar el agua fría y la caliente en una ducha

Su cómplice era la noche, silenciosa y oscura; la calma, la certeza de que nadie va a llamar a la puerta interrumpiendo la concentración rigurosa que determina el punto exacto a donde requiere dirigirse la radiación que te va a provocar el estado febril, la pérdida de energía; la alteración del organismo hasta la enfermedad. Además de otras consecuencias a medio plazo. La crueldad, la destrucción. El mal en estado puro.

Una vez finalizado el tiempo que tenía reservado en ese alojamiento, decidí prolongar unos días mi estancia, para recuperar el tiempo que me hicieron perder. Esta vez busqué un sitio con ascensor, un primero, muy cerca del anterior hotel, con un parque enfrente, con muchos árboles, con muchos bancos; de piedra, de madera, de hierro. Burlada la armada japonesa, lista para la evasión.

Ya había dormido en un banco, de estación. Sí, es peligroso dormir en la calle, pero no sé si más que un electro malintencionado. Además, es posible que los targets tengamos un plus de protección frente a la delincuencia común.

Porque en el Programa Targeted Individual, los targets somos muy escasos y, por lo tanto, muy valiosos. A lo mejor por cada target hay mil stalkers; o más. Total, muere un Stalker y el programa sigue. Pero si muere el target ¿Qué? Sí, ya sé que se buscan otro, como el que se compra un coche nuevo. Pero en esto, al contrario que al cambiar de coche, la novedad no es un plus, sino una rémora. Tienen que empezar de cero, y no estoy segura de que eso sea una ventaja. Por ejemplo, si tienen la consumación del control mental a punto de caramelo, y les matan al target, se quedan como en un coitus interruptus. O algo. Es como si eres estudiante y te cierran el colegio a mitad de curso. Lo más seguro es que lo pierdas y tengas que repetir

No, mira. Si tenemos que matar al target ya lo matamos nosotros. Pero por ahora no lo queremos matar. Es más, si un día lo dejamos medio muerto, lo que nos gusta es resucitarle, para darnos el gusto de medio volverlo a matar. Además, como estamos todo el día de voyeur, como que nos pilla de paso. No mira, cuatrero, no nos desgracies al target, porque tenemos la exclusiva, búscate otro, no nos trunques el experimento. En realidad tenemos mucho donde elegir, pero una trayectoria de target, de cualquiera de ellos, es insustituible.

He dormido unas cinco veces en la calle con motivo de ser target, y la verdad es que las cinco he tenido eso en la cabeza, no sé si para justificar mi propia temeridad

El argumento podría cambiar si de verdad “necesitaran” acabar con el target. En ese caso, dormir en un banco de estación sería más arriesgado, porque lo podrían aprovechar para mandarle un buen karma y darlo una apariencia de delito común. Al día siguiente, dirían los papeles:

Navajero con mono pasa a cuchillo a mujer con pancarta. Interrogado al día siguiente el homicida, confesó que “Es que la chorva, sacando la pasta, era más lenta que el galope de mi caballo. Así que tuve que pincharla”

Tendría cojones. Tanta alta tecnología postura sobre el body, quemante como fragua de Vulcano, para luego palmarla a manos de un navajerus vulgaris que habla en cheli

Hacia los dos meses de volver de Turquía, advertí que mi pelo se caía mucho más de lo habitual. Y cada día iba a más. Si estaba sentada empezaba a hurgar y siempre se caía unos cuantos. Pero todas las veces; y todas las veces muchos. El día que alcanzó el pico más alto de caída fue un día que me lavé la cabeza en la ducha. Como siempre, recogí los pelos del desagüe, y, la cantidad que recogí ese día fue inquietante. Y pensaba que, para una mujer, es diferente que para un hombre. Creo que, por muy feminista que seas, no se puede valorar igual. Pero recuerdo que un día me dije

-Vale, pues me pongo una peluca y se lo cuento al mundo.

Empecé a buscar información sobre alopecia. La hay de muchos tipos. Una de ellas se produce en determinadas circunstancias, por ejemplo como efecto posterior a un episodio de fiebre. Es la alopecia tóxica

-Claro, debe ser esta

También empecé a buscar dermatólogos especialistas en alopecia. Por fin, un día fui a uno. Para cuando me quisieron dar la cita, aquello ya había parado, y durante un tiempo no se me caía ninguno. El especialista dijo que es que lo que se me tenía que caer, se me había caído de golpe. Después se normalizó.

Pero viví varios meses pensando que me iba a quedar calva. Pensar que puedes perder el pelo  porque unos desalmados manejan unas armas prohibidas como si fueran juguetes, es algo que no deseo a ninguna mujer. Uno más del rosario de daños y perjuicios de todo tipo que pueden sufrir los TI’s a lo largo de su vida como objetivos de un programa que parece haber sido diseñado por el mismo Satanás.

¡¡¡CULPABLES!!!

  Coupable – Guilty – Schuldig – Vinen – Culpado 

 –  Erruduna – Syyllinen – Hatia – Skyldig 

      Koupab – Culpevule –  Skuldig 

©Paz Rincón Toledano, octubre de 2021

Yo, acuso -o- Violeta, relato de una mujer que fue Targeted Individual

Carácter, de Remedios Varo

En esta ocasión, transcribimos un escrito de Violeta, en primera persona, de su Diario de TI. Todavía no lo puedo confirmar, pero creo que pasó más de una Targeted Individual por La Casa de los Patitos. Sigo investigando

Margarita Elis, editora

3 de septiembre de 2019

Llevo dos meses en Moslan y todavía no he hablado con nadie, más allá de algunas viejas reminiscencias de antiguas cortesías. Por ejemplo, del tiempo. No he podido abrir la boca. Temen que, al abrirla, se derrumbe la gran mentira que construyen, día tras día

¿Qué habéis hecho? ¿Qué estáis haciendo que tanto os preocupa que hable? Creería que es la conciencia, si creyera que la tenéis. No es la conciencia. Es el temor a perder las prerrogativas que os habéis construido, dejando a miles de cadáveres por el camino

********** 

Algunos puestos del paseo no abrían hasta las siete, así que fui a tomarme un helado. Llegué abanicándome con un precioso abanico artesanal que acababa de comprarme en un puesto de africanos

Tienes calor ¿Eh?

Bueno, es que quiero estrenar el abanico, que me encanta

Quiero un helado. Es una heladería ¿no?

Sí ¿Te traigo la carta o quieres probar nuestra leche merengada, especialidad de la casa?

Ah, sí…!

Estaba muy rica, pensé mientras seguía estrenando mi abanico. Un hombre, como de mi edad, miraba muy interesado su original diseño

Entonces fui al baño.

Cuando regresé, todo había cambiado. Incluso mi abanico dejó de ser una pieza sugerente. Lo percibí enseguida. Claro, esa era la idea. Pero me ayudó muchísimo un hombre anodino, con gafas, que se sentó en una mesa cercana, fijando en mí su mirada asesina.

Entonces ¡Qué coño! He encendido mi grabadora, para mirarlo bien después, porque yo no me atrevo a mirar así a nadie. También tomé unas notas, porque el momento me pareció memorable

Era un Stalker, un perpetra, un espía…? ¿No es lo mismo? Bueno, puede que no exactamente. Pero ¡¡¡REIVINDICO EL DERECHO DE LOS TARGETED INDIVIDUALS A TOMAR PRUEBAS DOCUMENTALES ANTE UN ACOSO!!!

Los targeted individuals estamos bajo cámara 24/7/365, pero luego resulta que los gangstalkers son los más suspicaces cuando se trata de su imagen

Que cada uno haga lo que quiera, pero estar preocupándose porque alguien te grabe por la calle, cuando hoy en día todo el mundo está a todas horas con el móvil haciendo lo que le da la gana, es una paranoia inútil. Pero es que ellos, los stalkers y perpetradores, más que nadie, temen que obtengas pruebas

Además, es curioso, pero es menos llamativo -con el móvil- grabar, que tomar fotos, me di cuenta en ese momento, porque nunca había grabado.

La gente tiene sus dispositivos llenos de fotos con gente que no conoce; cuando sale a la calle, a la playa, de viaje… Otra cosa es el uso que se le dé después. Jamás me ha llamado nadie la atención por hacer fotos en mis viajes; en parques, plazas o monumentos llenos de gente. Entonces ¿Por qué los stalkers son tan recelosos? Es una pregunta retórica, pero, por si alguien no lo ve, voy a contestarla: Es porque saben que están haciendo algo ilegal, y, más aún, delictivo. Vamos, como si te cuelas en un atraco a un banco y te pones a hacer fotos a los atracas

Venga Bodhi, una sonrisita…

Y entonces va el malo de la banda -porque en las bandas hay atracas buenos y atracas malos, como si lo hubieran copiado de lo de poli bueno, poli malo- y te pega un tiro sin mayores contemplaciones, porque sabe que la foto que hagas puede ser una prueba de cargo definitiva.

También, en las bandas, suele haber uno, generalmente el más tonto, que cree que si tienen un arma es para utilizarla, y si ese día no ha disparado a nadie, le pega un tiro a un pobre chico camarero porque no le llevó el café a su gusto. Que lo vi yo en una película de los hermanos Coen.

Porque quieren amortizar las armas, probarlas… Luego, en este escenario armamentístico, también está el puto sádico, que las usa para divertirse, aterrorizando a su víctima. También puede darse una combinación de malo-tonto-sádico, o sea, los tres en una misma persona, que yo creo que son la mayoría. Otras combinaciones pueden ser: tonto-sádico; tonto-malo; malo-sádico. Resumiendo: las armas son un peligro. Pero el peligro es tenerlas y usarlas a discreción. Y el mayor crimen utilizarlas como experimento no consensuado con personas que no han hecho nada; lesionándolas, enfermándolas e impidiéndolas vivir. Es tan grande ese crimen que es un delito de lesa humanidad. Y si encima se aísla a las víctimas para que no puedan defenderse es ya de una depravación digna de Mauthausen

También se lo estaba contando por Telegram a un amiguete muy reciente. Le solté una buena parrafada sobre el asunto, pero entonces ¡Oh, Dios! Ha salido huyendo. Despavorido, creo. Y eso que era TI.

Desde luego era una conversación muy heavy. Pero la vida de un TI es heavy, y las blandenguerías me son ajenas

¿Qué creías, que era una princesa?

Soy una TI que sufre Acoso Organizado -Gang Stalking- y Electromagnético y, como tal, vivo situaciones repugnantemente sórdidas.

Puede que fuera para princesa, pero algo se torció, irremediablemente, cuando el Programa Targeted Individual se cruzó en mi camino. Los tentáculos de Nuevo Orden Mundial (NOM) así lo quisieron

Pero, ya que ha salido el tema, diré que los parámetros para evaluar princesas actualmente, están obsoletos. Mis princesas, ahora, son otras. Pero dejo eso para otro día.

Repetiré, una vez más, que, para entender las peripecias TI hay que tener en cuenta cierta información o ciertos datos previos, los cuales se pueden leer en este folleto, aquí, por no irse ahora muy lejos. Porque se pueden leer en muchísimos sitios.

Lo de leer sobre Acoso Organizado -Gang Stalking- y Electromagnético es algo muy posible, ahora. Esto es como sobre los gustos, de los cuales dice el dicho que “sobre gustos no hay nada escrito”. Mentira podrida. Sobre gustos y sobre Targeted Individuals hay mucho escrito, pero mira, hay que leerlo. Los tratados de Estética, y las críticas sobre el arte en general, ya sea cine, pintura, o música, son escritos sobre “gustos”, sobre formación del gusto. Se podrá estar más o menos de acuerdo, pero se aprende muchísimo si se elige bien al autor.

En este Programa Targeted Individual, ocurre un poco lo mismo, hay que elegir a autores competentes. En este caso, porque muchos escriben para desinformar. Pero, si te pones, al final sabes separar el grano de la paja.

En este caso que relato ahora, téngase especialmente en cuenta que mi móvil está hiper hackeado por los perpetradores, y siguen sus incidencias en vivo y en directo.

Obra de Francis Bacon

Así que no sé si era un vulgar stalker o un perpetra con más enjundia. Los espías suelen ser más discretos, aunque puede que algo les haya salido mal y lo paguen con esa especie de niño de los azotes que es el TI: Verdadero chivo expiatorio de sus desmanes; contenedor para sus errores; depositario de los despojos de su catarsis; paganos de su quimera de clarividencia.

¿Qué pasa, gafitas? ¿Es que no puedo tomarme un helado? ¿Les has convencido? ¿O es que les has coaccionado, o amenazado? Porque no me pareces convincente, ni persuasivo; y mucho menos seductor

¿Por qué me miras como si te hubiera dado un vaguido? ¿Me quieres convencer de tus mentiras? ¿Quién es tu jefe? ¿Quién te paga? ¿Me quieres hipnotizar? ¿Crees que tu mirada es poderosa? A mí me parece una birria

Y ¿Qué es un TI? ¿Un ciudadano de quinta categoría?

¿Qué les has dicho, gafitas? ¿Qué soy pederasta, terrorista, puta? ¿Qué les has dicho? ¿Y quién eres, para que te escuchen? ¿En esas mentiras gastas tu influencia? ¿A quién sirves, desgraciado de mirada asesina?

Pero mira, yo también tengo un recadillo para ti, y para los que te amparan:

YO OS ACUSO, criminales

De asesinar el carácter, cambiándolo por otro, ajeno, con el que tratáis de justificar lo injustificable

YO OS ACUSO, mentirosos

Por adjudicar al TI lo que sólo a vosotros pertenece:

Acosadores, narcisistas, prostitutos, psicópatas, putos

YO OS ACUSO, porteras

De chismosos, perjuros, calumniadores,

YO OS ACUSO, hijos de puta

De maltratadores, torturatas, criminales

YO OS ACUSO, traidores

De intrigantes, tramposos, malvados

YO OS ACUSO, monstruos

De ratas. De rateros. De ladrones de vida y energía

¡¡¡YO OS ACUSO!!!

Y, por una vez, haré de Juez Dredd, al que una vez me referí en clave de humor, aunque esta vez sin humor. Porque vosotros convertís la risa en tragedia; la comedia en drama; y la vida, en desolación.

¡¡¡YO OS ACUSO!!!

Así que, como un Dredd de ocasión, y por todos los delitos arriba reseñados, los cuales, juntos, constituyen un delito de Lesa Humanidad, os sentencio y declaro:

¡¡¡CULPABLES!!!

Coupable – Guilty – Schuldig – Vinen – Culpado 

 –  Erruduna – Syyllinen – Hatia Skyldig 

      Koupab – Culpevule –  Skuldig 

©Paz Rincón Toledano, septiembre de 2021